Internacional

Maduro huele a podrido

El Cerro, la Habana Rogelio Travieso (PD) Desde hace más de tres meses, los venezolanos permanecen en las calles, manifestándose y diciendo No a la convocatoria por el gobierno de Nicolás Maduro a una Asamblea Constituyente

El pasado 26 de enero la oposición venezolana hubo de rechazar las propuestas de los negociadores internacionales para reactivar las conversaciones con el gobierno y llamó a los venezolanos a intensificar las protestas y a presionar por un cambio político.

Esta posición de no continuar en el dialogo fue el resultado de las incumplimientos por parte del gobierno, que se arrastran desde el pasado año, en definir de un cronograma electoral y liberar a los presos políticos.

Lejos de buscar la armonía, Nicolás Maduro estimula la violencia. Al parecer, nuevamente en forma de pajarito, el espíritu de Chávez se le volvió a presentar como su Comandante Supremo y hablándole al oído le ordeno que infiltrara en los barrios a milicianos en función de paramilitares. Es una muestra más del ejercicio del miedo.

El presidente Maduro conmemoró el 206 aniversario de la Independencia presidiendo un desfile militar. Cualquier persona con sentido común comprendería que en momentos tan críticos como los que atraviesa Venezuela, ese alarde de fuerza puede tener un solo objetivo: que el pueblo venezolano se aterre ante la fuerza de los militares y el discurso incendiario del señor presidente.

De los irresponsables, ineptos, amantes del poder y corruptos que gobiernan Venezuela no puede esperarse otra cosa.

Las bestias progubernamentales hacen lo mismo que las turbas pro-castristas que en 1980 hacían actos de repudio contra los que se iban por Mariel y las brigadas de respuesta rápida que hostigan a las Damas de Blanco, los disidentes y los periodistas independientes.

En Venezuela, para celebrar el aniversario de la independencia, la turba chavista asaltó la sede del Parlamento venezolano y agredieron a varios diputados, con la complicidad de los militares que custodiaban el lugar.

Cuánta razón tenía Julio Borges, el presidente del parlamento venezolano, cuando el pasado febrero denunció que Maduro infiltraba a paramilitares en los barrios para intimidar a los opositores al chavismo.

Lo ocurrido en el Parlamento venezolano, es una muestra más de la falta de escrúpulos de quienes violan a todo costo la Carta Magna venezolana.

El venezolano es un pueblo valiente, que enfrenta los excesos de un desprestigiado, ruin y cobarde régimen.

Casi cuatro meses en las calles, el pueblo ha demostrado su decisión de mantener sus reclamos de democracia e impedir la farsa de la Asamblea Constituyente.

Según cifras publicadas por varios medios, más del 85% de los venezolanos está en contra de Maduro y los corruptos que lo rodean.

Los venezolanos no aceptan que en su país impongan un sistema como el de Cuba.

La mayoría del pueblo venezolano, la comunidad internacional, los militares venezolanos dignos y de vergüenza, olfatean que Nicolás Maduro y sus secuaces ya huelen a podrido y se dan cuenta de que tratan de infectar a Venezuela con sus arbitrariedades y sus aspiraciones totalitarias para implantar el socialismo del Siglo XXI.

Nicolás Maduro y el grupo de malhechores integran la cúpula gobernante aspiran a perpetuarse en el poder y adueñarse de la nación. Para eso es la convocatoria a la Asamblea Constituyente?

Sépanlo bien Nicolás Maduro y la llamada primera combatiente, el vicepresidente Tareck El Aissami; Diosdado Cabello y otros: ¡El pueblo venezolano no los quiere!

Antes de concluir estas líneas sobre la preocupante situación que atraviesa Venezuela, en nombre de los miembros de la dirección del Partido Liberales de Cuba, deseo expresar nuestra solidaridad con el líder opositor Leopoldo López y la alegría porque ya se encuentre junto a su valiente esposa, Liliana Tintori, y sus hijos.
rtraviesopnhp2@gmail.com; rogeliotravieso@nauta.cu; Rogelio Travieso, Móvil 538 59142
*Partido Liberales de Cuba.

 

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