Cultura

Los últimos años del artista

El Vedado, La Habana, Aleaga Pesant, (PD) Sabido es que los grandes próceres independentistas del siglo XX no murieron a manos de los colonialistas, fueron víctimas de sus contrarios nativos. Y digo nativos, porque muchas veces los países que fundaron eran multiétnicos. Mahatma Gandhi fue muerto por un radical hinduista, Agostino Netto en Angola por su rival Dos Santos, el congolés Patricio Lumumba a manos del katangués Moisés Thsombe, el ghanés Kwame Nkrumah por el General Ankrah, y así sucesivamente.

En Cuba, muchos de los artistas que vivieron la imposición de la dictadura en 1959 gozaron de una triste muerte en el exilio sin poder regresar a su patria. Los músicos Pérez Prado, Bebo Valdez, Celia Cruz, el humorista Álvarez Guedez, los escritores Guillermo Cabrera Infante y Reinaldo Arenas. Otros murieron en la isla, en el ostracismo, como Lezama.

Pasó igual con los artistas rusos que apoyaron la Revolución de Octubre: los pintores Tatlin, Chagall, Lisitski, Malevich, el poeta Mayakovski, los cineastas Pudovkin, Einsestein, el novelista Bulgakov. De estos y otros que faltan, los más afortunados emigraron a Europa Occidental, los otros murieron en medio de la condena política y la censura. Así pasó con los artistas vanguardistas de Europa Oriental, y en especial los polacos, después de la ocupación por el victorioso Ejército Rojo en 1945.

De este tema trata el filme póstumo del grande Andrzej Wajda (1926-2016), titulado Los últimos años del artista, que versa sobre la terrible suerte de un artista comprometido con su arte y a quien la dictadura comunista trata de desalmar a través de la expulsión primero del trabajo como profesor de artes plásticas, luego quitando sus obras de los museos, condenándolo al ostracismo público, impidiéndole trabajar para poder mantenerse económicamente. Una historia que muchos cubanos conocemos.

Es el filme una crónica sensible y comprometida del momento que vivió su país entre finales de los 40 y principios de los 50 del siglo XX. Pero a la vez una obra dura, una crítica feroz, contra el comunismo, así como lo fue antes Katyn (2007), o Cenizas y diamantes (1958). Una pieza capaz de dibujar con los sobrios colores del frío invierno polaco y los matices de una fotografía, claramente definida para dar una época ocre, con sensibilidad trágica, armada como filigrana que conmueve al tiempo que informa.
aleagapesant@nauta.cu; Aleaga Pesant
Fotograma

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