Internacional

Los extremos se tocan

Santos Suárez, La Habana, Frank Cosme, (PD) Entre manifestaciones de protesta, declaraciones de celebridades de Hollywood, tergiversaciones de la prensa pro-demócrata y otros tantos anti-trumpistas,  ha sido un verdadero circo mediático la asunción al poder del  45º  Presidente de EU, Donald Trump.

El ex-magnate inmobiliario tampoco llega a todos en sus discursos, quizá por aquello  del contenido y la forma, porque aunque podría tener razón en algunas de las cosas que dice, la forma con que lo ha dicho ha creado mucha irritación e inquietud en una parte de la población estadounidense.

Manifiestamente es la prensa la que más ha contribuido a la impopularidad de este presidente, atizando precisamente esa inquietud e irritación de la población.

Sin embargo, fue esta misma prensa la que prestó poca atención a la jugada sucia que el propio Partido Demócrata realizó a favor de Hillary Clinton y contra Bernie Sanders.

De igual forma, respaldó a Obama por criticar el acercamiento de Trump a Putin, y no resaltó el hecho de que el propio Obama ordenó espiar a sus propios aliados franceses y alemanes, o peor aún, la Directiva 20, que ordenaba el espionaje a las comunicaciones de los propios ciudadanos de los Estados Unidos.

El affaire Eduard Snowden se originó al denunciar este precisamente la violación de la privacidad de los ciudadanos con esta directiva. La prensa  tendenciosa manejó este asunto a favor de Obama. Notables excepciones fueron The Washington Post, O’Globo, The Guardian de Londres, y el documental hecho por Laura Poitras para HBO con la entrevista a Snowden.

Asimismo, algunos de estos medios pro-demócratas han simulado irritación ante el anuncio de Trump de edificar un muro en la frontera con México a sabiendas que ya este muro había sido construido por Clinton en 1994  (los mexicanos lo apodaron el Muro de la Tortilla).

 No se recuerdan manifestaciones contra el muro de Clinton, o que algunos peritos políticos, además de artistas de Hollywood, se hayan movilizado contra esto, como ahora lo han hecho contra Trump. 

Desde luego, en aquellos momentos, como ahora, estos personajes y medios democráticos estaban parcializados.

También han echado tierra al hecho de que Obama tiene el record de haber expulsado de Estados Unidos a 2 800 000 ilegales, por lo que hasta el nada sospechoso de ser trumpista, el celebérrimo Noam Chonski, ha declarado que este presidente ha batido todos los  averages  precedentes de deportación.

Además en la economía, factor fundamental a medir en cualquier nación, han opacado el hecho de que cuando Obama asumió la presidencia EU tenía una deuda pública de 73.4% de PIB y ha dejado el mandato con una deuda de 106.34%.

 Estos datos oficiales del Banco Mundial  no solo los han disimulado, sino que han engañado a los lectores haciendo creer que durante el mandato de Obama la economía  de Estados Unidos se ha fortalecido.

A todo esto se le suma que tampoco estos informadores han realzado el hecho de que Obama ha abusado del poder que le otorga la Constitución de emitir decretos. Casi siempre ha sido para promover sus ideas, usurpando el rol del Congreso.

Todavía algunos creen que un presidente de los EU está siempre condicionado por el Congreso.  Para entender esto de los decretos, hay que recordar que en los EU, como en varios países, aparece en las constituciones la facultad del ejecutivo para emitir decretos. Justamente, un decreto, en el marco jurídico, es una norma con rango de ley emanada del poder ejecutivo sin que necesariamente medie intervención de un congreso o parlamento.

En los EU el decreto se conoce como Directiva Presidencial.

Dentro de estos decretos unilaterales de Obama está la citada directiva 20, el levantamiento de las sanciones a Irán, Cuba y otras más que sería tedioso enumerar. 

 Trump, en su discurso inaugural al tomar la presidencia, declaró: “Estamos transfiriendo el poder de Washington y se lo estamos devolviendo a Uds., el pueblo”. 

 Más adelante explicó Trump que se iban a revisar todos estos decretos emitidos por Obama.

Para aquellos que todavía puedan dudar de que si Obama abusó o no de de esta facultad, es necesario recordar sus propias palabras: “No vamos a esperar legislación alguna para ver si damos a los americanos la ayuda que necesitan, tengo un lapicero y un teléfono”.

 La norma general del periodismo debe ser la neutralidad, el análisis lógico de los hechos sin apasionamientos, pero tal parece que esto no ha sido la pauta.

¿Cómo puede explicarse entonces esta desinformación a favor de Obama, los Clinton, o el Partido Demócrata y que resalten solo lo negativo de Trump?  Ninguno de estos personajes pertenece a la congregación de la Madre Teresa de Calcuta. ¿Por qué entonces ese acoso solo con Trump?

Quizás se pueda decir que son varios factores que no favorecen a este presidente recién electo. El primero, una tendencia de algunos medios a favor de los demócratas, hagan lo que hagan, y la otra, que Obama posee un carisma, un don para expresarse y convencer además de simpatía, y que desde luego, Trump dista mucho de poseer.

Pero como dice el viejo refrán, “del agua mansa me libre Dios, que de la brava me libro yo”. Cuántas veces ha ocurrido que los tipos carismáticos y simpaticotes han conducido la nación o una institución al caos.

Estos simpaticones, con mucha inteligencia pero poco corazón, se encuentran en todos los grupos u organizaciones que reúnan a individuos.  Donde más resaltan por el daño que hacen es en la política y la religión.

De la misma manera, el otro extremo, el tipo agresivo o populista, conduce al mismo fin.

Ya lo dijo Aristóteles hace más de 2 milenios, los extremos se tocan.

En el caso de Donald Trump, varias veces ha dado muestra también de que una cosa es lo que dice y otra lo que hace.

Buscando el voto de los cubanos en la Florida prometió villas y castillas, sin embargo, el pasado 22 de enero nombró a Jason Greenblatt  asesor para asuntos internacionales.

Al tomar posesión,  Greenblatt declaró estar trabajando en las negociaciones de paz entre Israel y Palestina y las relaciones con Cuba y los acuerdos de negocios.

 Antiguo consejero legal de la Trump Organization, Greenblatt estuvo en Cuba en  2012 y 2013, según  reportó Businessweek, con el propósito de explorar futuras y potenciales inversiones para la compañía del ahora presidente.

Así que por lo tanto, no hace falta ser Nostradamus para ver desde ahora que el ADN mercantilista sigue latente en las venas de este magnate y ahora presidente.

A todos aquellos que les da por parcializarse obviando las evidencias, sobre todo aquí en Cuba, con esa tendencia en algunos de repetir todo lo que oyen o leen confiando en una sola fuente, deben estar atentos, porque la política actual no solo de Estados Unidos sino también del mundo, está motivada más por los intereses que por la razón.

glofran864@gmail.com; Frank Cosme

Fuentes: Businessweek- Wikipedia- Brad Bishop (Daily Signal-Libertad Org)- Fernando Paz (La Gazeta) – The Washington Post – Der Speigel – Documental Laura Poitras HBO sobre Snowden.

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