Editoriales, Opinión

Los cambios en el raulismo, editorial 470

La Habana, Cuba, Redacción, (PD) El régimen militar totalitario castrista pretende la fusión del mercado en sus estructuras de control, con cambios aparentes que preserven su autoritarismo totalitario. Creen que así se abrirán ventanas de relativismo moral y equivalencias falsas que eludirán las presiones e impedirán la institucionalización en el país de los derechos humanos, con la bendición de los poderes mundiales que concentran los capitales al más alto nivel.

En su momento, los marxistas insistían en que la economía era el factor determinante para todo en la vida práctica. Vivieron y sufrieron el error y lo pagaron con la derrota y la quiebra del sistema que propugnaron. Lamentablemente los vencedores de aquella debacle, asumen tal error como propio. Hoy, subordinan valores y preceptos en nombre de la omnisciente, omnipresente y omnipotente economía. Esta es la ventana salvadora que pretende haber encontrado el raulismo y a la que se aferrará, hasta con las uñas.

Aunque el Sr. Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump se haya pronunciado o no con mayor o menor claridad sobre el tema, su condición de hombre de negocios deja abierta alguna esperanza en el raulismo sobre la prospección futura en este sentido. De acuerdo a tales expectativas, todo estará determinado por valoraciones económicas y nada más.

Sobre la anunciada salida del llamado general presidente del poder en 2018 existen muchas zonas oscuras. Una de ellas se centra en la esperada nueva ley electoral.

Sobre este punto, pudo conocerse que altas esferas del régimen militar castrista designaron a dedazo (como es costumbre) a la Dra. Ermela Dámasa García Santiago, para encabezar la próxima Comisión de Candidaturas. Está estará subordinada al control de la policía Seguridad del Estado, seleccionará candidatos e impedirá que se presenten o sean elegidos candidatos independientes o vinculados a la oposición anticastrista en las elecciones generales de este año. Así se perfilan los cambios.

En estos momentos, la impopularidad del régimen alcanza cotas nunca antes imaginadas o tan siquiera soñadas. El rechazo popular se manifiesta en una vox populi que rechaza todos a una a ‘esta gente’ y es bien sabido que vox populi es inexorablemente, ‘Vox Dei’.

Una gran parte de la población cubana ha crecido en circunstancias enunciadas por intelectuales orgánicos asalariados por el régimen como de desconcierto y precariedad. Todo a partir de la feliz caída y derrumbe de la Unión Soviética y el advenimiento del periodo y todas las circunstancias especiales emergentes.

Sucede que este derrumbe no significa el derrumbe del totalitarismo en todas sus vertientes anti democráticas y la banda gobernante castrista se apresta a mutar desde el marxismo-leninismo original hacia variantes corporativas que le permitan retener el poder absoluto y el control enajenante y totalizador sobre la sociedad y la nación cubana. Lo más lamentable es que pretendan hacerlo con el apoyo de los Estados Unidos y del Occidente democrático.

Para ello cuentan con el apoyo de servidores y simpatizantes en los medios políticos, académicos, económicos, etc., en los Estados Unidos. Con ellos cuentan para hacerlo posible y es posible que lo consigan. Quizás les queden algunas que otra Belén Montes por allá. ¡Quién sabe!

Hoy, por parte del régimen se impone la fusión del mercado en sus estructuras de control, con cambios que preserven el autoritarismo totalitario. Nos llega en perspectiva una mutación y otra sucesión dinástica. ¡Dios nos libre!
primaveradigital2011@gmail.com; Redacción Habana

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