Internacional

Que se establezca la norma de no convivencia

Lawton, La Habana, Juan González, (PD) Si durante el pasado siglo XX, cuando la Sociedad de Naciones condenó a la antigua y felizmente desaparecida Unión Soviética, la Alemania nazi y al Japón militarista como agresores y violadores de la paz internacional, se hubiera optado por la no convivencia con estos regímenes, ¿cuántas vidas se habrían salvado?

Cuando el mundo civilizado cerró los ojos y decidió no ver el exterminio llevado adelante por Stalin contra el pueblo ucraniano, las víctimas de los gulag y otras menudencias que tipificaron el horror que materializó, le dieron permanencia y continuidad a la pesadilla. La pregunta de rigor sería, ¿fue esto correcto?

Cuando Hitler comenzó la instrumentación del horror del holocausto, las persecuciones y el resto de los horrores que dejó la pesadilla que fue aquel Partido Nacional Socialista de los Trabajadores de Alemania, si no se hubiera impuesto la convivencia pacífica con aquellos horrores, ¿cuantos millones de vidas habrían sido salvadas?

En nuestro caso, y como ha dicho y dice desde el exilio el Dr. Ed Prida, el castrismo que conocemos y sufrimos, “ha sido una operación subversiva de los órganos de inteligencia soviéticos con la cooperación incondicional de la conspiración traidora de los comunistas y sus tontos útiles nativos, quienes aún siguen con el control absoluto de Cuba y su destino para utilizar nuestro territorio como posta avanzada de las fuerzas rusas en América”.

A esto debemos agregar los intereses geo políticos iraníes.

¿Debe existir convivencia con el régimen dictatorial de Nicolás Maduro en Venezuela? ¿Debe convivirse con el régimen militar totalitario castrista? ¿Debe convivirse con el indigenismo sectario y anti democrático de Evo Morales? ¿Deberá mantenerse la convivencia con el corrupto e inmoral Daniel Ortega? ¿Con los también corruptos demostrados Lula, Dilma Rousseff, Cristina Fernández, Rafael Correa, etc.?

Es una buena ocasión para citar al periodista cubano en el exilio Pedro Corzo. Nos dice Corzo: “Las FARC cuentan con vastos recursos económicos porque como declaró el fiscal Néstor Humberto Martínez, esa agrupación cuenta con varios billones de pesos colombianos presentes en miles de inmuebles urbanos y rurales, de automotores, de dinero, de ganado, de empresas, y establecimientos de comercio”.

Por acá digo: ¿De dónde salió tanto dinero?

Con este dinero de origen tan incierto y dudoso, los narco guerrilleros y cómplices como la Sra. Piedad Córdoba dispondrán de lo necesario para desestabilizar la democracia y el estado de derecho en Colombia. Harán por las buenas lo que las FARC, M19, ELN y narcos célebres como el Sr. Pablo Escobar Gaviria, no lograron con secuestros, bombas y otras herramientas ‘revolucionarias’ de lucha.

¿Debe convivirse con esto?

De vuelta con Ed Prida, este nos dice: “… tampoco los países capturados por los Castro como el pueblo de Venezuela, Angola, Etiopia y otros apuntan como su principal enemigo, responsable y culpable de sus desgracias a los cubanos que hoy representan al invasor en Venezuela”.

Los servidores y esbirros asalariados del régimen militar totalitario castrista reconocidos en Venezuela, son personas viles que en Cuba cumplieron órdenes criminales y se aprestaron a sostener a la dictadura castrista en detrimento de su gente. Esos no son cubanos, cubanos son quienes los enfrentan día por día.

En 1953, una orden presidencial detuvo en el paralelo 38 al más emblemático general del ejército estadounidense en aquellos momentos, el general Douglas Mc Arthur. Esa orden le concedió permanencia y continuidad al régimen de pesadilla de Corea del Norte, encabezado hoy por el payaso Kim Jong Un. Lo que ha sucedido en la actualidad y lo que suceda en un futuro, serán las consecuencias de aquella orden inspirada en la ‘convivencia pacífica’.

Se acerca lamentablemente el momento en que la humanidad llegará a comprender que se hace necesaria una norma de no convivencia con el horror que se perfila.

La convocatoria chavista promovida por el Buey Maduro para una nueva Asamblea Prostituyente, perdón, quise decir Constituyente, fue respondida por un 40 o un 41% de la población y la respuesta a tal consulta, nunca fue unánime. ¿Qué pasó con el 59% o el 60% que no respondió al llamado? ¿Qué valida la nueva asamblea maduro-chavista? ¿Dónde está la mayoría que respalda al chavismo-madurista?

¿Se trata de que los países democráticos del mundo deben convivir con esta pesadilla? En su momento, el tiempo les dirá algo que les ha dicho siempre.
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González

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