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La ruta sinuosa hacia el destino incierto, editorial 476

La Habana, Cuba, Redacción Habana, (PD) La oposición pacífica interna no tiene suficiente fuerza política dentro de Cuba para contrarrestar al régimen militar y a su descomunal aparato represivo, y tampoco apoyo efectivo fuera de ella.

Las múltiples y verificadas denuncias de violaciones de derechos humanos no frenaron a Washington para restablecer relaciones diplomáticas con La Habana ni a la Unión Europea para abandonar la Posición Común.

No tiene sentido explicar tales hechos con el argumento de ocasión sobre que Obama fue un oportunista ni con la esperanza poco sólida de que Trump va a resolver algo.

El juego político se decidirá cuando los propios cubanos creen las condiciones, Cuba dentro. Fuera de ella, los viajeros disidentes, en su mayoría, solo hacen política simbólico-nominativa. La política simbólica es hecha regularmente por elegidos fuera de Cuba. Estos en muchos casos, son referencia de nada y no han marcado diferencias relevantes en cosa alguna.

Entonces, sin la revuelta popular que no se produjo en ningún espacio en que el totalitarismo haya sentado sus reales, ya sea Alemania nazi, Unión Soviética, etc., no queda otra opción que no sea el desgaste en resistencias heroicas tipo Damas de Blanco o atenerse a las reglas de juego establecidas por el régimen para oponérsele.

Tales reglas se han impuesto hasta en New York. No olvidar que allí fue censurada una película por no ser del agrado de los censores del Departamento Ideológico del Comité Central del PCC. Entonces, si lo lograron y lo logran por allá, ¿qué decir dentro de Cuba?

Recientemente, por acá comenzó a circular un documento que podría ser algo diferente al más de lo mismo ya conocido. Se trata del ‘Enfoque jurídico de la oposición cívica’ – o ‘Legal Focus On The Civic Opposition’, en inglés-, orientado a facilitar la defensa de las víctimas de la represión frente a los represores.

Antes que preparar hojas de rutas, viajes y tantas otras propuestas nominativas, en esto se trata de atacar al régimen con quejas y peticiones a sus instancias de partido-gobierno por su rechazo, -entre otros- a ratificar los pactos internacionales de derechos humanos, firmados en 2008. Denunciar a represores y fiscales por cada abuso de la policía Seguridad del Estado (DSE) y la llamada Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y tenerlo todo documentado con la respuesta oficial del propio Estado. Todo reforzado con el testimonio de las víctimas. Presentar solicitudes de amparo judicial contra decomisos ilegales de la policía y demandas judiciales por daños y perjuicios que las turbas protagonistas de actos de repudio causan a las viviendas, espacios y propiedades de los opositores. Presentar denuncias por delitos contra los derechos individuales definidos y sancionados en el Código Penal vigente. Hacerlo para que estos no queden en el olvido.

Este nuevo enfoque tampoco salvará a Cuba. No tiene su éxito garantizado, pero al menos desgasta a la otra parte y se desmarca de muchas otras iniciativas externas concebidas por personas que felizmente nunca han viajado esposadas en carros patrulleros policiales dentro de Cuba, pero que a pesar de esto, determinan e imponen sus decisiones y a sus elegidos.

Se transita en la actualidad una ruta sinuosa hacia un destino incierto. Este destino apunta a una continuidad en el poder de la guardia pretoriana corrupta, compuesta por militares represores y los conocidos generales sin batallas que aúpan a sus herederos sin gloria y no a una legítima transición a la democracia.

Quienes certificarán todo esto, cuando llegue ese momento, hoy solo viajan y representan. Lo hacen apoyados por quienes desde las sombras, promueven censuras en New York, entre otras lindezas de ese corte.
primaveradigital2011@gmail.com; Redacción Habana

Un comentario

  1. Ricardo E. Trelles

    // Claro que sí hay otras opciones //

    “no queda otra opción que no sea el desgaste en resistencias heroicas tipo Damas de Blanco o atenerse a las reglas de juego establecidas por el régimen para oponérsele”.

    La opción fundamental para hacer activismo social efectivo y llegar a encauzar a Cuba bien es **desarrollar la alternativa al régimen**. (No imaginar “cosas que quisiéramos para algún día”, sino *desarrollar*, *crear*, proyectos, instituciones y dirigentes que necesita la sociedad.)

    Pero no, de eso se hace poco o nada, posibleblemente porque da mucho trabajo…

    De eso ni se habla. Por ejemplo, la supersimple tarea de comenzar por darle algunas ideas cívicas a la población, como la siguiente de hace casi 7 años, está esctrictamente excluída de ser difundida…

    Aspiraciones sociales cubanas, ¿sí o no?
    http://mhecnet.org/DOCU53.HTM

    Y la propuestta supercontundente siguiente, disponible hace 25 años, es tema intocable. **Eso**requeriría**muuucho**trabajo…**.

    Propuesta de movimiento hacia la instauración de la
    ASAMBLEA NACIONAL REPRESENTATIVA PROVISIONAL CUBANA
    http://mhecnet.org/DOCU27.HTM

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