Sociedad

Quién le pone la soga a quién

Cerro, La Habana, Jorge Prieto, (PD) Cuenta el choteo popular que en una de las intervenciones del Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) en la Asamblea Nacional, este presumía ante la prensa extranjera del respaldo proclamado por los diputados.

Cuentan que uno de los periodistas se aproximó al podio y lo increpó: “… ¿pero todo es unanimidad, nadie disiente de lo que Ud. dice?”. El General de ejército se volvió a la concurrencia y por los altavoces propuso un absurdo para que los delegados se vieran precisados a renegar. “¡Para mostrar al imperialismo de lo que somos capaces, mañana los convoco para que nos ahorquemos masivamente en esta misma Sala!”.
Se escuchó al unísono una gran algarabía.

“Ya ve como sí se puede disentir en este parlamento”, aleccionó el también Jefe de Estado al periodista. Este último escéptico quiso cerciorarse, bajó del estrado y le preguntó a uno de los delegados que agitaba los brazos, eufórico:
“¿no está de acuerdo con la inmolación masiva?”.

Este le respondió ─“¡no!… ¡no es eso! Queremos saber, ¿si hay que traer la soga o la ponen ustedes?”.
Igual de absurdo suena la reciente decisión del gobierno de aplazar el otorgamiento de licencias para actividades por cuenta propia en algunas categorías, “casualmente” figuran las más rentables y populares, transportistas, arrendatarios de habitaciones, y elaborador expendedor de alimentos.

Cuando en el año 2010 se anunció el programa de despidos masivos (hasta un 20% de la fuerza laboral total) en compensación, el gobierno hacia otra capitulación ideológica, los cubanos de Cuba podrían nuevamente abrir sus propios negocios. Pero la decisión traía su propia llave de estrangulamiento, el gobierno mantendría el control sobre las importaciones y los suministros, que se les negarían a precio mayorista a los privados y no a la competencia estatal.

“Estaba armando un almendrón, un Chevrolet, desde hace más de un año” -narra Yoan- un mecánico empleado en un taller del estado. “Muchas de las piezas me las han ido mandando de afuera, imagínate que el carro es del año 52. Las partes más pesadas era costoso pasarlas por la aduana y las adaptaba de carros que le damos baja aquí mismo en el taller”.
Se llevó las manos a la cabeza y dijo…

”Y ahora sin previo aviso, paran lo de las licencias. ¡No sé qué me voy a hacer!, ¡Estoy muy comprometido con amigos afuera y en el taller…!”.

El Ministerio del trabajo y la seguridad social declaró que el aplazamiento es solo una pausa para puntualizar las normas. Pero todos sospechan que habrá que recaudar paciencia, y que los inspectores les irán arriba con cuchillos en los dientes a los cuentapropistas establecidos. A quienes se les responsabiliza de cometer toda índole de desórdenes y evasiones al fisco.

“Esta actitud delictiva es hasta legítima. La tibieza institucional causa el mal y luego persiguen a los maleantes”, dice una cuentapropista en bancarrota quien asegura: “En Cuba la honradez puede resultar una desventaja comercial”.
Pero quien hace la ley hace la trampa. Tres prohibiciones derogadas al tiempo, que no estaban incluidas en el listado de las 181actividades autorizadas, fueron las que sin proponérselo suplieron la ausencia del suministro mayorista. Se eliminaron por primera vez en la historia de la revolución, las restricciones a la venta y compra, de autos y casas y se permitió viajar libremente al exterior.

Dos componentes dinámicos por primera vez en mano de los nacionales, moneda fuerte suficiente y movilidad para gastarla. De ahí surgió otra categoría ocupacional, ‘las mulas’. Comenzaron a ir y venir con sus enormes maletas de viajero, vacías “pa`lla” y repletas “pa`ca”. Pusieron en ventaja al sector no estatal.

Podrán imaginar los precios leoninos del sector estatal, que estos viajeros con la venta de los 120 kilos de pacotilla (mercancías) que les permiten entrar, lograban saldar todos los gastos en que incurrían en el viaje, pasaje, estancia, costo de la mercadería (incluso llegan hasta Rusia) y luego quedaba para una temporada de dulce vida con los dividendos.

Nadie sabe a ciencia cierta a cuánto asciende el contrabando que las mulas han pasado con y sin la complicidad de los aduaneros. Ni el desvió de recursos que los dirigentes marxistas malversan del sector estatal al no estatal.

Por poner un ejemplo el 99% del combustible que consumen los transportistas privados (boteros) provienen del desvío del sector estatal (según datos aportados por un diputado de la propia Asamblea nacional). Lo cierto es que la incertidumbre lo invade todo, el gobierno no da respuestas a un tema que pende, entre proveedores cuentapropistas y clientes, casi todo el país.

No sé si el recelo institucional esté dado por lo fulgurante del incipiente sector privado, que en pocos años logró, por poner un ejemplo, absorber los masivos despidos que generó el socialismo real, con la que consideró fuerza laboral inútil.

El trote económico que traen estos emprendedores puede espantar al estado, más sí es totalitario. A la Independencia económica generalmente la acompaña la independencia política y de estar en algún momento estos cuentapropistas representados en la Asamblea legislativa, tan llamados ellos como son a los saldos y a contar hasta el último kilito, probablemente esa Asamblea para nada tendría que ver con la actual unidad y bondad presupuestaria que más bien suena a unanimidad sumisa parlamentaria.
jorgeprieto19@yahoo.es; Jorge Prieto

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