Sociedad

Longevidad con hambre y miseria

Manzanillo, Granma, Tania de la Torre, (PD) Dora Galiano Santiesteban, vecina de la Avenida Sexta entre Primera y Segunda, en el Reparto Caymarí, en el municipio de Manzanillo, provincia Granma, es una mujer longeva: ha podido vivir hasta los 92 años. Pero su existencia no es fácil en ningún sentido.

Desde hace más de 20 años lucha para que los muchos dirigentes que han pasado por su localidad, la ayuden a mejorar sus condiciones de vida. Si la considerasen como un caso social, le podrían ser entregadas algunas de las cosas de que carece, tales como: un colchón para su desvencijada cama, ropa, y sobre todo, una cocina donde poder preparar sus alimentos, sin el peligro con el que lo hace.

A pesar de su avanzada edad, cocina con leña. Dos ladrillos le sirven de soporte a sus ollas mugrientas. En ocasiones cocina con una lata de aserrín, que se conoce con el nombre de “nono”, que se mantiene encendida todo el día.

A pesar de tener hijos, no la pueden ayudar mucho, porque atraviesan la misma miseria que ella.

Para llegar a su cuarto empobrecido, se atraviesa un portón y se camina por un trecho de piedras. Lo primero que ves es una cama sucia, con unas ligas negras que sirven de bastidor, donde duermen ella y un nieto de 35 años, diagnosticado con retraso mental, llamado Michel Rondón Fonseca.

Hay dos ventanas, pequeños bultos de trapos viejos, cargados de polvo. Apesta a orina, ya que realizan sus necesidades fisiológicas donde primero encuentren, porque a veces no pueden acudir a la letrina por estar distante y al aire libre, llena de cucarachas y otros insectos.

La familia ha acudido al Consejo No.13 de la Comunidad de Caimarí, para solicitar materiales de construcción para poder levantarle un pequeño baño y una cocinita para ambos enfermos, pero no han respondido su solicitud.

Michel, el nieto, a pesar de su lenguaje incoherente y su retraso mental, se gana la vida en la Terminal de Ómnibus Municipal, llamando a los pasajeros y llenando las máquinas y guaguas que viajan a otros lugares y los coches tirados por caballos. Las limosnas que algunas personas le entregan no le alcanzan para el sostén de él y su abuela, pero al menos es algo que tienen para comprar alimentos.

Michel es muy conocido por los gritos que da mientras realiza este trabajo.

Dorita, como todos la llaman, está muy delgada por el paso de los años y las isquemias que ha sufrido, a lo que hay que añadir la falta de higiene, de medicinas y la mala alimentación.

Esta sufrida anciana espera que un día alguien llegue a su cuarto y le tienda la mano a su nieto antes de que muera de una pobreza tan extrema como la que ella tiene.

¡Y con casos así se atreven a decir que este gobierno se preocupa por la justicia social! Habría que preguntar cuántos familiares de los dirigentes viven en estas condiciones y si la justicia social que proclaman consiste en que los hijos de Fidel Castro y de su hermano, el actual mandatario, anden por el mundo en yates y jueguen golf, mientras muchos cubanos se mueren de hambre.
comuni.red.comunitaria@gmail.com; Tania de la Torre Montesinos; 523574953
*Red Cubana de Comunicadores Comunitarios

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