Política

¿Qué podrá ser más importante, los cubanos o el sistema imperante?

El Cerro, la Habana, Rogelio Travieso, (PD) En la mañana del sábado primero de abril, una de mis hijas, que reside en Miami, me llamó por teléfono para informarme el número de la remesa por la Western Unión.

Me dirigí a cobrarla a la tienda de Boyeros y Camagüey, pero al llegar, me encontré que estaba cerrada hasta nuevo aviso y que la cola para el trámite del cobro había que hacerla fuera de la tienda. Como estaba lloviznando, decidí ir en busca de otra entidad que prestara este servicio.

Continúe camino por la Avenida Camagüey; hasta desviarme rumbo a la tienda del Casino Deportivo, en la calle Novena. Al llegar, encontré en la cerca perimetral del comercio, un aviso que decía: “¡Cerrado por reparación!”

No me detuve y continué rumbo al reparto Mónaco, para allí abordar un ómnibus y llegar a la tienda Brimart en La Víbora. Pasado un rato sin que pasara ómnibus alguno que me trasladara hasta Acosta y Diez de Octubre, proseguí a pie.

Un señor al que le pregunté por la tienda me orientó y desorientó a la vez, pues al preguntarle me informó que Brimart, estaba cerrada, pero no supo aclararme que la Western Unión estaba funcionando.

¿Qué hacer ante tanta dificultades? En casa desde hacía días, apenas teníamos dinero y me era imprescindible cobrar ese envío.

Al no existir otra alternativa, no me detuve y continúe el calvario de caminante infructuoso por distintas zonas de esta capital donde la subsistencia es infernal y que nombraron Ciudad Maravilla.

Ya casi vencido, tome un ómnibus P3 de regreso y me dirigí a la tienda-mercado Puentes Grandes en la calle 26 y 51.

Cuando llegué a la tienda, la cola de personas para cobrar en la Western Union era larga; pues según comentaban, en Marianao la conexión estaba muy mala y aquí estaba lenta.

Pasado un tiempo, una empleada se dirigió a los que hacíamos la cola y nos pidió que saliéramos y esperáramos a que nos llamaran uno a uno.

Cobrar las remesas que envían los familiares para aliviar nuestras necesidades, se ha convertido en un suplicio.

En abril de 2016 se rebajaron en un 20% los precios de algunos productos que se ofertan en las tiendas recaudadoras de divisas. Dichas rebajas no aliviaron a la familia cubana, pues el valor impuesto a los productos continúa muy por encima de los precios en otros países.

Sobre este tema, ya he escrito en estas páginas, tomándome el trabajo de investigar los precios en tiendas de la firma Sedano en Miami. Era abismal la diferencia: un mismo producto cuesta mucho menos en Miami que en Cuba.

Recordemos cuanto bombo y platillo dio el gobierno a aquellas rebajas. Aseguraban que había suficientes reservas y que continuarían ofertando sin dificultad los productos rebajados. Pero, después de las rebajas de precios, varios de los productos empezaban a escasear y muchas personas se quejaban de que las tiendas estaban casi vacías.

¿Qué sucede ahora? ¿Por qué vamos a una tienda y nos informan que está cerrada hasta nuevo aviso? Muchas están cerradas por reparación.

¿Será que se repetirá lo ocurrido después de la Ofensiva Revolucionaria, donde se adueñaron de todo y dejaron que se destruyera casi todo?

Antes de 1959, cuando éramos poco más de la mitad de la población de hoy, en todos los barrios había distintos tipos de comercios y establecimientos bien surtidos, de servicios eficientes con un trato que daba gusto y hasta algunos facilitaban créditos. Hoy, somos casi el doble de cubanos, y existen muy pocos comercios, mal surtidos y en estado deprimente.

Quienes han liderado por 58 años decidieron que prevalezca el legado de Fidel Castro. Y si de su legado se trata, quiero remitirme a una cita de Fidel Castro: “La lucha del proletariado con los grandes propietarios es una tarea relativamente fácil, pero sería un grave error de la Revolución bajar la guardia, descuidarse, y dar lugar a que surja dentro de la sociedad, innecesariamente, una multitud de decenas de miles de pequeños comerciantes, es decir, integrar una masa más numerosa, contra los cuales la lucha habría de ser más dolorosa todavía”.

Un único partido, de manera excluyente, actúa como fuerza dominante de la sociedad. Han sido 58 años de totalitarismo, sin libertades políticas y económicas, atentando contra el derecho natural de los seres humanos!

Luego que en 2013, por invitación familiar, visité Miami, me pregunté: ¿Los cubanos de a pie en mi país, seremos personas?

En Cuba, somos maltratados y nos maltratamos entre nosotros mismos. La calidad de lo que se adquiere, es mala y apenas existe derecho de reclamación o indemnización. Alcoholismo, indisciplina social, corrupción generalizada, holgazanería, falta de motivación. Es una subsistencia llena de agonías.

¿Qué solución darán a la excavación que mantiene expuesta aguas albañales; poniendo en riesgo la salud de niños y vecinos en general en la calle Reforma, del Reparto Martí, en El Cerro?

¿Qué era el estado de la Florida antes de 1959? Lo que es la Florida hoy en gran parte se debe al esfuerzo de los cubanos.

El fruto del trabajo de los cubanos de allá, permite aplacar la pobreza de sus familias acá.

¿Qué podrá ser más importante: los cubanos o el sistema imperante?
rogeliot@nauta.cu; Rogelio Travieso; Móvil 538 59142
Excavación que mantiene expuesta aguas albañales; poniendo en riesgo la salud de niños y vecinos en general en la calle Reforma, del Reparto Martí, en El Cerro

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