Cultura, Libros

Robocop, o la vida oculta de Fidel Castro

El Vedado, La Habana, Aleaga Pesant, (PD) Gracias a las tecnologías informáticas acabo de leer “La vida oculta de Fidel Castro”, una colección de historias personales de Juan Reynaldo Sánchez, teniente coronel de la Seguridad del Estado, y miembro de la escolta de tirano Fidel Castro. Es un libro ligero que se lee con facilidad, dividido en 16 capítulos, donde a través de anécdotas hilvana los 17 años que le sirvió.

El libro tiene un desacertado diseño de portada, centrado en una repetida imagen del dictador en su juventud, envuelto en el humo de su tabaco. Sería más atractiva la presentación si utilizara fotos “originales” o poco conocidas, como las que el mismo escritor aporta al final del libro. Un ejemplo es la del tirano en su traje de buzo, que representa mejor la idea del libro, en definitiva, la intimidad del obseso.

El texto se lee de un plumazo. Eso sí, pasando por alto muchas páginas que no dicen algo nuevo o interesante.

Resalta el amor que aun sentía el militar por su Comandante en Jefe, como repetía las consignas que aprendió durante su servicio.

Hilarante es comparar al dictador, durante la batalla de Cuito Cuanavale, con los genios militares de Napoleón Bonaparte, del chino Sun Tzu, autor de “El arte de la guerra”, o del General Feldmarschall Erwin Rommel, el padre de la Blitzkrieg ¿Locura o payasada? Respeto todas las opiniones, pero hay que tener límites. Además, como el mismo autor lo reconoce, la batalla de Cuito la ganó el general en el terreno, Arnaldo Ochoa.

La vanidad, soberbia y arrogancia de Sánchez sobrepasó los colmos. ¡Era el mejor tirador, el mejor judoca, el mejor karateca, el mejor…el mejor…! Fastidia tanta estupidez, que puede ser verdad, pero por favor, un poco de humildad no le hubiese venido mal a este gozador de la vida, que nunca sufrió la mitad de lo que dice.

La Condesa, la prisión donde Juan Reynaldo Sánchez cumplió condena, era en ese tiempo una granja de trabajo semi abierta para militares de alto rango, ubicada en Río Seco, a unos 10 kilómetros al este de Güines. Los militares que sí la pasaban mal estaban en Ganuza, en la carretera entre San José y Güines.

Si de verdad lo hubieran perseguido después de la prisión, como dice, ¿cómo mantuvo el retiro o jubilación, que le correspondía por su cargo y rango en la Seguridad del Estado? ¿Y cómo trabajó en empresas del gobierno, como gerente de Logística o jefe de Seguridad?

El Robocop Teniente Coronel Sánchez es incapaz de analizar, aunque sea un poco, el contexto en que desarrolló su trabajo. Eso le impide comprender el escenario en que se desenvolvió. Imposible que fuera en el momento, se entiende, pero aunque fuera a posteriori, para hacer de este libro algo más interesante.

En lo personal, no lo recomiendo: es un libro que se puso viejo, y la información, puro chisme.
aleagapesant@nauta.cu ; Aleaga Pesant

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