Periodismo, Política

Las medidas activas y sus más pro-activos promotores

Lawton, La Habana, Juan González, (PD) Leo sin sorpresas un trabajo que firma Arnaldo M. Fernández en www.cubaencuentro,com. Se trata de ‘Lipidias cubiches: liderazgo’. Como ya se ha hecho costumbre, Arnaldo M. Fernández a través de su exposición presenta a los opositores pacíficos cubanos afirmados en hacer eso que él nunca encontró testosterona para hacer en Cuba, como tontos o inútiles que no han encontrado la esencia real de la verdad absoluta a disposición de Mr. Fernández, el tan sabio politólogo del exilio.

Nadie conoce tan solo un caso de un pueblo que desde su esfuerzo haya terminado con un totalitarismo empoderado. No lo hicieron los alemanes con Hitler, no lo hicieron los rusos con Stalin. Y lo cierto es que la ingeniería social totalitaria se ha aceitado y ha mejorado mucho desde aquellas originales Gestapo y KGB.

En nuestro caso, los servicios castristas aprendieron mucho de aquella Stasi heredera de la Gestapo y el GPU ruso. Esta agencia de Alemania Oriental, que entrenó en su momento a los servicios especiales castristas, demostró de forma fehaciente, que basta con una minoría ínfima de la población para manejar a cualquier sociedad en la que el gobierno controle férreamente los tribunales y el aparato propagandístico.

Servidores como el Sr. Fernández y otros de su corte, en Cuba y fuera de ella, han construido, construyen y construirán el relato que les permitirá articular cualquier canallada.

La oferta del Sr. Fernández es Eliecer Ávila. ¿Qué les parece? La tónica del momento es desalentar y desmoralizar. Para ello, nada mejor que sacar a flote que las golpizas dominicales contra Damas de Blanco y las violaciones de derechos humanos en Cuba no sirvieron para frenar a Washington en restablecer relaciones diplomáticas con La Habana ni a la Unión Europea para abandonar la Posición Común.

Todo parece indicar que Eliecer Ávila ya dejó de estar interesado en visitar la tumba del Che Guevara desde que esta fue establecida en Santa Clara. De acuerdo con Fernández y no obstante a ello, debemos seguir a Eliecer Ávila. Seguirlo, si no a la tumba de Che Guevara, si al circo político del castrismo para unirnos al gran coro de focas amaestradas de la Asamblea Nacional. De lo que se trata es de viajar mucho y no protestar, no denunciar, no poner carteles, no publicar notas sobre abusos y atropellos y no salir a las calles o estimular a alguien a que lo haga.

El sistema electoral vigente en Cuba es un sistema viciado desde su base. Promoverlo constituye un apoyo inestimable a los herederos sin gloria y a los corruptos generales sin batallas beneficiarios del cambio fraude que promoverán las próximas elecciones que se vislumbran.

Como expresara Rogelio Travieso, un opositor con un aval de lucha reconocido a lo largo de los años: “…Con el sistema cubano, su Constitución y su Ley Electoral, es imposible vivir en democracia”.

Los servicios especiales de inteligencia y contrainteligencia castristas aprendieron de la Stasi alemana, que les formó en los tiempos aciagos del socialismo real, que basta un 0,5% de la población para manejar a cualquier sociedad en la que, además, se controlen férreamente, los tribunales y el aparato propagandístico. Con estos elementos a favor, se hace posible imponer el relato que permitirá perpetrar cualquier canallada con la impunidad acostumbrada en Cuba, si del régimen militar castrista se trata.

El Manual Operativo de Stasi en Cuba establece que hay que, “…doblegar la capacidad de confiar y entonces manipular al enemigo”.

De vuelta y de acuerdo con Fernández, todo se resolverá con participar en las asambleas de rendición de cuentas, cumplir con las guardias del Comité de Defensa de la Revolución y las donaciones de sangre, postularse candidato opositor ejemplar de cada circunscripción y salir electo. Luego, todo será fácil, cambiar la Constitución y borrar a los Castro con papelitos y en un CDR. ¿Qué les parece? ¿Les gustó o no?
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González

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