Cine, Cultura

Santa y Andrés, la triste fábula enmarcada por la pesadilla

Lawton, La Habana, Juan González, (PD) En esta ocasión, voy a referirme al film Santa y Andrés, del realizador cubano Carlos Lechuga. El filme muestra desde un lenguaje habilitado por una carga significativa de recursos usados por los iconos de la más reciente saga fílmica cubana, Gutiérrez Alea, Solas, etc., desde los predios del ICAIC. Una fábula que a fuer de humana, se ve enmarcada en los hilos de la telaraña totalitaria que la convirtió en pesadilla.

Aunque la saga fílmica cubana de las últimas cinco décadas es portadora de muchas deudas por saldar, en unos casos, y en otros, muy bien saldadas, con el neorrealismo italiano y la nueva ola francesa del pasado siglo XX, los desmanes y el daño antropológico hecho a la nación cubana por el régimen castrista emergen de esta entrega con un protagonismo y una carga dramática devastadora.

Santa y Andrés, fue censurada con toda intención en la última edición del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, pero también lo ha sido en el 18 Havana Film Festival, o Festival de Cine Cubano de Nueva York. Esto trae a colación la perversa influencia del régimen hasta en países democráticos y en especial en los Estados Unidos, a partir de la acción y ejecutoria de los servicios especiales de inteligencia y contrainteligencia del régimen castrista dentro de ese país, en la creación de lobbies y otros espacios de apoyo al castrismo.

Santa y Andrés no es ni con mucho una obra solitaria. Se trata del esfuerzo de muchos artistas por narrar las más recientes y ocultas historias sobre vilezas e indignidades impuestas por el castrismo a nuestra patria. Otro elemento que quizás sostiene la censura a que la obra está sometida, resalta el hecho de que cada crueldad, cada bajeza, cada indignidad reflejada en el filme, fue ordenada, promovida, conocida y aprobada por el difunto ex tirano Fidel Castro y esto se extiende a cada calamidad de este tipo sufrida tanto en aquellos tiempos, como en el presente de pesadilla que aun arrastramos.

Se trata de una realización conjunta de Producciones de la 5ta Avenida, Igolai Producciones S.A.S., Promenades Films, con la colaboración de Habanero, El Central Producciones, Seconde Vague Productions, Asociación Cubana del Audiovisual, la película cuenta con el guion y la dirección de Carlos Lechuga, la dirección de fotografía de Javier Labrador, montaje de Joanna Montero, la dirección artística de Alain Ortiz y el diseño de vestuario de Celia Ledón.

Los protagónicos del filme a cargo de Lola Amores (Santa) y Eduardo Martínez (Andrés), logran trasmitir los efectos de la indefensión ciudadana frente al poder del estado. Hicieron muy bien lo suyo, secundados por un casting que logró trasmitir la esencia de personajes con los que lamentablemente se convive en la actualidad. Entre ellos, sobresalen el mudo, interpretado por César Domínguez, que no es más que el hombre nuevo formado y deformado por el castrismo, y Jesús, personalizado por George Abreu y que podría ser el célebre oficial Luisito o cualquiera de los actuales golpeadores de mujeres y disidentes desarmados. El jefe de sector, personalizado por Maikel Alexis Sánchez, consiguió corporizar la deshumanización de una policía que por ser revolucionaria nunca será nacional y mucho menos cubana.

La fotografía de Javier Labrador arrasa con su realismo, desde un aliento poético capaz de sensibilizar aun y a pesar, de exponer una pesadilla. La música de Santiago Barbosa aporta la carga necesaria para sublimar esta fábula de horror tejida como telaraña y basamento de la pesadilla nacional sólidamente argumentada por Carlos Lechuga y Eliseo Altunaga.

En fin, Santa y Andrés son la expresión artística de la pesadilla que el Sr. Obama y la Sra. Mogherini, a la que desde la más alta jerarquía en los Estados Unidos y la Unión Europea dieron aliento. La obra testimonia el crecimiento del arte independiente cubano, sumados a una capacidad creciente para abordar la realidad desde obras de alcance artístico y humano, con rigor y talento, pero lo más importante, con verdad, con empeño, determinación y valor para decirla.
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González

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