Política

¿Pudo Pablo Rodríguez ser un Hugo Chávez?

La Habana, Jorge Luis González (PD) El sargento Pablo Rodríguez fue el promotor principal de la sublevación militar del 4 de septiembre de 1933, y no Fulgencio Batista, como erróneamente muchos creen.

Pablo Rodríguez reveló detalles curiosos y poco divulgados sobre aquel golpe militar en una entrevista aparecida en la revista Pensamiento Crítico (número 39, edición especial, abril 1970).
Dijo que los complotados establecieron contactos con el Directorio Estudiantil, que había hecho un programa de gobierno, y también con los comunistas.

Según contó Pablo Rodríguez, él y cuatro implicados más, aunque no tenían vínculos con el Partido Comunista, formaron una especie de célula comunista, ya que él era amigo de Blas Roca, Juan Marinello, Salvador García Agüero y unos años antes se había relacionado con Julio Antonio Mella.

Explicaba Rodríguez, “en la época del gobierno de Céspedes, Batista y Eleuterio Pedraza se hicieron abecedarios”, pero él se desligó de ese grupo, debido a su aceptación de la mediación del embajador norteamericano Sumner Welles.

Interrogado acerca de los objetivos de la sublevación, respondió Pablo Rodríguez: “Queríamos estabilidad en la República, y un gobierno revolucionario de verdad”.

Los complotados estaban inconformes con los antiguos jefes del ejército y la actitud asumida por el presidente Céspedes al ratificarlos en los mandos.

Refería Pablo Rodríguez que el 4 de septiembre, al encontrarse con Fulgencio Batista, este le dijo “ha caído el gobierno, hasta el último policía de campo cayó, y hay que formarlo todo…” Rodríguez contestó: “El Directorio Estudiantil, a citarlo enseguida…”.

Según Pablo Rodríguez, los amotinados en Columbia acordaron adoptar el programa del Directorio Estudiantil como forma de gobierno, porque “era lo más revolucionario que había, lo más de izquierda, lo más sano, porque eran muchachos jóvenes todos, y no habían tomado parte en la mediación”.

Explicaba Rodríguez que Batista asumió la jefatura del Ejército por Sergio Carbó, uno de los miembros de la Pentarquía, que pensó sería nombrado presidente. Carbó firmó el decreto que nombró a Batista coronel y jefe del Ejército, que se hallaba en esos instantes sin mando alguno.

Pablo Rodríguez, a quien correspondía el cargo de jefe del Ejército, solamente fue ascendido a comandante y designado jefe del campamento Columbia.

Rodríguez se refirió a una reunión efectuada en casa de Carbó, a la que Grau citó a casi todos los miembros del gobierno, incluido Batista. La idea prevaleciente entre los participantes en la reunión era destituir a Batista y arrestarlo. Pero, según Rodríguez, Grau perdonó a Batista. Y aporta un hecho significativo al señalar que Antonio Guiteras no habló. Cuando lo conminaron a arrestar a Batista, respondió Guiteras: “…No, no… Ya el presidente lo dijo, vamos a respetar la ley”.

Rodríguez negaba haber dado la orden de atacar el Hotel Nacional. Aseguró que no participaron en el combate las tropas de Columbia bajo su mando, aunque se responsabilizó con el asedio. Según afirma, fueron las tropas del Quinto Distrito al mando del comandante Toledo, las que atacaron. El combate fue calificado por Rodríguez como “una masacre”.

La información aportada en aquella entrevista de Pensamiento Crítico por este hombre, que fue clave en los acontecimientos del 4 de septiembre, contradice la versión que aparece en los libros de historia de Cuba publicados en los últimos 59 años.

Quedan muchas interrogantes: ¿Hubo alguna influencia de los comunistas en la asonada militar? ¿Pablo Rodríguez se proponía llevar el país al socialismo mediante un golpe militar? ¿Pudo haber sido un Hugo Chávez? librero70@nauta.cu; Jorge Luis González

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*