Política

¿Por qué los cubanos no se sublevan? (II)

El Cerro, La Habana, Emaro (PD) He aquí algunas razones que explican por qué los cubanos no nos sublevamos.

1-Hay muchos fervorosos seguidores de las doctrinas de Fidel Castro y su hermano Raúl… ¿Es esto verdad? Tal vez sí para un pequeño sector de la población que no sobrepasa el 10%. ¿Se atreven a hacer una encuesta? Por supuesto que los medios oficiales nos presentan como un bloque monolítico de socialistas sonrientes. Nada más alejado de la realidad. No hay más que escuchar las conversaciones en todas las esquinas de las ciudades cuando no hay una cámara grabando o un micrófono cerca. Hace mucho se perdió aquella efervescencia fidelista de las décadas del sesenta y setenta. Demasiados errores. Las nuevas generaciones están cada vez menos comprometidas con la Causa, a pesar de la enorme politización de la educación. Fue un evidente fracaso la creación del llamado Hombre Nuevo. No obstante, ese diez por ciento inicial aún es dueño de los medios informativos, del sistema educacional, del Ministerio de Cultura, así como de toda la gran maquinaria represiva del Sistema.

2-El cubano goza de una relativa estabilidad social. En Cuba no sucede nada desde hace cincuenta años. Están ahí los mismos líderes, las mismas doctrinas retocadas, los mismos peligros y enemigos, los mismos admiradores con algunos nuevos y algunos menos. Uno se acostumbra y es agradable esta tranquilidad si no investigamos mucho a nuestro alrededor. Comfortably numb. Nos mantenemos en aparente paz mientras el mundo se desploma a nuestro alrededor, según nos hacen creer nuestros Medios.

3- Padecemos de la disipada idiosincrasia del latino, exacerbada en el cubano. La nacionalidad cubana se compuso con los peores elementos disponibles: el español, quien consideraba el trabajo como algo ominoso y propio de las clases bajas, el negro sacado a la fuerza del paleolítico africano, el chino laborioso, pero sumiso y cruel para consigo mismo; el judío, cambalachero y tacaño desde los tiempos bíblicos. No usamos el reloj, no tomamos nada en serio ni siquiera a nosotros mismos, la vida es una eterna pachanga y los problemas se resuelven con una botella de ron y algunos amigos en tertulia. Siempre llegamos tarde. Hasta en la Historia: Fuimos el último país en liberarnos de la esclavitud (1880), en liberarnos de España (1898). ¿En liberarnos del Socialismo? No, desgraciadamente ahí aún no estamos, ni tengo la fecha. Lo siento.

4- Tenemos encima 58 años de conformación sicológica e ideológica, cimentada y solidificada por un bombardeo de propaganda política constante y omnipresente, utilizando todos los recursos, con la intención de crear robots humanos que asientan y no cuestionen. Nos dicen que vivimos en un paraíso social aunque no atinamos a percibir dónde está.

5- Una estructura piramidal de mando político, característica del Socialismo en la etapa de la Dictadura del Proletariado. Se concentra en la sola persona del dictador, quien nunca es un proletario. Tiene que provenir de las clases adineradas para que sea inteligente, culto, educado. Además es voluntarioso, intolerante y violento, con una visión de la vida que le permita creerse suficiente para gobernar a millones, imponiéndose por el convencimiento y la fuerza.

Nos perdemos en un laberinto de burocracia cuando se trata de decidir algo, pues nadie desea equivocarse debido al costo que esto conlleva. Nos acostumbramos a que todas las decisiones emanan desde arriba, un punto geográfico indefinido, nunca se conoce exactamente su posición). Las órdenes nos llegan por una canalita de acero para poder cumplir al pie de la letra todas las orientaciones sin dudar, ni interpretar, así nos libramos de accidentes. Es fácil adaptarse a esto. En el ejército se llama Obediencia Debida y es inexcusable. En Cuba todos somos militares. Estamos en Esparta y la guerra es constante.

