Cultura, Libros

Los elegidos del lector

El Vedado, La Habana, Aleaga Pesant, (PD) En su afán de controlar la sociedad cubana y vender la imagen que quiere, la dictadura utiliza a las instituciones culturales. Estas tienen un importante rol y no solo hacia adentro. También hacia la comunidad intelectual internacional.  El papel más importante es el de los informativos. Ellos mienten y engañan siempre por órdenes superiores, como si no fueran capaces de asumir la responsabilidad en el mantenimiento del escarnio que sufre nuestra patria. Si las Damas de Blanco ya van por 111 fines de semana de recibir la represión de la policía política y la porra castrista, el pasado 16 de julio el dominical Juventud Rebelde publicó un texto donde señala los diez libros más interesantes para los lectores cubanos.

Para esta selección abdujeron a la vicepresidencia comercial del Instituto Cubano del Libro, que nombró a un jurado donde están los supuestos libreros Mabel y Rocneis (parece ser como los de la policía política, que no tienen apellido), los editores Olga Martha Pérez y Enrique Pérez. La escritora Marilyn Bobes y Josué Pérez Rodríguez, especialista en política editorial.

En una dictadura está claro que el gran premio del lector pertenece al…  dictador.  Así el libro Raúl Castro. Un Hombre en Revolución, de Nikolai Leonov.  Publicado por la editorial Capitán San Luis del MININT fue el ganador.  El escritor es nada más y menos que un general de los servicios secretos rusos y se afirma que fue la persona que reclutó al ahora dictador, para la KGB.  Reseña el “enjundioso grupo de especialistas”, que fue elegido por ser el libro que, “de acuerdo con su tirada, alcanzó numéricamente las ventas más significativas en menos tiempo, y por constituir una obra que revela la vida entrega y rica personalidad de uno de los líderes de la Revolución cubana, visto a través de una amistad de más de medio siglo cimentada durante un viaje a México con el autor del libro. ¡Pfuaf! ¡Qué asco de guataquería!

Otro premio fue para un libro sobre los fracasados espías de la Red Avispa. Lo que yace a través del mar. La verdadera historia de los cinco cubanos, de Stephen Kimber, publicado por la editorial Ciencias Sociales y que según… ¡esos mismos!, “trasciende la historia de los cinco cubanos prisioneros del imperio para darnos un panorama del enfrentamiento cubano-americano, en un libro que mezcla verdad y ficción”.

 Fuera de contexto queda en la selección 1984, de George Orwell. Un libro censurado durante toda la dictadura y secuestrado a los bibliotecarios independientes y a activistas prodemocráticos durante décadas.  Que aparezca como entre los más leídos, no parece un dato real, y más bien sería una de cal donde hay nueve de arena.

En el contexto de los escritores de siempre, aunque sean mediocres, pero que como parte del stablishment, intelligentzia, o elite de la intolerante y filo castrista UNEAC (Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba), aparece nuevamente Daniel Chavarría, con La Piedra de Rapé, Martha Rojas, con Las campanas de Juana La Loca, y el brasilero Frei Betto con La niña y el elefante.  Editados en ese orden por la editorial José Martí, Oriente y Gente Nueva.

Un aparte merece la promoción de las culturas animistas africanas con El Caballo de la palabra. Proverbios y enigmas africanos y Echu-Elegguá. Equilibrio dinámico de la existencia.  El primero de Rogelio Martínez, editado por Arte y Literatura.  El segundo de Adrián de Souza, por Ediciones Unión.  El de Rogelio gira en torno a la recolección de proverbios e indagar en esa percepción del cosmos mientras que el de Adrián, una reedición sobre el mismo cosmos. Que no debe confundirse con lo que el “ilustre jurado” llama el cuerpo filosófico de Ifá, pues parecería una burla hacia esa parte de nuestro componente nacional. El afro descendiente.  

También un aparte merecen los libros de Alex Fleites y Grettel Jiménez.  El primero con su Hacer y deshacer el amor.  “Un volumen que reúne catorce intensos relatos de algunos de los narradores cubanos contemporáneos más brillantes.  El libro toma como base dos antologías separadas por treinta años y con pasión testimonial, los avatares de los habitantes de la isla en ese lapso”.  El de la cubano neoyorkina, es la “historia que nos cuenta la autora al despertar de la bella durmiente en nuestros días tras el beso de un… ¿príncipe?”, fue editado por la editorial Gente Nueva.  Su título, La Bella Durmiente en Central Park.

Foto: Raul Castro, un hombre en revolución. Amazon

aleagapesant@nauta.cu; Aleaga Pesant

 

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