Economía

Pasos oblicuos para que quede una sola moneda

El Cerro, La Habana, Emaro (PD) Desde hace un tiempo, en la mayoría de las tiendas recaudadoras de divisas (TRD), hoy pertenecientes al ejército (antes pertenecían a varias cadenas diferentes como CIMEX) se venden los productos en las dos monedas, Cuc y Cup, a la equivalencia de 25 por 1.

Es parte del anunciado, pero muy lento plan del gobierno para la unificación monetaria, que según alegan, no afectará a la población.

Las dos monedas circulantes han hecho de la vida del cubano una pesadilla desde el año 1993.

La venta en las dos monedas es incómoda para las cajeras y para los clientes, quienes ven salir de sus bolsillos exageradas sumas en Cup comparadas con el menor costo en Cuc. El problema es que en Cuba nadie gana en Cuc.

Cuando estemos acostumbrados a los dos precios para todos los productos de primera necesidad y todo lo demás, cuando en absolutamente todas las tiendas en Cuc existan y se comercialicen todos los productos en las dos monedas, entonces no tendrá sentido que existan las dos. Se eliminará una con mucha fanfarria, el Cuc, pero se mantendrán los altos precios en Cup a los cuales nos habremos ya habituado, aunque los salarios se mantengan en los mismos ínfimos niveles de hoy, cuando el costo mínimo de la vida en un mes es de 2 500 Cup y los salarios navegan en los quinientos o cuatrocientos.

Esta es la única forma en que podrá eliminarse la doble moneda que nos impuso el gobierno para paliar la crisis económica, sin alterar el poder adquisitivo (como ellos alegan, o sea, ni mejorará ni empeorará) de los cubanos de a pie, y que no se vacíen las tiendas con sus poquísimas, malas y caras ofertas.

Después que esté finalizada esta operación engañosa, el gobierno podrá darse el lujo de mejorar paulatinamente el salario de este o aquel sector que desee premiar o incentivar, y con ello aparentar que está mejorando el nivel de vida general, de lo cual se encargarán los medios informativos eficientemente. En la realidad solo se estarán haciendo meros movimientos de fantasías económicas que a nadie beneficiarán.

El gobierno comienza a asumir un derrotero que nos llevará a una economía socialista de mercado, como la china, pero carecemos del necesario interés por parte de una población que teme a las muchas y arbitrarias leyes y reglamentos que impiden operar con eficiencia, al fisco y sus inspectores rapaces e impuestos leoninos, apoyados en su nefasta contención de la iniciativa privada por la casi absoluta carencia de créditos bancarios para el fomento industrial o comercial, y el aún ausente ya por demasiado tiempo mercado mayorista.

El gobierno parece, por su accionar, hacer exactamente lo contrario de lo que intenta hacer creer, pues no facilita las actividades comerciales, industriales, o de servicios privadas. Exactamente lo contrario que harían otras naciones civilizadas que intentaran movilizar ciertos sectores de la economía eximiéndolos de impuestos y facilitando créditos blandos o desinteresados, entre otras muchas opciones de potenciación que se podrían hallar y que ya se han probado con mucha eficacia en otros muchos lugares como la misma China.
eduardom57@nauta.cu; Eduardo Maro

 

 

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