Internacional

Lo que olvidó Europa y nunca aprendieron los Estados Unidos

Lawton, La Habana, Juan González, (PD) Los castristas afirman que la democracia liberal es obsoleta y consideran que la movilización completa de la sociedad en un estado de partido único totalitario es necesaria para preparar a la nación para un conflicto armado y para responder eficazmente a las dificultades económicas. Tal estado ha de ser liderado por un ‘comandante en jefe’, un líder fuerte —un dictador- y para complementar, un gobierno revolucionario, en verdad retrolucionario y marcial compuesto por los miembros del partido único gobernante. Solo así, (según ellos) se podrá forjar la unidad nacional y se mantendrá una sociedad estable y ordenada.

El fascismo y su parigual, el castrismo, rechazan las afirmaciones de que la violencia es automáticamente negativa a la naturaleza humana. Ven la violencia política, la guerra y el supuesto ‘anti-imperialismo’ como medios que pueden lograr la regeneración nacional.

El castro-fascismo aboga por una economía mixta dirigida. El objetivo principal será lograr la autarquía, mediante políticas económicas proteccionistas, excluyentes e intervencionistas.

Al igual que lo expresado en su momento por Benito Mussolini, para los castristas, el pueblo es el Estado y el Estado es el pueblo. El difunto ex dictador Fidel Castro dijo: “Dentro de la revolución, todo, fuera de la revolución nada”, Mussolini años antes había expresado: “Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado”.

El castrismo utilizó muy hábilmente los medios de comunicación y el carisma de su líder dictatorial, Fidel Castro, un pandillero en el que se concentró todo el poder con el propósito de conducir bajo un control totalitario férreo llamado de forma eufemística “unidad”, el agotado y exhausto cuerpo social de la nación.

Como el fascismo, el castrismo es ante todo un nacionalismo exacerbado que identifica tierra, pueblo y estado con un partido único y su líder.

Así como en su momento el fascismo sumó muchas personalidades destacadas a su demanda, italianos como Gabrielle D’Annunzio, Filippo Tommaso Marinetti, Curzio Malaparte o Luigi Pirandello, alemanes como Martin Heidegger, Ernst Jünger, Carl Schmitt, Wilhelm Furtwängler o Herbert von Karajan, franceses como Robert Brasillach, Louis-Ferdinand Céline o Pierre Drieu La Rochelle, españoles como Ernesto Giménez Caballero, Eugenio D’Ors, Agustín de Foxá, Pedro Laín Entralgo o Dionisio Ridruejo, noruegos como Knut Hamsun, rumanos como Mircea Eliade y hasta estadounidenses como Ezra Pound, los castro-fascistas usaron entre otros, a Gabriel García Márquez, que sirvió de correo a Fidel Castro y a carteles de la droga colombianos.

En concreto en el caso de Alemania, la ciencia misma fue un principal objeto de consideración, encuadrada y subordinada de manera totalitaria al Estado y al Partido. En Cuba, esto ha sido exactamente igual.

Los Castro practicaron el narcotráfico por años, y este sucio negocio, nada menos que lo supervisaba el propio Raúl Castro. Ningún otro gobierno latinoamericano, salvo el cubano, lo ha hecho tan descaradamente. El Congreso de USA publicó un libro describiendo esos vínculos.

El régimen castrista ha impulsado varias veces la salida masiva de balseros hacia territorio americano. Decenas de miles de cubanos han sido públicamente estimulados a emigrar por la dinastía castrista. En 1980 sacaron criminales de las cárceles y locos de los manicomios para enviarlos a USA.

El régimen militar castrista lleva más de medio siglo afirmado en el apoyo a terroristas. Cultivó la amistad de Hamás y Hezbollá, Irán y las FARC, y ayudó militarmente a Corea del Norte. En esta isla se han adiestrado terroristas de muchos países y viven asesinos de ciudadanos estadounidenses.

De acuerdo con informaciones divulgadas desde diversas vías, se conoce que el sistema bancario cubano -lo sabe el FBI- es el primer lavadero de dinero mal habido del mundo. Desde el dinero producto de los secuestros de los Montoneros, Tupamaros, FARC, FSLN, FMLN y hasta el dinero estafado al Medicare en Estados Unidos, ha sido lavado y procesado por servidores asalariados del régimen militar castrista.

¿Se quiere unos políticos más corruptos que los Castro? Ellos, sus familiares y un centenar de funcionarios y militares, viven como dioses desde hace décadas a costa del empobrecido pueblo cubano.

A esto hay que agregarle la permanente militancia anti-yanqui de los Castro, en el Foro de Sao Paulo y en cuanta tribuna tengan acceso.

El circuito de países del Socialismo del Siglo XXI posee su vértice y coordinación en Cuba. Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y otras naciones que tienen conflictos permanentes con Washington, son estados aconsejados y manejados por los servicios de inteligencia castristas. Esto es parte de lo que olvidó Europa y Estados Unidos parece no haber aprendido nunca. Se trata de fascismo reverdecido bajo los oropeles falsos del llamado ‘Socialismo del siglo XXI’.

La pregunta es: ¿Cómo la Organización de Naciones Unidas participa en esta comparsa y secunda a un régimen corrupto y canalla como el castrista?

La Organización de Naciones Unidas (ONU) surgió a finales de la II Guerra Mundial en que la humanidad se desembarazó del nazi fascismo. ¿Qué hace la ONU al convalidar el castro-fascismo que atormenta desde hace más de cinco décadas al pueblo cubano? ¿Cómo es que recientemente UNESCO rindió homenaje a un sicópata asesino como Ernesto Che Guevara, que solía contemplar ejecuciones mientras bebía el café de la mañana?

El régimen militar castrista no ha ratificado ni instrumentado la afirmación e implementación en Cuba de los Pactos Internacionales de Derechos Humanos. Un régimen militar totalitario de corte fascista como el régimen castrista, no puede asumir tal obligación, respecto a toda persona en su territorio o bajo su jurisdicción, no puede respetar y garantizar los derechos humanos reconocidos. Esto implica que no se abstendrá de violar estos derechos, pero que también tendría que adoptar medidas positivas para que sus violaciones de derechos no se hagan notorias. De acuerdo con el articulado internacional, debían poner a disposición de toda persona víctima de una violación, recursos imparciales y efectivos para su defensa, como abogados de oficio, habilitados para el ejercicio honesto de la profesión. Solo que no lo hacen y no lo harán.

Entonces, ¿es esto lo que la ONU se afirma por preservar en Cuba?
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González

 

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