Política

La sovietización de Cuba y sus consecuencias (V)

Miami, USA, Ed Prida, (PD) Las cuatro etapas del proceso de subversión política e ideológica son: desmoralización, desestabilización, crisis y normalización.

La desmoralización consiste en operar un cambio en la percepción de los fenómenos sociales y políticos que imperan en el ambiente donde se desenvuelven los individuos de un país o una región geográfica. En otras palabras, es crear las condiciones para que las personas modifiquen y desarrollen actitudes u opiniones contrarias a las que tenían antes.

Cuando somos neutrales, permisivos o tolerantes con todas las propuestas del enemigo, perdemos esta batalla, el enemigo la gana muy fácilmente, pues con esta actitud, no tenemos una conducta de oposición permanente y activa, y ya de entrada el enemigo ha vencido. Hacernos neutrales es el objetivo número uno de la guerra psicológica.

Los comunistas pueden lograr el objetivo en un período de tiempo de unos 15 a 20 años; basta con exponer a la ideología que profesa el enemigo a sucesivas generaciones, destruyéndoles los marcos de referencia morales y psicológicos. El señalar que existe fuera del alcance imaginativo del individuo algo que pudiera ser mucho mejor que lo que conoce, crea tensión motivacional y cognitiva, curiosidad.

Recordemos que las “mayorías” muy pocas veces en la Historia han tenido un liderazgo que en realidad las represente y las enfrente a luchar contra las minorías que por medio de la represión imponen su razón. Así lo asimila el leninismo, quien crea un partido de una ínfima minoría para arrastrar a las masas a su conveniencia; así lo hizo el nazismo, una minoría arrastró al pueblo alemán a la guerra; así sucedió en Japón con los militaristas, así sucede en todos los países totalitarios: un mínimo Partido dirige y reprime a la inmensa mayoría. También sucede con los extremistas islámicos: una minoría es capaz de asesinar y sembrar el terror mientras que una gran mayoría de los musulmanes quizás no sean extremistas como sus líderes.

Propician la inseguridad, a través del terrorismo, del caos económico, del desempleo, de la subida de los precios de los artículos de amplio consumo por la escasez inducida, de la crisis de bienes raíces, de manera activa y deliberadamente crean los eventos para manipularlos a su interés.

Por sólo mencionar algunos ejemplos de desmoralización podemos citar: el izar la bandera mexicana en las instituciones escolares en California, el asesinato del presidente Kennedy, el establecer una cátedra de filosofía marxista en una institución de enseñanza y el crear un club de fanáticos de Lenin o Che Guevara.

La desmoralización tiene como función comenzar a desvalorizar, a desencantar al ciudadano medio de los pilares que soportan su sociedad.

Minan el prestigio de un ejército atacando a una guarnición militar por sorpresa y después con la ayuda de la prensa, exageran la respuesta contra los perpetradores del hecho; hacen emerger a un líder de oposición que denuncia una supuesta corrupción o injusticia y propone medidas nuevas para enmendar problemas que existen o que quizá ni existan, sólo para hacer que la población pierda la confianza en las instituciones que deben ser pilares del estado.

Como ejemplos de subversión ideológica, en los Estados Unidos se utiliza calificar de “tenebrosa” a la CIA y de “cazador de brujas” al FBI”, hablar de falsos alunizajes de la NASA, publicando noticias que salen de las mesas de trabajo de las agencias de inteligencia enemigas, o minar el prestigio de la religión con la propagación de información sobre la actividad lasciva de los sacerdotes.

En Cuba, el asalto al Moncada fue un ejemplo de desmoralización contra el Ejército.
Se crea, poco a poco, neutralidad ante conceptos que antes defendíamos, o en el caso contrario, lo que antes nos irritaba y maldecíamos, ahora lo vemos sin reacción alguna.

Al convertirnos en neutrales, es cuando ya el enemigo nos ha tomado por completo. Su éxito radica en penetrar en nuestra mente, en nuestra escala de valores, de cualquier naturaleza que esta sea, y lograr que al ver o exponernos a lo contrario no reaccionemos; e incluso hasta conseguir que haya personas que lleguen a decir: “yo los respeto”.

El núcleo esencial que arrastra a una sociedad hacia el enemigo está formado por los inadaptados sociales, los inconformes, los enemigos del sacrificio personal para obtener mejorías, los psicópatas y los sociópatas. A estos elementos los agentes enemigos los agrupan de tal forma que dándoles apoyo puedan impulsar sus ideas utilizando diferentes instituciones que les den prestigio y trascendencia como figuras sociales.

Con la ayuda de la prensa, los caracterizan como líderes, le dan legitimidad a las razones que exponen para que vayan cobrando respeto y fuerza; por eso, cada día más personas se afilian o militan en estos grupos.

La KGB utilizó un patrón para seleccionar líderes que se basó, fundamentalmente, en escoger a aquellos que se distingan por su capacidad de mentir y hacer promesas, por su indolencia y por poseer un patológico egocentrismo.
La desmoralización centraliza su actividad en las esferas de la economía, la familia y las fuerzas armadas.
pridaissues@gmail.com; Ed Prida
Violaciones del Espacio Aéreo de Estados Unidos por bombarderos TU-95 de la Fuerza Aérea Rusa por 16 veces en 10 días. Diciembre de 2014.
Ed Prida: Miami, USA pridaissues@gmail.com; Fue profesor universitario e investigador científico del Buró de Investigaciones Científicas de la DAAFAR, psicólogo forense, profesor del MINNIT (Instituto Superior del MININT), Escuela Superior del PCC, MINREX y de la Academia de Pilotos Militares UM 7000 (San Julián). Ex preso político por Llamado a Rebelión y Atentado contra Fidel Castro, el 28 de Enero de 1990, en Cuba. En Estados Unidos es profesor de Psicología.

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