Es cómodo, como los niños, no tener que estar evaluando todo el tiempo, ni tomar decisiones complicadas y peligrosas. Para eso están papá y mamá. Un sistema exageradamente paternalista donde se nos dice constantemente qué hacer, qué leer, cuáles noticias escuchar, cuál música o cine es bueno, qué es bueno y qué malo.

Estoy seguro de que si ahora mismo nos llegara del alto mando del Partido la orden de sublevarnos contra el Régimen, lo haríamos sin titubear, aunque tal vez nos quedaríamos un poco perplejos.

6-Sistema de vida relajado.

En Cuba se puede vivir perfectamente sin hacer absolutamente nada, haraganeando, sin muchos remordimientos. Uno de los mejores pasatiempos para nuestra juventud reside en permanecer horas sentados en una esquina del barrio conversando con los amigos y piropeando más o menos groseramente a las chicas al pasar (mientras más crudo y grosero, más posibilidades de éxito). No hay lugares a donde acudir para disfrutar de un entretenimiento sano y atractivo y la inmensa mayoría no desea laborar por diez cuc al mes. El gobierno hace como si no se enterara.

Será suficiente si trabaja algún miembro de la familia quien obtenga pesos convertibles de cualquier modo oscuro o brillante y con esto aporte los suficientes fondos para las comidas del día. De cuando en cuando caerá algún negocito que genere algunos billetes. Y cero responsabilidades. No matrimonio, no nueva familia, no niños.

Cuba detenta en este momento el ritmo de natalidad más bajo del planeta, con apenas 0.7 niños por mujer fértil y continúa disminuyendo, cuando solamente en la década del ochenta hubo una explosión demográfica que obligó a construir gran cantidad de escuelas de nivel medio en el campo, hoy casi todas abandonadas o cumpliendo una función diferente. En los 80 fue cuando más alto nivel de vida llegó a alcanzar el cubano, con la ayuda soviética en pago por nuestro papel de soldados del Tercer Mundo.

Algunas personas quienes han emigrado o intentado hacerlo, logran volver a este paraíso irresponsable porque se han percatado de que allá no se puede vivir del cuento y ya todo está inventado. Hay que trabajar y mucho. Que te puedes quedar en la esquina haciendo cuentos, pero te vas a morir de hambre y vas a caerle mal a todos quienes de alguna forma te tiraron un cabo para tu salida, al convertirte en una carga. Es cruel el impacto en un ser humano que vive disipadamente las primeras dos o tres décadas de su vida y cae de nalgas en una sociedad donde se labora desesperadamente para sobrevivir y nunca hay nada cierto o seguro.

Cuba es el paraíso de la haraganería. En estos momentos un 50 % y posiblemente mucho más, no trabaja. Hay un desempleo voluntario galopante ante los míseros salarios oficiales, frente a un costo de la vida mil veces más caro. Esto sucede como un nuevo fenómeno social desde 1993, cuando se legalizó el uso del dólar e ingresó a nuestra economía la doble moneda. En Cuba la inmensa mayoría de los trabajadores son asalariados de gobierno, y este les paga en CUP, mientras se vende casi absolutamente todo en pesos convertibles o CUC. El cambio es de 1 CUC= 24 CUP.

Existe en nuestro código penal una aún vigente Ley Contra la Vagancia de la que casi nadie se acuerda. No se aplica, pues se verían obligados a encarcelar a medio país.

7-Pasividad sicológica inducida.

Nos hemos acostumbrado a un sistema paternalista el cual nos informa cómo hay que hacerlo todo. Nos acomodamos rápidamente pues resulta mucho más fácil estar de espectador, lleva menos labor de las neuronas observar que decidir. A veces resulta más trabajoso elaborar un grupo de recursos mentales que nos permitan medir, evaluar y criticar, así como emitir criterios sin miedos o temores más o menos justificados y ocultos por lo que nos espera después.

