Sociedad

Los nuevos Reyes Magos

La Habana, Cuba, Agustín Figueroa, (PD) Desde sus primeros tiempos, el régimen castrista satanizó fechas como la Semana Santa, la Navidad, y el Día de los Reyes Magos, por considerarlas rezagos del capitalismo. Eso trajo como consecuencia que se rompieran tradiciones tan bellas como cuando los niños escribían cartas a los Reyes Magos, dejaban hierba para sus camellos y esperaban con júbilo los juguetes que les traerían.

Para sustituir a los Reyes Magos, se creó el Día de los Niños, a celebrarse en julio, alrededor de la fecha del Asalto al Cuartel Moncada.

De esa forma, a mitad del año, cuando los niños estaban en vacaciones, había un día para hacerles llegar juguetes.

Se conformó el método de vender los juguetes a través de la libreta de racionamiento de productos industriales, que existía en aquella época, paralela a la de productos alimenticios. Cada niño tenía derecho a un juguete básico y dos adicionales. Era el propio Ministerio de Comercio Interior el que clasificaba los juguetes. No obstante, se hacía muy difícil obtener uno de tipo básico, porque en esta categoría entraban las bicicletas, las muñecas, las carriolas, etc., que se terminaban muy rápido en las tiendas.

Algunos padres para asegurarse de poder adquirir un buen juguete para sus hijos, compraban los turnos en las colas en las tiendas, que eran interminables.

A un ministro del ramo, se le ocurrió en una ocasión dar los turnos por teléfono, lo que ocasionó grandes trastornos. Solo se hizo una vez y el hombre quedó bautizado como “Serafín Ring Ring”.

Luego que se derrumbó el bloque soviético, en 1991, se puso fin a la venta de los tres juguetes, porque la situación económica de Cuba había empeorado dramáticamente.

Ahora, 26 años después, la Asamblea Nacional del Poder Popular analiza la situación de la producción, distribución y comercialización de juguetes para los niños.

Es como si se declararan los nuevos Reyes Magos.

Las tiendas en las que se venden productos en divisas, ofertan juguetes, pero a precios descomunales para el cubano de a pie. Solo pueden comprarlos personas que dispongan de bastante moneda libremente convertible (CUC). Un trabajador promedio no podría adquirir ni siquiera el juguete más barato.

En el Reparto La Fortuna, en el municipio Boyeros de esta capital, donde resido, con una población muy pobre, los niños del barrio están casi siempre harapientos y sin zapatos, cuando mucho unas chancletas de goma. Han ingeniado sus propios juguetes, construidos con cualquier cosa, para así permitirse un rato de esparcimiento durante las vacaciones escolares.

En algunos casos, jugar representa un peligro potencial para sus vidas, porque lo hacen hasta en el medio de la calle. Es el caso de niños que se deslizan por una loma, metidos dentro de una caja plástica, como si fuera un auto.

El pueblo de Cuba ha sufrido mucho a consecuencia de la dictadura, pero en el caso de los niños es más triste. A los 7 años, cuando más necesitan el calcio, les quitan la leche. Y para colmo, no tienen con qué jugar.
comuni.red.comunitaria@gmail.com; Agustín Figueroa; Móvil 54262837
*Red Cubana de Comunicadores Comunitarios

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