Editoriales, Opinión

Las letras con censura de febrero en La Habana, editorial 468

La Habana, Cuba, Redacción, (PD) En la fortaleza colonial San Carlos de La Cabaña de tan triste recordación por los tantos patriotas cubanos supliciados por enemigos de la libertad al amparo de sus muros, se inauguró el pasado jueves 9 de febrero la XXVI Feria Internacional del Libro de La Habana.

La figura homenajeada y a quien estuvo dedicado el evento fue Armando Hart Dávalos, una personalidad que se creó su espacio entre la intelectualidad orgánica del régimen, luego de fungir como ministro de Educación, ministro de Cultura, secretario organizador del Comité Central del único y gobernante Partido Comunista. Ciertamente logró tales distinciones desde los oscuros orígenes de su turbulento pasado como joven terrorista del Movimiento 26 de Julio. Desde aquellos tiempos, Hart estuvo además sindicado como confidente ocasional de la policía, como lo relató en sus memorias, el coronel de los cuerpos policiales de la anterior dictadura, Esteban Ventura Novo, fallecido en el exilio.

Hart disfrutó de los homenajes oficiales desde la soledad en que ha quedado luego de la desaparición de Haydee Santamaría, quien fuera su esposa y madre de sus hijos, también desaparecidos en los términos y circunstancias en que las gentes desaparecen en Cuba.

La gala inaugural contó con la presencia de las figuras más representativas en la actualidad en la cúpula del régimen militar totalitario castrista. Estuvieron presentes los miembros del Politburó del Partido Comunista de Cuba, Miguel Díaz Canel Bermúdez, primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros; Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular; Mercedes López Acea, vicepresidenta del Consejo de Estado y Primera Secretaria del Partido Comunista de Cuba en La Habana; Abel Prieto, Ministro de Cultura; José Ramón Fernández y otras personalidades del círculo interno de la élite de poder castrista.

La presente edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana contó con Canadá como país invitado de honor y la presencia de exponentes literarios de ese país como Margaret Atwood y Maya Ombasic. También estuvieron presentes políticos, como es el caso de George J. Furey, presidente del Senado.

Ochenta y seis editoriales oficiales, propiedad del régimen militar, ofertaron setecientas novedades literarias previamente aprobadas por la censura oficial, según fue informado por medios de prensa al servicio del Partido Comunista. Se presentaron además, invitados de 37 países que totalizan aproximadamente 300.

La izquierda carnívora internacional por supuesto que mantuvo su presencia. Incluida en ella estuvo la editorial estadounidense Pathfinder, que insiste en promover la masturbación especulativa marxista que no ha conseguido ser exitosa en ningún lugar de este mundo en que se ha empoderado.

Aunque faltaron las obras y la presencia de importantes autores cubanos residentes fuera de la Isla y de editoriales cubanos como Neo Club Ediciones y Betania, el evento podría considerarse un éxito de lentejuelas del aparato propagandístico del régimen, ya que tanto las naciones desde sus representaciones oficiales como los invitados, se mostraron ajenos y distantes al tema del respeto a los Derechos Humanos consagrados mundialmente y violados consuetudinariamente por los anfitriones del evento.

Fue un festival de letras, solo que de letras con censura.
primaveradigital2011@gmail.com; Redacción Habana

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*