Es extremadamente difícil y resulta muy desagradable el enfrentar constantemente criterios conformados en las personas de cualquier nivel intelectual, a veces por convencimiento, por confusión, por cobardía, u oportunismo manifiesto. El disidente, aunque tenga la razón, es rechazado por la inmensa mayoría, incluyendo a la propia familia que lo llega a execrar ante el muy posible peligro de perder absolutamente todo lo que han logrado con muchísimo esfuerzo en muchísimos años.

Somos como espectadores de televisión, no importa que la programación sea mala o buena: no hay que tomar decisiones, ni evaluar, ni criticar. Nos han enseñado a callar en bien del colectivo, manteniéndonos en un estado de laxitud contemplativa como los antiguos quietistas asiáticos.

8-Pasividad Social Colectiva.

Nos fue inculcada en las mentes a través de los Medios la firme creencia de que nuestro Sistema es lo mejor en todos los tiempos.

Dijo Fidel Castro: “En Cuba no se gasta ni un centavo en publicidad comercial…Los que conocen el efecto que tienen en las mentes los medios de alcance masivo pueden comprender que aquí son usados para enseñar, para educar, para crear valores. Yo tengo la convicción plena, por la experiencia de la vida, que los valores pueden ser sembrados en el alma de los hombres, en la inteligencia, y en el corazón de los seres humanos.”(100 Horas con Fidel, Ignacio Ramonet, 2006.)

En forma permanente nos recuerdan que tenemos una deuda de gratitud con el sistema. Nada más lejos de la realidad. El Estado es el dueño de todos los medios de producción y de la totalidad de nuestra fuerza de trabajo que en conjunto producen la plusvalía y el valor agregado, de lo cual se apropia el gobierno para conformar nuestro PIB y presupuesto nacional. De esta ganancia se dedica una ínfima parte al mantenimiento del nivel de vida del cubano medio, como se hacía antiguamente con el esclavo, y el resto a lo que se le ocurra, que no tiene que ver nada con nosotros. Nos mantenemos, en escala de pobreza, solamente detrás de Haití en toda la América.

Fidel Castro, en el mismo libro citado anteriormente, deja clara su intención de conformar psicología y comportamiento: “Cuando surgieron los medios de difusión masiva se apoderaron de las mentes y gobernaban no solo sobre la base de mentiras, sino de reflejos condicionados. No es lo mismo una mentira que un reflejo condicionado. La primera afecta el conocimiento; el reflejo condicionado afecta la capacidad de pensar. No es lo mismo estar desinformado que haber perdido la capacidad de pensar porque en tu mente predominen los reflejos. Nosotros poseemos y usamos tales medios para educar, para desarrollar los conocimiento de los ciudadanos…Nosotros queremos usar esos medios para elevar los conocimientos y el nivel cultural general del pueblo…”

9-Inexistencia de un sistema de lucha social. El derecho a la huelga fue suprimido. Los sindicatos fueron convertidos en otro instrumento de control estatal en contra de los trabajadores.

10-Control absoluto de todos los medios de información Se suministra la propaganda oficial en forma constante e ininterrumpida. No se permite la televisión satelital extranjera, Internet, etc.

11-Temor de la casta burocrática y la nomenclatura a perder sus privilegios, posiciones sociales encumbradas, sus mansiones, sus fuentes alternativas de entrada de dinero (el gobierno se hace de la vista gorda ante la corrupción mientras hostiga duramente a los trabajadores).

12-Abulia y desinterés de la población ante el enorme reto que significa disentir. Se ha afianzado la idea de que no es posible o factible que cambie nada, o que nadie puede hacerlo individualmente, ante la casi nula posibilidad de asociación pacífica legal para disentir.

13-Imposibilidad constitucional de crear asociaciones pacificas alternativas o disidentes. “¡Con la Revolución, todo. Contra la Revolución, nada!”

14- Posibilidad de represalias encubiertas o abiertas, legales o ilegales, por parte del Estado y sus múltiples aparatos.

