Sociedad

Los locales vacíos y los sin casa

Manzanillo, Granma, Tania de la Torre, (PD) La falta de construcción de viviendas, la destrucción de algunas por derrumbes, o por el azote de ciclones han hecho posible que muchas familias del municipio Manzanillo, en la provincia Granma, hayan tenido que acudir a construir por sus propios medios casuchas hechas de adobe (barro), cartones, pedazos de latas y zinc, en lugares apartados.

Otras personas necesitadas de vivienda, violando la ley, ocupan locales vacíos. A esas personas, el sistema –que no tiene mucho de justicia social y sí de cruel e inhumano- las desaloja.

Las autoridades han ordenado que las viviendas construidas sin autorización oficial sean destruidas con buldócers, sin importarles que sus habitantes queden sin hogar.

La construcción de viviendas ha estado frenada por décadas. Para la dirección del país era más importante construir muros y trincheras. Cuando se acabó la ayuda soviética, hubo falta de recursos de todo tipo e incluso de mano de obra, porque los constructores no estaban dispuestos a trabajar por tan bajos salarios. En fin, han sido múltiples los factores que han influido en la falta de viviendas.

Cientos de familias con muchos integrantes se ven obligadas a dividir sus casas en pequeños pedazos, convirtiéndolas en ciudadelas o construyendo barbacoas.

En la avenida Primero de Mayo, en Manzanillo, se encuentran ubicadas dos naves con un buen techado que pertenecen a la fábrica de calzado y permanecieron por siete años cerradas. Una fue arrendada a un cuentapropista, para crear la Casa de la Fiesta; pero en las actividades que allí se hacían se originaban grandes riñas y entregó el local. Muchos piensan que ambas naves podían ser ocupadas por familias necesitadas.

A unos pocos metros de esas edificaciones está el mar, y como sus laterales se han convertido en un enorme basurero, contaminan las aguas del Golfo de Guacanayabo.

Llama la atención es que en esta misma avenida Primero de Mayo se encuentra una casa de placa, enrejada, que, según los vecinos, lleva ocho años cerrada y cada ciertos meses le pintan el cartel que obstenta al frente con el rótulo de Seguridad Marítima. Allí nada guardan ni hay pertenencias de la empresa. Está vacía.

Un local cercano, conocido como La Marina, estuvo ocupado por más de diez años por familias, que posteriormente fueron desalojadas. Hoy está a punto de derrumbarse. Un ala pequeña del lugar la ocupa Circuba, su personal corre el riesgo de ser sepultados por el desplome del edificio.

En la calle José Miguel Gómez, frente al edificio de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA), hay una vivienda que lleva más de dos años cerrada. Quizás sea entregada a un dirigente que quiera vivir en el centro del pueblo.

Para los sin casa no hay ofertas de estos lugares desocupados.

Como el presupuesto que este año recibió el Gobierno Municipal es menor al del año pasado, es previsible el aumento en el número de desamparados y que se deteriore aún más la ya pésima infraestructura.
comuni.red.comunitaria@gmail.com; Tania de la Torre; Teléfono: 23574953
*Red de Comunicadores Comunitarios

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