Editoriales, Opinión

Nuevas adversidades o nuevos enfoques, editorial 483

La Habana, Cuba, Redacción Habana, (PD) Donald Trump, el 45 presidente del país más poderoso del mundo y nuestro más cercano vecino, acaba de proponer un presupuesto que elimina aportes a la promoción de los derechos humanos y la democracia en Cuba, e inaugura un nuevo ciclo con absolutamente nada o muy poco para la lucha pacífica interna cubana.

Luego de la fallida y felizmente concluida administración demócrata de Obama y sus concesiones al castrismo, su restablecimiento de relaciones, y la reinauguración de las embajadas en Washington y La Habana, Donald Trump, el recién electo presidente del país vecino, acaba de proponer la eliminación de la ayuda a la promoción de los derechos humanos y la democracia en Cuba.

Si esto fuera para bien, la pregunta es: ¿Para bien de quién?

Sobre Trump, digamos que primero no puso fin a la dramática instrumentación de la ley de pies secos-pies mojados, el último acto ejecutivo contra los cubanos de Obama. Sobre el castrismo, hasta el momento actual, no ha pasado de meras declaraciones y contados tweets. Solo que ahora ha propuesto un presupuesto donde no habrá un centavo para la promoción democrática en la isla.

La nueva propuesta de presupuesto según dicen, afectará a Noticias Martí, televisión, radio y pagina web. Se pasa por alto que Radio Martí es escuchada a lo largo de toda la isla y es la opción más eficiente en este sentido. Ni Raúl Castro lo hubiera hecho mejor. La nueva medida, afectará además a Cubanet, Diario de Cuba y 14ymedio y a varios proyectos latinoamericanos que trabajan ¿con? la oposición cubana, como CADAL (Argentina), IPL (Perú), etc.

Quizás entre los más preocupados estén los asalariados de la policía Seguridad del Estado (DSE), que pierden su capacidad de influencia desde el extranjero sobre la oposición, al perder los centros neurálgicos de distribución de fondos, equipamientos y entrenamientos desde el exterior, puntos que lograron controlar con oficio depurado y estrategias de penetración, desde hace mucho tiempo. De ser así, el daño fundamental no sería para la oposición, sino para los grupos que se benefician de ella e intentan controlarla, tanto en La Habana, como desde Miami, Europa, etc.

Lo más significativo es que en definitiva, quienes nada tienen en la actualidad, nada pierden. Pero esto no debe sobrevalorarse y habrá que observar con detenimiento que habría detrás y como ayudará o no, al pueblo cubano. Un pueblo yugulado desde hace casi sesenta años por un régimen militar totalitario dispuesto a todo y más, para conservar el poder absoluto que detenta.

Quizás resulte prematuro hablar de nuevas adversidades. Quizás se trate solo de nuevos enfoques que deberán afrontar los luchadores por la libertad y el derecho del pueblo cubano, tanto dentro como fuera de Cuba. Esperemos con fruición, las opiniones que importan sobre este tema. Aquellas aportadas por quienes en su momento marcaron pauta en la lucha contra esta dictadura y que hoy se encuentran exilados, pero muy atentos a lo que ocurre en Cuba y contra Cuba.
primaveradigital2011@gmail.com; Redacción Habana

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