Ningún disidente llega a obtener algún puesto de trabajo considerado como bueno, mucho menos posiciones de gobierno. No existe para estas personas acceso a la educación superior. Las represalias se pueden extender también a sus familiares.

15-Defensa feroz del Sistema por el sector de la población aún creyente en sus postulados.

16-Benevolencia manifiesta con los incondicionales y represión brutal con los disidentes.

17-Implantación del terror psicológico.

Vigilancia omnisciente por múltiples aparatos como la policía y el Departamento Nacional de Informaciones, donde cada ciudadano, desde los 16 años, posee un expediente completo con sus huellas dactilares y donde se recolecta sistemáticamente la información personal destacable, proveniente de los famosos CDR, la FMC, PCC, CTC. Y por último el temido G2, la policía política. Todos con alta disponibilidad de recursos y financiamiento irrestricto.

Hay una red nacional de puntos de control de carretera en los accesos de todas las ciudades y pueblos desde donde se registra automáticamente el tráfico de vehículos , así como el chequeo puntual de las personas y sus documentos.

Desde el 2008 hay cámaras de vigilancia o CCTV, en las zonas más importantes de la capital incluso alrededor y delante de las viviendas de los disidentes, émulos de las tareas del CDR, enorme y nueva presión sicológica alternativa. Recordemos la instalada en la esquina de las calles Habana y Neptuno, con un potente faro que mantenía una despiadada vigilancia las 24 horas sobre la casa de Laura Pollán, la fallecida líder de las Damas de Blanco.

Este es un tipo de represión extremadamente peligrosa y muy violatoria de los derechos de las personas a su privacidad.

En las calles 60 y 5ta B, en Miramar, se construye un edificio de varios niveles y curiosa arquitectura, para albergar un puesto de control central de la Policía para las nuevas tecnologías como la CCTV, puntos de control de carretera, escuchas radio telefónicas, control del acceso a Internet, etc. Una inversión multimillonaria cuando la población literalmente pasa hambre.

El cubano, consciente o inconscientemente, trata de mantener un bajo perfil ante las autoridades pues siempre está haciendo algo ilegal. Es tal el afán del Gobierno por conservar el control que son muy extensas la cantidad de prohibiciones que agobian la vida del cubano. La inmensa mayoría acude al mercado negro para adquirir más barato lo que ofertan los mercados oficiales o no ofertan en absoluto, como la carne de res, la leche y la gasolina, entre miles de otros productos muy deficitarios. Si se llevara a cabo un registro ahora mismo en cualquier vivienda, habría siempre algo que ocultar. El complejo de culpabilidad es general debido a la enorme corrupción. Constituye uno de los más poderosos de entre los numerosos instrumentos de dominación sicológica que utiliza e incentiva muy conscientemente el gobierno, a pesar de su propaganda donde trata de demostrar todo lo contrario.

18-Sistema judicial no independiente. Instrumento del Estado, con posibilidad de forzar juicios y procesos sumarísimos de apenas varias horas, ejemplarizantes y atemorizantes. Imposición de penas exageradas, como las de los tres asaltantes de la lanchita de Regla en 2003. Inaudita posibilidad del gobierno de dictar órdenes y acallar conciencias de jueces hasta hacerlos dictar condenas ilegales en procesos a puertas cerradas.

19-Sistema carcelario asesino Con real posibilidad de muerte extrajudicial. No reconocimiento de los prisioneros de conciencia. Embrutecimiento humano por una reclusión en las peores condiciones materiales posibles, junto a todo tipo de delincuentes los cuales son usados para atacar a los disidentes. Sentimiento de impunidad de los carceleros. El gobierno no permite el acceso de la Cruz Roja Internacional a las cárceles.

¿Valen la pena las alternativas con sus riesgos, cuando es tan fácil cerrar los ojos de la conciencia y vivir en paz?

De todas formas, si usted está dentro de ese 10% del primer punto, hágase la idea de que no ha leído esto y sea feliz. A esta altura de la historia, ya no vale la pena que se esfuerce…
eduardom57@nauta.cu; Eduardo Maro

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