La consulta, Sociedad

Los disidentes cubanos, prisioneros en potencia

Los Pinos, Arroyo Naranjo, Nelson Rodríguez Chartrand, (PD) “Aquí no se ha sancionado nunca a nadie porque sean disidentes o tengan otros criterios diferentes a los de la Revolución. Los hechos por los cuales se puede sancionar a un ciudadano están definidos con toda precisión, en las leyes penales”.

Estas palabras ofensivas a la dignidad y a la inteligencia de los cubanos, fue dicha por el ya fallecido ex presidente cubano, Fidel Castro Ruz, en la entrevista concedida al legislador Mervin Dymall y al académico Jeffrey Elliot, en la ciudad de La Habana, los días 17, 18 y 19 de marzo de 1985.

Veamos a continuación cómo se demuestra a través de la letra de la propia Constitución cubana y del Código Penal vigente, el insulto que representan estas palabras a la dignidad y a la inteligencia del pueblo cubano.

Comencemos por el artículo 53 de la Constitución Cubana. El mismo expresa de manera clara que, ” Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista…”

Esto significa que todo aquel que no comparta con los fines de la sociedad socialista, no se le reconoce el ejercicio del derecho a la libre expresión, y la legislación penal cubana, sanciona hasta con penas privativas de libertad a quienes se manifiesten por ende, en contra de los fines del socialismo que son los mismos que los fines e intereses que defienden la selecta élite gobernante.

¿Y qué hacen los disidentes cubanos si no manifestarse en contra del gobierno, su sistema, e intereses que defiende? De esto podemos inferir claramente que los disidentes cubanos son prisioneros en potencia, por el sólo hecho de serlo.

El artículo 7.1 de la Ley 88 de Protección a la Independencia Nacional y la economía de Cuba del año 1999, reprime a quienes se expresen en contra del gobierno a través de emisoras de radio, televisión, periódicos y otros medios de difusión extranjeros, a penas que pueden llegar a 5 años de privación de libertad. Hay que tener en cuenta, además, que el propio artículo de la Constitución expresa que, los medios de difusión masivas, cualquiera que sea, no pueden ser objeto de propiedad privada, lo que quiere decir que los mismos son controlados por el Estado.

Lo mismo sucede en los casos de manifestarse en contra de los dirigentes del estado, precisamente lo que hacemos los disidentes día a día, denunciando las injusticias que a diario cometen los gobernantes. La legislación penal también tiene previsto sanciones para los que se unan voluntariamente en organizaciones, cualquiera que éstas sean, incluyendo las que persiguen fines políticos, me refiero a organizaciones pacíficas e incluso a los que se reúnen en lugares privados.

Para los disidentes también está concebido el delito de propaganda enemiga, una manera de condenar la libertad de expresión de los que disienten del gobierno. Cualquier manifestación que vaya en contra de los intereses del Estado, en tiempo de paz, que es mucho decir, son interpretadas por los gobernantes como propaganda enemiga, siendo castigados los que incurran en ello.

Esta revista, que para mí constituye algo importante de mi vida, principalmente por la verdad que guardan sus páginas, es ilegal, y sus directivos y colaboradores que le dan vida cada semana, somos también prisioneros en potencia, sólo basta que a los máximos dirigentes del país, esos recalcitrantes dictadores enemigos del pueblo y la libertad, decidan, cuando lo estimen conveniente, llevarnos a la cárcel como delincuentes vulgares.

Es por ello y por mucho más, no descanso, aun sin tener el don de la palabra, de denunciar este sistema de gobierno perverso que hace cerca de sesenta años, hace de la vida de los cubanos un verdadero infierno.
nelsonchartrand@gmail.com; Nelson Rodríguez Chartrand

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