Cultura

La vida de un compositor en Cuba

Jaimanitas, La Habana, Frank Correa, (PD) No siempre los artistas viven como la gente piensa, famosos y ricos. Hay muchos que hacen bailar a las multitudes o encantan a los lectores con libros prominentes, mientras viven igual o peor que los infelices protagonistas de sus creaciones artísticas.

Un importante compositor de música tradicional cubana, Lázaro Blanco Kindelan, da fe de ello. Sus piezas musicales han sido enormemente difundidas en Cuba y en el mundo, pero dice haber cobrado muy poco dinero por ellas.

“Con mis setenta años a cuestas no tengo ni una bicicleta. ¿Qué te parece? Hace poco fue que aprendí a manejar una computadora y a navegar por Internet, gracias al wifi gratis de Kcho. Allí encontré en el sitio de la Universal una lista de producciones fílmicas, series, grupos musicales, orquestas extranjeras, emisoras y programas televisivos, que han utilizado o utilizan temas míos”.

Carga un paraguas de colores entre las piernas y la lista de sus creaciones que ha reproducido la Universal, donde aparece “Prisión Break”, una de las series televisivas que más dinero ha recaudado en la historia, con un guaguancó de Lázaro utilizado en varios capítulos.

También Buena Vista Social Club, en el CD “Las cuatro leyendas”, que ganó un premio Grammy, interpreta dos temas de este autor casi desconocido.

En El show de Oprah Winfrey se han utilizado temas compuesto por Lázaro y así continúan cinco hojas más que detallan su quehacer en el mundo del arte.

–¿Qué cuánto me han pagado? La mayoría de los cheques dan risa. Algunos reportes son de dos centavos, o tres. ¡Eso no se cobra! Otros pagos fueron mayores, es verdad, pero me costaron Dios y ayuda cobrarlos…

Me muestra una rumba que está componiendo y la tararea, complacido y soñando ya con verla montada. Expresa que hasta en Australia el grupo “Todo Mambo” ha montado números suyos.

Supo de su guaguancó utilizado en Prisión Break por unos amigos que viendo la serie lo escucharon, y recordaron que era de Lázaro y fueron a su casa a decírselo. Se comunicó con Mofomi produtions y estuvo durante un año realizando la reclamación del pago. Después de amenazar con una demanda, al fin pudo cobrar sus derechos.

“Yo siempre estoy escribiendo y lo que he cobrado por mi música no me alcanza para vivir. Mi mujer me reprocha que siempre ande en las nubes, tras la musa, y después sufriendo con el diablo en la tierra, para cobrar, muchas veces nada. Conozco otros viejos compositores que están iguales que yo. Sus números son cantados y requete cantados por una cantidad increíble de grupos en los rincones más apartados del planeta y casi nunca se enteran, ni tampoco se les menciona. Entonces: ¿Qué derecho de autor uno va a cobrar?”.

Le pregunto su opinión sobre la música cubana actual y sonríe: “Basura. Mucha basura. Ahora se está haciendo algo bueno con “Sonando en Cuba”, donde se han descubierto algunos talentos, pero el resto, la mayoría, desafina. Ninguno entona con la pasión con que se cantaba antes. Más bien gritan. Se desesperan por sobresalir sobre los compases de la percusión y los instrumentos de viento, algo fatal para un cantante. Y lo que es peor, desastroso para el autor que compuso el número”.

La música cubana fue la más importante de Latinoamérica y una de la más autóctonas del mundo hasta principio de los sesenta, cuando surge en Puerto Rico Cortijo y su combo con Ismael Rivera, que tomaron la esencia de la música cubana y la modernizaron al estilo boricua, después deriva en El Gran Combo de Puerto Rico, la escuela formadora de músicos. En Cuba, a pesar de las muchas escuelas de arte construidas y la mayor preparación cultural de los compositores y ejecutantes, a excepción de algunas figuras reconocidas, el resto es bulla y laterío. Veremos qué pasa en el futuro, con los nuevos cantantes y los viejos compositores esquilmados del pago o excluidos de la autoría.
frankcorrea4@gmail.com; Frank Correa
Foto: Frank Correa

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