Destacados Primera Plana, Editoriales, Opinión

La satrapía soviética en América de ayer y lo que vendrá

La Habana, Cuba, Redacción Habana, (PD) En memorable ocasión y en el transcurso de un encuentro informal no planificado, alguien dijo que en la llamada Plaza de la Revolución y antes Plaza Cívica, (cuando había civismo) faltaba la estatua de quien sin lugar a dudas hizo en su momento lo máximo para dar continuidad a la pesadilla castrista y este ‘bienhechor’, no era otro que el ex presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy.

Luego de cambiar Trinidad por Playa Girón como lugar de desembarco de la Brigada 2506, Kennedy privó a los invasores de apoyo aéreo, se desentendió del asunto y concedió primacías relevantes a Nikita S. Jruchov, jefe de estado en el imperio soviético de aquellos momentos, desde compromisos contraídos que finalmente desembocaron en la crisis de los misiles de 1962. Crisis cuya solución llevó implícito, el compromiso estadounidense de no invadir la nueva satrapía del imperio soviético en América.

¿Cómo habría sobrevivido el castro-fascismo actual, sin la ocurrencia de los eventos reseñados? La respuesta no es difícil: simplemente no habría sobrevivido.

Desde entonces, han subvertido, entrenado y equipado guerrilleros, han traficado con narcóticos, participado en guerras africanas, penetrado con agentes de inteligencia a los Estados Unidos, entre otros países democráticos, y prestado una amplia gama de servicios al imperio soviético en diversos espacios geográficos mundiales.

Ni los difuntos Camilo Cienfuegos y Ernesto Guevara, cuyas efigies disponen de espacios primados en la ‘Plaza de la Revolución’, cuentan con un aval de servicios de más peso para la supervivencia del régimen, que el aportado por el ex presidente estadounidense, que al menos hasta hoy, no cuenta con este reconocimiento, que sin duda razonable alguna merece.

Las cosas han cambiado un tanto en la actualidad. Las diferencias entre la Federación Rusa y los Estados Unidos son por intereses geopolíticos y no por elementos ideológicos. Rusia en la actualidad, es tan capitalista y neoliberal como los Estados Unidos. La diferencia más acusada es que aún no consiguen afirmar una democracia real, aunque se viva mucho mejor que en los tiempos de pesadilla del disuelto y proscrito Partido Comunista soviético.

La inviabilidad demostrada del socialismo marxista e incluso del socialismo marxista-leninista, sea o no en términos del engendro conocido como socialismo real, ha generado variantes aún más peligrosas como la reedición fascista del llamado ‘socialismo del siglo XXI’ o las variantes en boga de la izquierda carnívora que ha convertido la América Latina en la América letrina del corrupto revolucionarismo izquierdista en boga, tan ineficaz como corrupto.

La necesidad de un apoyo económico sustancial podría derivar en que el castro-fascismo presente derive en la conversión de Cuba en neo-satrapía latinoamericana del renaciente imperio ruso. La buena noticia podría ser que no se vislumbra alguien que desde Washington, esté en condición de reeditar la prestación de tal servicio.

Solo esperemos que así sea.
primaveradigital2011@gmail.com; Redacción Habana

 

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*