Economía

¿Se le acabaron los inversionistas al castrismo?

Lawton, La Habana, Paulino Alfonso (PD) Desde que Donald Trump se encuentra inmerso en reformar casi todos los decretos de Obama han transcurrido cerca de tres meses, y el régimen cubano mantiene un mutismo que era desacostumbrado en el tiempo en que se multiplicaban las reuniones con empresarios norteamericanos.

Este silencio seguramente se corresponde con la situación creada por las anunciadas políticas económicas de Trump, que hacen que los empresarios prefieran esperar un poco más antes de arriesgar su dinero en aventuras azarosas.

Tampoco en otros países abundan los empresarios dispuestos a invertir y hacer negocios riesgosos y con pocas garantías.

La cautela de los eventuales inversionistas obliga al régimen castrista a buscar otras alternativas para no caer en la parálisis económica, lo que significaría su desplome.

Como solución temporal, el régimen echa garra a lo que queda de la deuda que les dejaron los rusos y los franceses, luego de la condonación, en 2014, para que fueran usadas en inversiones para el desarrollo de la economía cubana.

Rusia destinó a ese fin los cerca de 3 mil millones de dólares que se exceptuaron de la condonación de la deuda, para que algunas firmas inviertan en Cuba con todo el respaldo y las garantías del gobierno de Putin. Los resultados se han traducido en una inversión por parte de una empresa dedicada a la remodelación de plantas eléctricas para ampliar sus capacidades de generación, y más recientemente, una nueva versión de la reconstrucción del ferrocarril central, esta vez con el incentivo de tender una línea de La Habana hasta Varadero, lo que reportaría beneficios económicos, toda vez que reduciría el gasto de combustible. .Además, se reparan camiones rusos KAMAZ para la agricultura cañera, y en menor escala, ómnibus de pequeño porte para paliar el abrumador déficit del 65 % que hoy acusa el transporte urbano en Cuba.

De la parte francesa, nada significativo ha sido hecho público, a no ser mini-inversiones en la industria del tabaco. Al parecer, a los galos lo que más les inspira son las playas y las mulatas: la constructora Buoygues sigue apostando por el turismo y ya se encuentra terminando dos nuevos aeropuertos, uno en Holguín y otro en la cayería Jardines del Rey.

Viendo la depauperación de la industria cubana y los actuales precios de las materias primas en el mercado mundial, el turismo es la única opción que le queda al régimen para no caer en aquella Opción Cero de la que se hablaba en los peores momentos del Periodo Especial.
palfonso44es@gmail.com; Paulino Alfonso

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