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La Retrolución y su cleptocracia, editorial 506

La Habana, Cuba, Redacción Habana, (PD) En Cuba se vive bajo un poder basado alimentado y sostenido por el robo, que ha institucionalizado la corrupción, el nepotismo, el clientelismo político y el peculado en múltiples formas. Este poder ha creado los mecanismos para que todas estas acciones delictivas queden impunes. Esto sucede debido a que todos los sectores del poder están corruptos. Desde la élite, los asalariados del Ministerio de las Fuerzas Armadas, (revolucionarias y no constitucionalistas) del nominado Ministerio del Interior al servicio de la élite, la ausente ley y todo el sistema político y económico.

En Cuba, los mecanismos del gobierno del estado se dedican casi enteramente a gravar los recursos a la población del país. Lo hacen por medio de impuestos —no retribuibles— desvíos de fondos, etc. Los dirigentes del sistema amasan fortunas personales, en especial el clan dinástico desde su cabeza visible, -el heredado y mayor cargo de jefe de estado- junto a los más allegados como los ministros, funcionarios de partido único, asesores y el generalato sin batallas. El dinero es lavado o se desvía a cuentas bancarias secretas, por lo general en paraísos fiscales, como forma para el encubrimiento de tanto peculado y robo.

Por supuesto, la ideología revolucionaria o supuesta ideología, tiene poco peso para delimitar a cleptócratas, pueden serlo ‘revolucionarios’ como Lula Da Silva, Nicolás Maduro, el difunto Fidel Castro, Cristina Fernández y Dilma Roussef o seudo ‘socialdemócratas’ como Milosevic, o capitalistas, como Suharto o comandantes rasurados como el nicaragüense Daniel Ortega.

Hay algo que resulta muy significativo al menos en La Habana. Los países más empobrecidos cuentan con las embajadas y las residencias diplomáticas más suntuosas. Las embajadas de Dijoubuti, Guinea, etc., resultan más lujosas y suntuarias que las de Noruega, Suecia, Dinamarca y Holanda. Como es sabido, el producto interno bruto de uno solo de estos países europeos, rebasa ampliamente al de cualquiera entre los empobrecidos países africanos antes mencionados.

A modo de muestra veamos las fortunas acumuladas por los siguientes jefes de estado: Expresidente zairense Mobutu Sese Seko ($ 5.000 millones entre 1965 y 1997); Expresidente nigeriano Sani Abacha ($ 2.000 millones – $ 5.000 millones entre 1993 y 1998); Expresidente yugoslavo Slobodan Milošević ($ 1.000 millones entre 1989 y 2000); Expresidente haitiano Jean-Claude Duvalier ($ 300 millones – $ 800 millones entre 1971 y 1986); Ex primer ministro ucraniano Pavlo Lazarenko ($ 114 millones – $ 200 millones entre 1996 y 1997); Expresidente nicaragüense Arnoldo Alemán ($ 100 millones entre 1997 y 2002).

Robar y tener más, se va por encima de cualquier ideología. En Cuba, vemos como aquellos denostados burgueses que desde 1959 y antes fueron criticados de forma acerba por el caudillo barbudo y por su banda de seguidores, en cuanto se marcharon del país, sus residencias fueron tomadas, primero para aquella tapadera de las becas y posteriormente, reparadas para recibir a los invitados a la Cumbre de los No Alineados e inmediatamente que concluyó el cónclave, repartidas como botín entre los más destacados servidores de la ‘familia’ gobernante.

Los barrios residenciales de aquella burguesía, Miramar, Nuevo Vedado, Biltmore, Atabey, Flores, etc., fueron ‘congelados’ para los cubanos de a pie y las residencias de los ausentes repartidas como botín, hoy muestran en sus cocheras, garajes, etc., los autos que nadie en Cuba, con el fruto honrado de un trabajo asalariado podría adquirir. Sobran Peugeots, Citroen, VW, Toyota, Huinday e incluso Mercedes Benz y en algunas casas, hay dos y hasta tres de esos vehículos, junto con aparatos de climatización artificial de última generación, para disfrute de servidores de la dictadura militar totalitaria de corte fascista que sufre el pueblo de Cuba.

Producto de la proverbial ineptitud que ha demostrado la burocracia y el funcionariado del régimen castrista, hoy día, están a un paso de la bancarrota total. Llegó el momento para recabar ganancias de las salidas masivas de balseros hacia territorio americano que el régimen castrista ha impulsado varias veces. Entonces, quienes vengan, estimularán todas las formas de prostitución, corrupción y degradación humana generadas y estimuladas por el régimen militar castro-fascista y de paso, la élite corrupta a cargo, dispondrá de los recursos que tanto necesita.

En fin, en Cuba no hubo revolución popular, solo una retrolución de corte fascista, que empoderó a la cleptocracia gobernante hoy día.
primaveradigital2011@gmail.com; Redacción Habana

 

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