Sociedad

La necesidad hace costumbre

La Habana, Cuba, María Nélida López, (PD) En las calles de La Habana se puede percibir la costumbre de los cubanos de hacer colas. Colmados de escaseces y necesidades están largas horas a la espera de poder lograr alcanzar lo que quieren comprar, no pocas veces con el dinero justo para la operación y con la incertidumbre de alcanzarlo o no.

En estos momentos el Estado oferta un módulo de cocina, compuesto por: una cafetera, un sartén, un fogón y una pequeña ollita. Las personas duermen en las colas, bajo sol y sereno, con el objetivo de poder adquirir este módulo de cocción.
En la Unidad de Comercio Minorista conocida por “Los Ángeles” y ubicada en la popular calle Neptuno # 450 entre Manrique y Campanario, en el municipio de Centro Habana, pusieron en venta estos sets. Largas filas de personas desde la noche anterior hasta las 10 AM que abrió el sitio, anduvieron entre empujones, discusiones y hasta tuvo que acudir al lugar la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), en busca de lograr una organización, porque como decimos los cubanos “la cosa se puso fea”.

A pesar del valor en moneda nacional 500 pesos, (20 CUC), que es más de la mitad del salario del cubano promedio, fueron muchas personas, la mayoría desconocía que el módulo no era un artículo liberado, por el contrario, está controlados por la “mal llamada” libreta de abastecimientos.

El no tener las cantidades suficientes aseguradas para cada núcleo familiar, es lo que da origen a las colas que se forman en algunas zonas muy pobladas, como es el caso de este municipio. Se ha establecido que en caso de cometer fraude la persona que lo adquiere, se ve obligada a pagar una multa de 550 pesos moneda nacional; por lo que si el consumidor desea venderla o regalarla, casi está imposibilitado; porque tiene que firmar un documento acreditativo que la compró para su uso, no para el uso ajeno.

Los propios trabajadores de la unidad expendedora, han revelado que en menos de un mes, las devoluciones ascienden a 43 sets, lo que implica que la calidad no es buena, porque la gente se queja de que no aguantan el uso.

No obstante, queda claro para todos los que adquieren el módulo que en caso de rotura, para poder llevar a cabo la devolución y realizarse el cambio, de todos o de algunos de los componentes, tiene que presentarse el jefe del núcleo familiar, que es el único autorizado a realizar estas operaciones.

Vivir en Cuba con estas y otras regulaciones, además de los problemas ocasionados por la falta de transporte, vivienda, medicinas, maestros, etc. Es bien difícil, pero quienes se tienen que quedar aquí, porque no tienen más remedio, lo toman con estoicismo.
comuni.red.comunitaria@gmail.com; María Nélida López, Móvil, 52437850
*Red Cubana de Comunicadores Comunitarios

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