Periodismo, Sociedad

Ni nuevo ni viejo, periodismo a secas

Lawton, La Habana, Juan González, (PD) Leo asombrado en la edición del lunes 13 de marzo del órgano oficial del único y gobernante Partido Comunista de Cuba, el oficialista # 1, Granma, un trabajo firmado por la Dra. Graciela Pogolotti y titulado ‘El nuevo periodismo’. En este trabajo, tan destacada intelectual y académica del oficialismo, aporta (por no decir repite) opiniones y conceptos que no por dichos y repetidos pierden actualidad y relevancia para los intereses que los promovieron originalmente, es decir la élite castrista que encabeza el heredero en jefe o llamado y proclamado, general presidente Raúl Castro.

Luego de manipular el tema con una habilidad y un oficio al nivel de su estatura académica, todo parece indicar que las alternativas que maneja se diluyen en diseños y referencias históricas que esbozan la desaparición de la prensa plana desde placeres y ensoñaciones sensoriales, como lo descrito desde “el crujir del papel y el olor a tinta”, que ciertamente son muy evocadores para quienes crecimos y nos formamos en esa vibra, pero que se quedan en solo eso: evocaciones.

Para la Dra. Pogolotti, las transformaciones relevantes que se imponen y que se impondrán en el modo de concebir, lo que ella eufemísticamente da en llamar “nuestra prensa” y que en realidad es la prensa al servicio del partido único, representativo del régimen militar totalitario que yugula a Cuba a su pueblo y a su sociedad, aborda cuestiones que por su irrelevancia o su falta de pertinencia no merecerían tan siquiera ser esbozadas ya que se encuentran perfectamente explicadas en los más elementales manuales de periodismo.

La cuestión estriba en periodismo a secas y para que haya solo periodismo real, sin distingos de artificio sobre si se trata de uno nuevo o de otro viejo, el ingrediente básico es que haya libertad. Por libertad se entiende libertad de expresión, de información y para resumirlo todo, libertad de prensa. Si todos compartimos el derecho de que hablara el apóstol de nuestras libertades José Martí, “…a ser honrados, a pensar y hablar sin hipocresía”, entonces habrá periodismo. Si hay periodismo basado en la libertad, poco importa que este sea nuevo o viejo.

Lo que resulta un despropósito total es esperar como aboga en su trabajo la Dra. Pogolotti por una “Ley de Prensa”, que concebida desde el control totalitario absoluto impuesto por una dictadura que es de hecho la más añeja y cruel del continente, aporte algo útil o válido al ejercicio de cualquier periodismo. Sea este nuevo, viejo o intemporal.

En su trabajo, la Dra. Pogolotti convoca a retomar nociones de marxismo como elemento formativo de nuevos periodistas. La prestigiosa académica pasa por alto que aquellas elucubraciones, fruto de las masturbaciones especulativas del Sr. Karl Marx, no son ni han sido exitosas en ningún lugar del mundo en que se han constituido en poder político afirmado. El marxismo ha fracasado en Rusia, China, Europa del Este, Cuba y en cuanto lugar se estableció como poder estatal constituido.

Hay que coincidir con la Dra. Pogolotti en que el periodista: “…ha de ser un intelectual de cuerpo entero, atento a los cambios que se producen en el mundo, profundo conocedor de su historia y con capacidad para convocar a un debate abierto a especialistas entrenados en otras disciplinas”. Pero para que todo lo anterior se materialice es menester que ante todo disponga “…del derecho a ser honrado, a pensar y hablar sin hipocresía”. Entonces y solo entonces hará su oficio de periodista amparado en los derechos y libertades que desde la libertad de prensa y el resto de las libertades consagradas, hacen posible este ejercicio de libertad personal y colectiva que es el periodismo.

La explicación pertinente que busca la Dra. Pogolotti sobre los resultados insuficientes en la zafra azucarera, papel de los intermediarios, alza de precios, etc., podría hallarse en la inviabilidad de las recetas del Sr. Karl Marx y su carnal Federico Engels, sumado todo a la incompetencia proverbial del régimen militar totalitario castrista, que ha conseguido destruir a Cuba en el plano económico, político e incluso social y humanamente.

Demostrar lo anterior no resulta difícil ni complicado. Solo que en la Cuba actual al no existir libertad para ello, no existe forma de convivencia para ningún periodismo que no sea el libelismo oficial promovido desde las siempre censuradas páginas de la prensa oficial. Solo se trata del llamado periodismo oficial, que nuevo o no, llevan adelante los repetidores asalariados, obedientes a esa traílla oficial que tan bien luce y desempeña la Dra. Pogolotti junto a otros ilustres declamadores autorizados del discurso oficial.
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González

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