Cultura

¿Por qué los cubanos tenemos que ir a hacernos famosos en el exterior?

El Cerro, La Habana, Emaro (PD) Al leer periódicos viejos, tarea que me agrada en cierta forma, ni sé bien por qué, encuentro noticias que de alguna forma me llaman la atención. Y nunca son positivas. Es decir, no las ponen como malas, no las tratan desde una óptica negativa, ni siquiera crítica, sino que las expone como logros, o al menos, buenas noticias.

En el periódico Granma del miércoles 13 de diciembre de 2017 se anunciaba que del 15 al 17 de ese mes habría una puesta en escena de Carmina Burana en la sala “García Lorca” del Gran Teatro de La Habana “Alicia Alonso”.

Así dicho, como sale en el Granma, parece una buena noticia, vista desde el prisma de que los habaneros pudiesen disfrutar un gran espectáculo artístico.

Pero, hay algunas cuestiones que se dejan a la lectura entrelíneas a que acostumbran nuestros ultra- censurados periodistas cuando intentan expresar algo que saben que los “asesores” y editores no les dejarán pasar.

Primero. ¿Por qué y quién decidió que se dejara el nombre de García Lorca a tan solo la única, veteranísima y muy bella sala de teatro que existe en el lugar y le colocaran al resto de la Instalación, (donde existen amplios espacios para ensayar la danza, oficinas, salas de exhibiciones) el nombre de Gran Teatro de La Habana?

Entre García Lorca o Alicia Alonso, me decanto por el nombre del gran poeta español. Si quieren, que construyan otro teatro y lo llamen Alicia Alonso. ¿Desde cuándo no se construye un teatro en La Habana? Que la compañía de Alicia Alonso invierta en eso el mucho dinero que tiene.

Segundo. La compañía Danza Contemporánea puso en escena Carmina Burana en el año 2008 y acaba de presentarse por octava ocasión ante más de veinte mil personas en el Auditorio Nacional de México, donde le entregaron el local premio, llamado Luna, debido a la calidad de la presentación.

Después de nueve años de estar siendo presentada esta superproducción cubana que se ha hecho famosa en el exterior, fue cuando planificaron que se presentase en Cuba.

Subieron al escenario cientos de personas entre bailarines, el Gran Coro Nacional, otro infantil y la Orquesta Sinfónica Nacional.

Es una pena que muchos de nuestros famosos hayan tenido que viajar al exterior para retornar transformados en rutilantes estrellas, como el conocido caso de Polo Montañez.

Muchos prefieren, como es lógico, quedarse a laborar allá, donde ganan más dinero, y después, casi de favor, (pues aquí o no les pagan o lo hacen muy mal) vienen a mostrarnos su arte. Cada vez que esto sucede el país pierde.

¿Para qué queremos un Ministerio de Cultura si nada hace que valga la pena? Solo cuida con celo lo que les parece a ciertos funcionarios que debe ser la cultura nacional. Hay mucha gente que piensa diferente. Deberían escucharlos.

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