Beisbol, Deportes

¿Nada para el pelotero de Vilma?

El Vedado, La Habana, León Padrón, (PD) Nadie hubiera imaginado la designación de Carlos Martí como director del equipo antillano al IV Clásico Mundial de Beisbol, previsto a celebrarse en el próximo mes de marzo en Japón.

Y es que Víctor Mesa en esta pasada edición beisbolera, se había blindado hasta los dientes, sin ningún contratiempo, a fin de ganar la Serie 56. Para tales pretensiones, en la que nadie le podría hacer sombra de cara a su mandato en la selección nacional, fue altamente beneficiado con la adquisición de Yordanis Samón (Granma) y Juan Miguel Vázquez (Cienfuegos), logrando redondear un poderoso plantel que fue arrollador en la fase de 45 juegos, al extremo de ganar 42 desafíos y perder solamente 3.

Como si fuera poco, Mesa escogió refuerzos de lujo, con madera de campeones, para la segunda vuelta: William Saavedra (Pinar del Río), Juan C Torriente (Industriales) y otros fueron puntales en los 28 triunfos y 17 deslices para un total de 70 y 20 que desmigajó la anterior marca para campeonatos de 90 juegos, que era de 66, en poder de Industriales en el año 2003.

Al llegar a la pos-temporada, incorporó al astro relevista Livan Moinelo en calidad de refuerzo, y ya no quedaba duda de que sería el momento de la coronación de Víctor Mesa frente al Matanzas. Los medios informativos y especialistas no dudaron en darlo como seguro ganador, pero una vez más cayó en este segmento del campeonato, ahora ante un manager indómito sobrio y pausado, con un rico historial como dirigente deportivo, que contra todo pronóstico en un abrir y cerrar de ojos, destrozó las esperanzas de Mesa.

En este enfrentamiento, los pronósticos se fueron cumpliendo a su favor hasta llegar al sexto juego. Y para no ser distintos al año anterior, cuando Matanzas había llegado con ventaja de 3 a 2 contra Pinar del Rio, Mesa volvió a perder, ahora contra Granma, los dos juegos finales del Play Off semifinal y su afición otra vez sale con la cabeza baja del “Victoria de Girón”.

En estos siete juegos Víctor Mesa se hizo con el récord de 52 cambios de pitcher -incluyo la del séptimo partido-, cuando sacó del box prematuramente, sin que le anotaran carreras, a su mejor lanzador durante toda la campaña, Yoanni Yera, a lo que hay que añadir los sucesivos cambios defensivos sin pies ni cabeza, que a la postre definió el nuevo fracaso matancero en finales.

Pero si algo hay que decir a favor de Mesa es que desde su llegada al Matanzas, y durante los seis años que dirigió ese equipo, logró un increíble movimiento de pueblo que con frecuencia colmaba el estadio por la alegría y el orgullo de haber salido del sótano y ser un conjunto competitivo.

Claro está, también contó con toda una coraza sobre su cabeza más poderosa que los santos que lo acompañan. Mesa hizo y deshizo en tierras matanceras todo lo que quiso sin mucho contratiempo.

Recordar que Mesa fue el pelotero preferido de Vilma Espín Guillois (1930-2007). El mismísimo general-presidente Raúl Castro le bautizó con el sobrenombre de “el pelotero de Vilma (ver el libro “Vilma, una vida extraordinaria”, publicado por la editorial Capitán San Luis en 2013, donde se relata sus excelentes relaciones con la desaparecida dirigente comunista).

Mesa se apropió de varios lanzadores de otros equipos, llámese Jonder Martínez (Artemisa) Alexander Rodríguez (Industriales) o Yanier Blanco (Villa Clara), entre otros. Asimismo mejoró su defensa y ofensiva con la entrada del torpedero guantanamero Daine Moreira, quien después desertó en Puerto Rico, la adquisición de Jefferson Delgado (Villa Clara) y William Luis Campillo (Camagüey), entre otros.

Para sorpresa de muchos, aunque nadie se atrevió a cuestionar, el equipo de Matanzas exhibió un vistoso traje de fabricación mexicana de muy buena calidad, al cual los demás conjuntos no tenían acceso.

Trabajó con un amplio grupo de entrenadores de lujo, ajenos al terruño matancero, como Víctor Figueroa, Pedro José ´´Cheíto´´ Rodríguez, Lázaro López, Primitivo Díaz, Wilber de Armas, Heriberto Collazo, Rogelio García, José Ramón Riscart y José Manuel López.

La historia de Víctor Mesa como regente del beisbol nacional se remonta a cuando bajo su tutela, los naranjas del equipo de su provincia natal, Villa Clara, durante ocho años alcanzaron 442 éxitos y 276 tropiezos para average de 616, y se incluyeron en la post- temporada de manera estable. Pero su empeño de ganados y perdidos en las instancias decisivas de los Play Off (36 victorias y 42 descalabros) fue insuficiente para obtener algún campeonato para esta provincia de tanta historia en la pelota cubana.

En la primera Serie que dirigió a Matanzas, se incluyó en los Play Off, ganándole 4-3 a Sancti Spiritus y revirtiendo un 1-3 que parecía se pudieran colocar en el podio en su debut. Al final se quedó a un solo paso de acariciar por tercera vez la finalísima de la pelota cubana. Así y todo, nuevamente colocó a los yumurinos en el mapa beisbolero del país con un tercer puesto que representaba el mejor resultado para esta provincia en más de 15 años. Por ello, los especialistas y la prensa en general le brindaban todo el mérito.

Estimulado por la contagiosa acogida, el abundante apoyo del Partido Comunista y el Gobierno, se aprestó a enfrentar la preparación del equipo para su segunda experiencia como piloto de los cocodrilos y se produjo una parada del evento por la participación del equipo Cuba en el tercer Clásico Mundial.

Sin miramiento alguno, la máxima dirección del país, pasó por alto la personalidad tarambana de Mesa y su desmedida prepotencia e irrespeto hacia sus propios peloteros, periodistas y árbitros y lo eligió para dirigir el equipo Cuba por un periodo de cuatro años.

En su estreno como director de un gran equipo nacional, con varias figuras que posteriormente pasaron a ser jugadores de grandes ligas (José Dariel Abreu, Yuliesky Gourriell y Alfredo Despaigne), se le notó sobresaltado y molesto con varios de ellos. Tuvo un inexacto manejo del pitcheo y una marcada tensión que fueron claves en el pésimo resultado del equipo cubano.

Resultó la primera edición del torneo Premier 12 de beisbol con sede en tierras asiáticas y donde fueron eliminados en el partido del cruce contra Corea del Sur.

Ahora y tras perder los últimos tres años las series de Play Off de la pelota nacional – que fueron ganadas Isla de la Juventud, Pinar del Río y Granma-, siendo el gran favorito, Víctor Mesa se da por vencido y decide retirarse, a pesar del apoyo que siempre ha disfrutado de la máxima dirección del país.

La pregunta que ronda en la mente de los seguidores de este deporte es: ¿Desparecerá Víctor Mesa del mundo beisbolero?

Para muchos, debiera desaparecer porque consideran que le hizo daño a la pelota cubana. Para otros, no sería raro verlo en futuro cercano, al frente de la todopoderosa Federación Cubana Nacional de Beisbol que hoy dirige el pálido Higinio Vélez, o la Comisión Nacional que dirige Yosvany Aragón. El tiempo lo dirá. No por gusto fue el pelotero de Vilma.
leonpadron16@gmail.com; León Padrón
@leonlibredecuba

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