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Por qué hay tanto cáncer, retrasados mentales y presos en Cuba (II)

West Palm Beach, USA, Ed Prida, (PD) En Cuba los antibióticos importados de Bulgaria y la URSS, inyectados como norma sin opción y sin la autorización de los padres, crearon una población de portadores de daños cerebrales mínimos en una proporción varias veces superior a la distribución normal de los incapacitados mentales en la población general del planeta e incluso en los países del área, absteniéndonos de ver diferencias culturales y raciales que hacen a Cuba sustancialmente diferente de otros países del área.

Estadísticamente se considera en una distribución llamada normal que un 10% de la población tenga un subarrendamiento intelectual, como también, en el lado opuesto de la campana de distribución estándar o de Student, otro 10% de personas sobresalientes o genios. Entre estos dos extremos están los normales.

En Cuba, durante muchos años, han persistido indicadores que apuntan a más del 33%, o sea, una cifra tres veces superior a la proporción de retraso mental a nivel mundial.

En la selección para sargentos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en los años 1981 y 1982 encontré el mismo fenómeno de la cantidad de soldados, muchos formalmente con estudios medios superiores terminados con un rendimiento muy bajo en pruebas de habilidad general o factor G, como el Raven, y un alto índice de personas con trastornos orgánicos del cerebro reflejados en las pruebas de pesquisa como el Test de Bender.

La más alta tasa de portadores del bajo rendimiento intelectual la encontré en la región oriental, en específico en Guantánamo y Manzanillo.

Para los que recuerden los listados en el periódico Granma, fue aquella “época de oro” en que en las Secundarias Básicas y los Pre Universitarios en el Campo, en la emulación socialista, todos los alumnos obtenían 100% de evaluación docente.

Hubo toda una campaña de guerra psicológica para hacer desaparecer la malignidad provocada.

Entre los records de la Cuba actual está la mayor proporción de retraso mental del planeta, y también la de sordomudos y ciegos.

No alcanzan ni a la mitad las escuelas para sordomudos, a pesar de que en los años 70 había aumentado en un 1000% con respecto al año 1959.

Antes de 1959 se atendían al 100% de los ciegos y sordomudos. Orgullo de Cuba era la Liga contra la Ceguera, su hospital especializado, así como las escuelas especiales para ambliopes, de donde salieron hasta profesionales, con una industria donde trabajaban y comercios atendidos solo por ciegos. Estos centros aglutinaban la población nacional de portadores de defectos visuales en el municipio Marianao, lo cual era único en el mundo.

Por los años 70, la cifra de retrasados mentales, ciegos y sordomudos alcanzó cifras de alarma. El Ministerio de Educación, se vio obligado a hacer un Centro de Evaluación y Diagnóstico, así como una nueva Dirección de Planes Especiales, dirigida por Elena Gil, para que en la capital asistieran a una alta población de niños con problemas de aprendizaje, trastornos de conducta, ciegos y sordos mudos. En el resto del país esta atención estuvo ausente.

Residencias lujosas del Vedado, Miramar y Marianao se habilitaron como escuelas, con los maestros graduados del Plan Makarenko, que tenían una buena preparación pedagógica y metodológica. Pero las aulas súper pobladas hicieron bien difícil el trabajo de los maestros. El resultado docente era muy bajo y la deserción escolar fue altísima. Los niños se escapaban a deambular en los ómnibus por la madrugada, muchos fueron abusados por los choferes y la solución fue enviarlos a las Granjas de Menores del Ministerio del Interior.
A los pocos años de inaugurado el centro ya contaba con cientos de miles de atendidos. Las historias clínicas empezaban en 000001 y según recuerdo, llegaron en 1972 a las 120,000.

En primer lugar aparecían en las historias clínicas del Centro de Evaluación y Diagnostico de los Planes Especiales del Ministerio de Educación en 1971, como causa directa de los daños cerebrales, la fantasmagórica y siempre presente “anoxia cerebral”, provocada por un trabajo de parto difícil, la cual denunciaba la falta de atención debida por los gíneco-obstetras, y en especial las enfermeras, que por lo general son las que hacen las maniobras físicas del parto.

Para tapar este daño, la dirigencia del país trataba de ocultar el daño con una campaña acerca del aumento de la tasa de los nacidos vivos como índice de un alto nivel de atención medica.

Médicos desertores en Estados Unidos, y los presidentes Frei y Cerezo, de Chile y Costa Rica, respectivamente, habían denunciado en la OEA sobre el particular y la OMS se había hecho eco de estas informaciones. La réplica de Fidel Castro fue alardear de las cifras falsas sobre la tasa de nacidos vivos.

Las madres, al responder a las preguntas sobre el parto, respondían que el hijo nació azul, morado o muy obscuro, demoró en llorar, etc. y en la historia clínica, salvo en raros ocasiones, las madres tenían alguna documentación con el diagnóstico del niño por haber sido sometido a cámara de oxigeno por horas o días, según la gravedad del caso.

Científicamente, no se pudiera considerar muy preciso este diagnóstico como causa de los daños cerebrales, pero de hecho tenía una alta prevalencia de un 90% en la población de alumnos de los Planes Especiales.

Como asesor técnico de este centro, para darle más legitimidad, de la República Democrática Alemana llegó un psiquiatra que pronto adquirió el hábito de fumar tabaco. Su trabajo se limitaba a firmar las historias clínicas, pues no tenía traductor, nadie allí sabía alemán, ni el señor hablaba español.
pridaissues@gmail.com ; Ed Prida

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