Sociedad

Manzanillo, un municipio que muere

Manzanillo, Granma, Dr. Santiago Emilio Márquez, (PD) Escuchamos frecuentemente a personas de la tercera edad recordar lo que fue Manzanillo antes de 1959.

Era una ciudad limpia, con numerosos comercios con carteles lumínicos que embellecían el entorno. El parque Céspedes le daba la bienvenida cada noche a las familias, y los amigos o al visitante para hacer tertulia, caminar, conversar o escuchar música. Un cercano teatro los invitaba a disfrutar de los espectáculos que ofrecían, dignos de cualquier otra ciudad. Las personas, corteses, se saludaban, daban las gracias. Hasta los más pobres disfrutaban las espectaculares tradiciones carnavalescas. Había alegría en la Navidad, todos sabían que se conmemoraba el nacimiento de Cristo en un pesebre en Belén.

Pero la vara mágica del socialismo tocó la isla y todo fue desapareciendo, como los grandes centrales, dejando pueblos sin esperanzas y hombres sin empleos.

Un enorme aserrío situado en la Avenida Primero de Mayo, le daba al lugar cuando llovía un olor a madera húmeda y recordaban la existencia de bosques cercanos, pero la hechicería socialista los desapareció.

En la Avenida Masó había una fábrica de hielo de gruesos paneles, que se veía desde el Malecón manzanillero. Cuando el sol iluminaba los bloques de hielo, brillaban y reflejaban diversos colores. La varita mágica de la dictadura castrista los disolvió. En lugar de ellos, quedó un vertedero de basura que contamina el medio ambiente.

En la comunidad La Pesquera, sus pobladores vivían de lo que sustraían del mar, en este caso, del Golfo del Guacanayabo, sierras, camarones, licetas. Hoy están prohibidos para la población, pero no para el turismo.

Cerca de allí, una instalación de Cuba Petróleo (CUPET) fue desmantelada para invertir en nuevos establecimientos en la comercialización del petróleo, pero en Bayamo, la cabecera provincial.

En la fábrica textil de guayaberas, situada en la calle Doce de Agosto, se escuchaba el ruido constante de sus máquinas de coser y en sus perchas se exponían finísimas guayaberas. Pero desmantelaron la fábrica.

La Empresa Embotelladora de Refrescos, situada en El Recreo, fue tocada también por el destructor encantamiento. Ahora allí elaboran un sirope de mala calidad.

Derrumbaron el Edificio de Caymarí, a pesar de la belleza de sus estructuras de la época colonial.

El sistema se ha dedicado a la destrucción y desmantelamiento de fábricas y edificios. Hacen construcciones superficiales, en plazos determinados, que en unos meses, pierden la pintura y la fachada y se empieza a caer a pedazos.

A las futuras generaciones, si no hay un cambio en el país, les espera ver como Manzanillo sigue languideciendo día a día.
comuni.red.comunitaria@gmail.com; Santiago Emilio Márquez; móvil: +53523574953
*Red Cubana de Comunicadores Comunitarios

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