Sociedad

Sin derechos laborales

Pinar del Rio, Cuba, Daudy Hermelo, (PD) Si de algo se precia el régimen es de su bondad con los trabajadores. Pero la realidad es que la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y sus sindicatos son organizaciones de apoyo a la dictadura que utilizan a sus afiliados para acudir a mítines, desfiles y también para cobrarles la cuota mensual y recaudar dinero para el sistema, en vez de preocuparse por los que laboran para el Estado.

Ejemplos se sobran, pero he querido traer a colación el caso de Eduardo Blanco Morejón, un discapacitado que vive en Río Seco, San Juan y Martínez, en la provincia de Pinar del Río.

Blanco trabajaba en la Empresa Jesús Suárez Gayol. El 14 de febrero de 1987, en horas de la tarde, se encontraba en la torre de perforación de petróleo en Puerto Escondido, Matanzas. Terminaba ya su turno de trabajo, cuando por desperfectos técnicos y electrónicos del equipo sufrió una caída desde los 27 metros de altura que le afectó la columna vertebral. Tuvo que ser intervenido quirúrgicamente de inmediato.

Según Blanco, desconocía los problemas que presentaba el equipo, aunque su compañero Eddy –un torrero de experiencia- había bajado y le hizo la sugerencia al jefe inmediato superior, de parar el trabajo hasta que fuese arreglado el carro, ya que conocía de la dificultad técnica que presentaba y era un riesgo continuar trabajando. No obstante, el jefe planteó que no se podía parar, ya que había atraso y el plan del mes había que cumplirlo.

El accidente laboral le dejó secuelas a Blanco para toda la vida, aunque caminó después de ser operado e incluso volvió a trabajar hasta 1993.

Eduardo Blanco era padre de un bebé, pero el subsidio que le tramitaron fue solo de 71 pesos y por enfermedad común y no por accidente de trabajo.

Hasta la actualidad, la empresa no ha querido reconocer este accidente -según plantea Eduardo- porque tiene la condición de “Vanguardia Nacional”. Su jefe -nombrado Erisbel-, responsable directo del accidente por la decisión que tomó, ha sido respaldado y encubierto por la Empresa, al parecer tomando en consideración su condición de militante del Partido Comunista y que peleó a las órdenes de Che Guevara.

Eduardo Blanco ha enviado cartas al Ministerio del Trabajo y Seguridad Social en varias ocasiones, incluso cuando su ministro era Salvador Valdés Mesa, el anterior jefe de la CTC, pero nunca ha recibido respuesta, a pesar de que la Ley de la Administración del Estado estipula que deben contestar en un plazo de 60 días.

Blanco ha realizado varias reclamaciones ante el Consejo de Estado y el de Ministros y se queja de no haber recibido la atención que deben dar a un ciudadano, ya que ni siquiera le responden.

En el año 2000, decidió escribirle de nuevo al Consejo de Estado y recibió una respuesta firmada por Marlín Triana, en la que le refuta que habían revisado los documentos y se pudo comprobar que él no había quedado invalido al instante del accidente, ya que sus problemas de salud comenzaron en 1993.

Como pudo trabajar 6 años después del accidente, se considera que su invalidez no tiene que ver con lo acontecido en su lugar de trabajo

A través de manos amigas, Blanco consiguió publicar su caso en el periódico Granma, órgano oficial del Partido Comunista. Y nada pasó.

Eduardo Blanco, 29 años después, aún sufre las secuelas que le dejó el accidente y tiene que vivir a expensas de su familia. No olvida que ni su sindicato, ni la Central de Trabajadores de Cuba, ni tampoco ningún organismo estatal han hecho algo por él. Ha sido más importante mantener “el prestigio” de la Empresa que la vida de un ser humano.
.comuni.red.comunitaria@gmail.com; Daudy Hermelo; Móvil 52486892
*Red Cubana de Comunicadores Comunitarios

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