Cultura

Pensamientos de Enrique José Varona en Vitral

Plaza, La Habana, Jorge Luis González (PD) La redacción de la revista socio-cultural de la diócesis de Pinar del Río, “Vitral”, tiene dedicado el reverso de contracubierta en todos los números de este año a pensamientos de una de nuestras grandes figuras patrióticas: Enrique José Varona.

Este intelectual, graduado como doctor en Filosofía y Letras, maestro y político, nació en la llamada por esos tiempos, villa de Santa María del Puerto Príncipe, hoy Camagüey, el 13 de abril de 1849 y falleció en La Habana el 19 de noviembre de 1933.

Destacar su credo, no siempre bien divulgado, es el objetivo que persiguen los actuales editores de esta publicación trimestral, lo cual amerita algunos comentarios relacionados con la actualidad de sus ideas.

El número de enero-marzo contiene esta máxima: “Es un sarcasmo decir que goza de libertad un pueblo, donde la reputación, la tranquilidad y la vida de los ciudadanos están a merced de las pasiones políticas”.

La frase no puede ser más directa a nuestras circunstancias actuales. La pasión con la cual se divulga la ideología revolucionaria, por los dirigentes del Partido Comunista y otras instancias, es notoria. Las consignas se encuentran en todos los medios de publicidad existentes y con una reiteración asombrosa.

¿Existe una verdadera reputación en aquellos que mantienen el control del país y la vida de los ciudadanos? ¿Goza el pueblo de una verdadera libertad?

Si tomamos al pie de la letra la frase, no queda duda de la burla contra la mayoría de la población cubana.

La edición de abril-junio refleja el pensamiento siguiente: “¿Quién me tiraniza? ¿El que me sofoca, me descoyunta, me azota, me atenacea o me tuesta o fuego lento? No. El que me obliga a ocultar o simular lo que pienso”.

Casi no necesita comentario. A pesar de que cada vez es mayor la cantidad de personas que expresan sus opiniones ante la situación hoy imperante, no todos los ciudadanos se atreven a denunciar de forma directa a los responsables de la debacle que tiene la nación, pues aún prevalece el temor a la represión por parte de las autoridades ante cualquier manifestación pública en contra.

La doble moralidad es el efecto más notorio de esta situación. Son infinidad los cubanos que aun se expresan de manera incondicional respecto a las medidas y acciones del gobierno, y que sin embargo, en privado, expresan una opinión contraria.

La última edición de julio-septiembre refleja esta reflexión: “El patriotismo es un sentimiento profundo y en ocasiones admirable. Pero fijémonos bien; se trata de un sentimiento, no de una fórmula que se vierte en letra de molde. Produce héroes, no escribidores ni parlanchines”.

Cuanta verdad hay en esta expresión dicha por Varona. Podemos preguntarnos ¿Cuántos héroes actuales tiene Cuba en los tiempos que corren? Tal vez sea difícil delimitar quien es un verdadero patriota y quien no posee el coraje de actuar como tal, pero algo es innegable que en los tiempos que corren, hemos fabricado personalidades de circunstancias por docenas.

Intercalado dentro de la revista de enero-marzo hay otro aforismo que también debemos señalar. Dice: “En lo político, no sé si los hombres llegarán a ser libres; pero sí sé que hay que enseñarlos a serlo”.

La necesidad de aprender a pensar no por cabeza ajena y si por la propia, es algo indiscutible. Llevamos más de 58 años con una propaganda que no permite un pensamiento individual, pues se ha enseñado sobre todo a la nueva generación a repetir como papagayos los lemas dichos sin un análisis profundo. Así, no hay libertad de expresión, ese derecho humano expresado en la Carta de las Naciones Unidas.

Este verdadero prócer de nuestra nación tuvo la suerte de decir lo que pensaba sin limitaciones, pues le tocó vivir en tiempos convulsos pero con democracia. Si viviera en estos momentos, es muy probable que tuviera un expediente creado en Villa Marista por los hombres de verde con el calificativo de CR, o cumpliera alguna condena por propaganda enemiga. Menos mal que pudo legarnos sus ideas.
jorgelibrero2012@gmail.com; Jorge Luis González

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*