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¿Para qué sirven los periódicos en Cuba?

El Cerro, La Habana, Emaro, (PD) En Cuba los periódicos sirven para limpiarse el c… Aunque resulte una imagen un poco grosera, de todas formas la uso, porque muchos de nosotros lo hacemos, aunque pocos lo decimos. En el planeta entero lo hacen, pero nadie quiere hablar de ello para no herir sensibilidades. Pero como nunca me he detenido en mientes, pues ahí les va.

Recuerdo cómo entre las muchísimas visitas que realicé a la casa de Hemingway en La Vigía, trocada inteligentemente en museo cuando la familia se percató de que de todas formas los alborotados fidelistas la iban a expropiar para transformarla en sabe Dios qué, me llamó siempre la atención cómo el gringo -para mí un tipo controversial, mediocre en su comportamiento personal, en especial con las mujeres, y que solamente por residir en un lugar La Vigía debió haber escrito más y mejores textos- se comportaba bien práctico en su vida cotidiana.

Hemingway tenía al alcance de la mano, en su reducida pero cómoda sala de baño, una bibliotequita que contenía unos cuarenta o cincuenta libros y un par de periódicos. Los periódicos los retiraron cuando el no muy resistente papel gaceta se deterioró sin rescate.

Cuando el escritor sentía la urgencia de sentarse en su toilette con vista a La Habana y a su distante mar, se ponía a leer la prensa.

Como dije, muchos hacemos lo mismo e incluso intentamos acomodar nuestro tiempo para momentos cuando no estemos interfiriendo a nadie y estén entonces tocando la puerta insistentemente y con razón.

En este país yo no me molesto en adquirir la prensa, mucho menos suscribirme a ella, pero mi hermano sí la trae, montañas de periódicos, con días de atraso. Los colecta en su centro de trabajo. Mi hermano nunca ha leído un periódico. Los utiliza como papel sanitario porque en las tiendas no hay.

A mí me parece excelente dedicar este tiempo disponible para esta ingrata tarea (la de leer la prensa nacional). Entonces me entero de cosas como estas.

El pasado día 6 de agosto, el periodista Germán Veloz Placencia escribió en el semanario Tribuna de La Habana un artículo intitulado “Revendedores, persistencia dañina” que es una perfecta muestra de la razón por la que muchos no leemos los diarios nacionales y de la mentalidad equivocada de la inmensa mayoría de los periodistas oficiales, dirigentes y directivos que tan mal nos traen.

El periodista parece ser un exaltado comunista, según deja ver en su escrito. En este ataca a los vendedores ambulantes callejeros. El hombre parece ser el jefe de la policía, escuchen (y cito):

“Sus embates son de tan cotidiano comportamiento que parecen inmunes a todos los recursos empleados para combatirlos…Poseen capacidad para reproducir su capital y mantener el ciclo con que nos agobian. Esa solvencia armada sobre la base de la multiplicación despiadada de precios es corrosiva.”

Y así continúa atacando a los revendedores callejeros, nombrando decretos, llamando a inspectores, amenazando y acusando sin tener pruebas.

¿Ha estado alguna vez este periodista en alguna de las residencias de estos personajes que arriesgan su libertad y salud para obtener un mínimo ingreso en esta nación policía? Yo sí y le informo que generalmente viven en pésimas condiciones, con largas familias disfuncionales, en viviendas muy deterioradas e insalubres, porque el gobierno que este señor defiende (por eso escribe en el periodiquito) no los atiende como debiera.

¿Por qué el Gobierno en vez de cerrar la entrega de licencias para trabajar y dificultarlas al máximo, no entrega rápidas licencias para vender en lugares apropiados, renta o vende las numerosas tiendas abandonadas o permite la creación de nuevas?

La inmensa mayoría de los vendedores en mesas en lugares estratégicos fueron prohibidas (después de haber sido legales) en diciembre de 2013.

¿Por qué el gobierno no acaba (pudiendo hacerlo desde siempre porque lo hace para sus empresas estatales) de generar los imprescindibles mercados mayoristas en todas las zonas apropiadas y deja de mira los mal llamados cuentapropistas (deben llamárseles trabajadores privados, hasta el nombre les escamotean) como delincuentes que hay que eliminar?

Estas personas intentan sobrevivir, a su manera, es cierto, pero no le obligan a nada.

¿Dónde encuentra usted en esta miserable nación un trabajo con el cual pueda mantener a una familia no ya decorosamente, sino en el mínimo nivel de ingreso? ¿Entonces?

Este señor que escribe lo sabe, lo saben todos estos tarúpidos cronistas apologéticos de la barbarie socialista, pero prefiere seguir la línea insostenible de intentar voltear la sicología del estragado cubano para que mire mal a quién lucha de cualquier forma con todas sus ya pocas energías por sobrevivir. ¡Si casi todos hacemos lo mismo!

El último párrafo, sobre todo, causa, por decirlo de una manera publicable, asco: “Dañinos por su persistencia y naturaleza (también son corruptores porque estimulan a ganar dinero fácil y evadir la actividad creadora en la producción de bienes materiales y la prestación de servicio), igual que quienes los apoyan, deben ser combatidos sin tregua, bajo el principio de la integralidad de los responsables de enfrentarlos y el empleo de todas las herramientas legales a mano. Y si las vigentes no bastan, otras deben ser creadas.”

Este tipo de abundantes bichos que portan este pensamiento rector en nuestro país tienen teclas para controlar, suprimir, bloquear, pero no para crear, elaborar, pensar en positivo. Van en masa, a contracorriente de la vida. Y hacen daño.
eduardom57@nauta.cu; Eduardo Maro

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