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¿Qué hizo y qué dijo la Relatora Especial de Derechos Humanos en Cuba?, editorial 478

La Habana, Cuba, Redacción Habana, (PD) No existe una real falta de conocimiento sobre la violación de los derechos humanos, civiles, económicos, laborales en Cuba. Esto es algo que monitorea no solo la ONU con sus organizaciones. Lo hacen muchas ONG reconocidas algunas por la propia ONU y entonces, se hace necesaria una mayor coordinación y un trabajo más responsable por parte de los Relatores de Derechos Humanos de la ONU.

La última Relatora Especial en visitarnos, la Sra. María Grazia Gianmarinaro señaló algunas de sus preocupaciones sobre la situación actual en Cuba sobre este tema. Habló de forma ambigua sobre temas de poca trascendencia como son la edad de 16 años y no de 18 años para declarar adultos a los adolescentes. Estuvo centrada en las recomendaciones que hará sobre la legislación cubana para proteger a los ciudadanos del flagelo de la trata de personas, la violencia infantil en el seno familiar, la reclusión en centros de internamiento a las personas que ejercen la prostitución, aunque señaló, lo que evaluó como “las buenas prácticas” sobre el tema en Cuba, entre las que señaló que la prostitución no es considerada un delito en Cuba.

Pasó por alto que en Cuba se impone y rige desde hace más de cinco décadas un régimen totalitario. Dijo que en Cuba la prostitución no es un delito, ¡Bravo! ¿Entonces?, ¿por qué existen centros de internamiento regidos por el Ministerio del Interior para las personas que la ejercen? Según la Relatora, esas prácticas no pueden ser castigadas. La atención a las víctimas de la prostitución no puede ser dada desde centros de reclusión. Esta modalidad de internamiento permite a la corrupta policía, extorsionar por favores sexuales y dinero a ‘las y los’ que se dedican a la prostitución.

¿Y qué decir sobre la “trata de batas blancas”? Sobre las misiones médicas contratadas por el régimen militar totalitario castrista en el exterior, la Sra. Grazia Gianmarinaro con derroche de gracia declaró: “Se me ha garantizado que solo participan (por ejemplo, los galenos) de manera voluntaria y pueden regresar cuando quieran”. “Estas misiones (médicas) tienen buena reputación y trabajan en zonas remotas”.

Olvido que al igual que el resto de la población, bajo coerción se les confiscan los salarios, carecen de libertad sindical, de libertad de empleo, de libertad de huelga y de libertad de negociación laboral con sindicatos independientes. Todo lo anterior viola Convenciones de la OIT, entre ellas la número, 95, 87 y la 98, entre otras. Por ello, los contratos laborales son simulacros para esconder la coerción y vigilancia a que son sometidos todos los trabajadores cubanos. Son formas modernas de esclavitud ‘revolucionaria’ que parecen haber escapado al escrutinio de la ONU y su Organización Internacional del Trabajo.

Ni el trabajo ni nada en Cuba es libre. Los trabajadores no escogen su trabajo. Son aceptados o no por el Código de Trabajo impuesto, que permite la expulsión del trabajador según la voluntad del Estado patrón. Existe la no aceptación en determinados o en cualquier puesto laboral, según criterios políticos. Entonces se está en un escenario de ‘discriminación por orientación ideológica’ y de explotación con coerción.

A los profesionales cubanos en “misiones” el estado les descuenta el 80 % de su salario. Aun así este salario es superior al que reciben en la Isla, donde se vive en condiciones de explotación y miseria con coerción. Los médicos, trabajadores de la salud y el resto, son vigilados en los países donde trabajan. Se les retienen sus pasaportes para que no deserten y son sometidos a condiciones de comida y alojamiento miserables. Se está bajo las peores condiciones de explotación y coerción.

A los que salen en “misión” se les tiene prohibido formar parejas con los nacionales de los países donde trabajan. Los que huyen de estas condiciones de semiesclavitud, les son impuestos ocho años de castigo y durante este lapso de tiempo no pueden volver a entrar a su país. ¿Será esto coerción, según la Sra. Grazia Gianmarinaro?

En Cuba no existe la posibilidad de formar un sindicato independiente y los que lo intentan son reprimidos y en algunos casos encarcelados. El derecho a la huelga está prohibido y tratar de ejercerlo es brutalmente reprimido. Los contratos laborales son hechos por el estado con la colaboración y manipulación del sindicato oficial y el partido único en el poder. Se trata de un estado totalitario que viola todos los derechos ya que ninguno puede reivindicarse ni es discutible.

Pero la gracia de la Sra. Relatora Especial Gianmarinaro, puede combinarse en el euro-tablao internacional y de hecho se combina, con el salero de la Sra. Elena Valenciano, la ponente de la posición de la Eurocámara, que recientemente pidió no se use una distinta “vara de medir” con La Habana en el tema “derechos humanos” que la que se utiliza para evaluar a otros regímenes, como el de China.

Para muchos por acá, lo que hizo y lo que dijo la Relatora Especial ONU de Derechos Humanos es solo más bosta para el lamentable y patético euro aporte dirigido a que el régimen militar totalitario castrista maltrate, reprima y viole derechos a su aire, euro bendiciones mediante, ya que hasta el Vaticano está por allá.
primaveradigital2011@gmail.com; Redacción Habana

Fotorama: Relatora de la ONU termina su inspección en Cuba. Ciber Cuba

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