Política

¿Se continuará con el echar agua en canasta?

El Cerro, la Habana, Rogelio Travieso, (PD) El pasado lunes 20 de noviembre, en la revista televisiva Buenos Días, dieron la optimista noticia de un crédito otorgado por el gobierno francés para apoyar al desarrollo ganadero en Camagüey.

Se hace muy difícil comprender que medios informativos al servicio de quienes afectaron durante 58 años el eficiente y tradicional desarrollo ganadero que había en Cuba, den noticias como estas.

¿Acaso creerán que ya no quedan personas que recuerden que en las casas cubanas, a las familias, por pobres que fueran, no les faltaba el litro de leche fresca diario, que las carnicerías las surtían de carne de res tres veces por semana, y que los más humildes, con 20 centavos de picadillo, daban de comer a toda la familia?

Antes de 1959, la masa ganadera cubana promediaba casi una res por persona. En la actualidad, el promedio de cabezas de ganado por persona es vergonzosamente muy inferior.

En los últimos más de 58 años, han sido muchos los ensayos y experimentos aplicados en la ganadería. Pondré solo unos ejemplos: el Instituto de Ciencia Animal (ICA), centros nacionales y provinciales de inseminación artificial Rosafett Signe y Tauro, hectáreas comunistas experimentales, planes ganaderos gigantescos, cruces de razas de ganado, planes especiales ganaderos.

¿Se acuerdan de la famosa vaca recordista Ubre Blanca?

Ninguno de esos planes y experimentos ha resuelto, siquiera en parte, la crisis ganadera, ni ha garantizado la producción de leche y carne.

Nada de ello puede servir por el estatismo militarizado, autoritario y burocrático de mandamases y funcionarios.

¿En qué quedaron aquellas promesas de que se produciría más leche y más quesos que en Holanda?

¿Cuántas veces se ha prometido que habrá un vaso de leche para cada cubano?

Lo ocurrido con la ganadería ha pasado también con la producción de café, azúcar, confituras, textiles, zapatos, cervezas y maltas, refrescos, papel sanitario.

Hoy en Cuba faltan las medicinas más elementales para aliviar un dolor o una enfermedad crónica.

En los primeros 57 años de república, jamás la producción, los servicios y la infraestructura del país, fueron tan incompetentes, como en los 58 años de la revolución socialista.

Ese camino erróneo y viciado, en aras del poder absoluto, existió desde los inicios de la lucha contra el régimen de Batista. Antes y después del naufragio del yate Granma, siempre existieron diferencias y reservas entre los revolucionarios. Las hubo entre los combatientes de la clandestinidad en el llano y los máximos líderes de la Sierra Maestra. A estos últimos mucha molestia les causó el asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957. De haber sido eliminado Fulgencio Batista ese día, posiblemente de inmediato se hubieran convocado elecciones generales libres y el liderato de la Sierra Maestra no hubiera logrado sus objetivos totalitarios y aliarse al comunismo internacional.

Desde 1959, en Cuba siempre ha sido antepuesto el poder absoluto personal o de un pequeño grupo por encima del bienestar nacional. Como prueba de ello, los cubanos de a pie, en aras del poder absoluto de por vida de unos pocos, no pueden ni podrán atesorar riquezas ni disponer de propiedades.

Muchos cubanos de hoy, sin esperanzas, sin deseos de trabajar, bebedores pertinaces de alcohol de bajo costo, se parecen a los soldados soviéticos borrachines de alcoholes de baja estofa de aquellos tiempos en que estaban estacionados en Cuba.

Antes de 1989, en la época soviética, así eran los rusos. Después de 1959, así son una buena parte de los cubanos en Cuba. Eso se debe a la falta de libertad, a la carencia del sentido de pertenencia.

El estatismo ha demostrado ser el peor freno al desarrollo eficiente y generador de riquezas.

Con la constitución cubana y el partido único, con el estatismo que obstaculiza, de nada valen las irrespetuosas elecciones de delegados del Poder Popular. Los préstamos internacionales no resolverán la crisis nacional que ya se arrastra por más de 58 años. El estatismo obstaculiza las inversiones y la ayuda foránea. Todo seguirá como hasta ahora. Sin libertad es imposible la prosperidad.

Si la ganadería se sigue manejando como hasta el presente, de nada servirá el crédito de los franceses. Será como echar agua en una canasta.
rtraviesopnhp2@gmail.com; rogeliotravieso@nauta.cu; Rogelio Travieso
Móvil 53859142
*Partido Liberales de Cuba.

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*