Sociedad

Todos somos seres humanos

El Cerro, La Habana, Emaro (PD) Suelo ver en Telesur el programa Congénero, un espacio dedicado a la sexo-diversidad, es decir, a la comunidad LGTB, o más claro, a los homosexuales de ambos sexos y otros “raros”. El animador del programa pertenece a esta tribu mundial, pero se comporta muy educado frente a las cámaras, nada de exageraciones.

Debo aclarar que quien escribe estas líneas no pertenece a la iglesia. Me considero un ateo recalcitrante, tal vez debido a la furibunda educación marxista que me regalaron y a lo que la vida me ha mostrado, aunque dejo establecido que para mi criterio las religiones, supersticiones y todo cuanto gira en torno a ellas son el relleno sicológico y espiritual que ponemos a nuestras cortedades humanas.

Aclaro que tampoco soy homosexual y he aprendido a duras penas a no ser homofóbico.

Escribir este artículo se hace muy difícil si pretendemos no herir susceptibilidades de todo tipo, pero por comportamiento adoptado, no me detengo ante barreras si trato de hablar claro.

Los homosexuales y demás componentes de este grupo humano son especiales en relación a lo que siempre se ha tenido por comportamiento regular de los hombres y las mujeres.

¿Desde cuándo existe el homosexualismo? ¿Existe tal fenómeno en los animales o es esto exclusivo producto de los pensantes?

Probablemente, el homosexualismo surgió con el pensamiento en los seres humanos, inicialmente con pequeños accidentes de hombres con hombres y en muchísimo menor escala de mujeres con mujeres, pues no creo que en la época de las cavernas existiera mucho la ternura que tanto atrae a las féminas y a los afeminados, aunque a los machos también nos agrada mostrar afecto profundo en ciertos momentos de intimidad o regocijo, generalmente familiar.

Tampoco había mucho que indicara entonces qué era correcto o no, nadie que criticara, pues no existían parámetros de medida o referencias de escarnio social.

A algunos les fue gustando, buscando una tendencia más que otra hasta cuando comenzaron las ya más actuales especializaciones como amanerados, sadomasoquistas, travestis, bisexual, y últimamente transexual, etc.

Ningún animal, que este autor conozca, es homosexual por decisión o por elección. Los animales no buscan el placer, actúan por instintos que genera su química interna y las órdenes en sus genes, hacen su rápida tarea y a otra cosa.

Y aún estoy por ver el primer vegetal amanerado u homosexual, aunque sí existen plantas hermafroditas. La literatura lésbica de Safo (650-580 antes de Cristo) indica que ya por aquella remota época el tema era muy común.

En ocasiones intento calibrar el nivel de relajo en las entonces relativamente muy cultas sociedades egipcias, griegas y romanas, cuando no existía la policía, la iglesia católica, no existía el matrimonio ni los sagaces políticos de hoy quienes aprovechan cualquier cosa para proyectarse y aparentan lo que no son. ¿Qué impedía entonces que por ejemplo en las termas de Caracalla o en las saunas donde asistían los dos sexos y se bañaban juntos, desnudos, alguno se fijara en otro y fuera a obtener lo que le interesaba, tal vez allí mismo, puede que más privadamente?

Ya con el arribo de la iglesia, comenzaron a generarse tabúes que llegaron a su máxima expresión en el Medioevo, a tal punto que se genera la historieta de Sodoma y Gomorra.

¿Qué llevó al ser humano ya con cierta conciencia social comenzar a rechazar comportamientos que no le parecían adecuados, o normales, si no había mucho que definiera cuál era la normalidad?

¿Por qué había conciencia de los homosexuales ya desde los egipcios, hace más de tres mil años, y se señalaban como “distintos”?

Personalmente guardo recuerdos muy desagradables de homosexuales que se me acercaron con mucha lascivia cuando era un niño y después mientras fui creciendo. Esas experiencias hoy las recuerdo como abominables y observo desde la distancia del tiempo a aquellos seres humanos como totalmente aberrados.

Hoy encontramos pederastas hasta entre los ministros de Dios. ¡Por Dios!

En la actualidad, los miembros de estos grupos gays tienen sus esferas de influencia donde prefieren desempeñarse como lo son las artes escénicas, la medicina en ciertas especialidades, la enfermería, el cine, los servicios gastronómicos, hoteleros, de entretenimientos y animación etc.

En nuestra sociedad que se retracta del machismo cada vez más, estas personas adquieren mayor poder y más elevado nivel de decisión en la medida que acceden a puestos de mando, aunque hasta hoy me parece muy improbable que un furibundo amanerado llegue a gobernante en nuestros países, debido a las características carnavalescas o teatrales de pasarela que les acompañan, harto visibles y no agradables para todos.

Asimismo, cada vez más homos de ambos sexos se comportan como sus genes le indican de acuerdo a su sexo de nacimiento. Ya muchos saben guardar la intimidad para la intimidad…

Estos nuevos centros de poder han presionado y lo continuarán haciendo mucho más por equipararse con la sociedad “normal”, o con quienes no nos consideramos diferentes a la mayoría o a la ortodoxia.

Luchan por sus espacios y su reconocimiento, pero les tomará décadas cuando se autotitulan como pertenecientes al Sexodiverso: es decir, ellos mismos se califican de diferentes, cuando quienes primero tienen que comenzar a asumir la total autenticidad de sus comportamientos son ellos mismos y no auto-segregarse.

Yo no tengo la necesidad de saber que una persona es gay por cómo se comporta públicamente, si lo hace es porque le interesa que los demás sepan. Yo no me veo en la urgencia de estar demostrando mi masculinidad a cada momento. No lo veo necesario por lo seguro que estoy de ella.

Estas personas en los medios proyectan sus exigencias y tratan de acomodarlas como legítimas a nivel de toda la sociedad y esto las afecta, pues se intenta pasar como bueno algo que hasta ahora no lo era. Puede que esto sea genuino, pero van a encontrar mucha resistencia, debido a siglos de educación machista.

Tampoco conocemos hasta dónde se podrán empujar los límites.

Las prostitutas, hoy llamadas trabajadoras del sexo, reclaman sus derechos de protección, asociación, sindicalismo, un salario o pago justo, y hasta pensiones de retiro. Eso tal vez esté bien también. Me pregunto cuántas o cuántos (pienso también en los proxenetas) se moverían a un trabajo más normal, bien remunerado y menos peligroso si se les ofreciera y garantizara a largo plazo.

No dudo que en poco tiempo, en la medida que triunfen las nuevas tendencias, se expandan las fronteras de lo legal, normal o aceptable, veremos en los shows televisivos y en otros medios del cercano futuro a asesinos a sueldo, narcotraficantes o terroristas, reclamando sus derechos gremiales. A fin de cuentas, también son seres humanos. Probablemente, la profesión de sicario surgió al mismo tiempo que la nunca aceptada pero siempre vigente prostitución.

Ya hay varias naciones que han legalizado el uso de ciertas drogas cuando eso sonaba muy improbable hace tan solo una década.

En mi país, una sociedad hipermachista, yo pensé ver primero a los disidentes en el poder -cosa totalmente inaudita aún hoy- a presenciar los desfiles del orgullo gay por las principales avenidas de nuestras ciudades sin que existiera violenta represión policial. Me equivoqué.

Hoy tengo un amigo quien es líder de una de las organizaciones LGTB y lo estimo.

Como me enseñaron, la vida es dialéctica y nos vamos a seguir sorprendiendo o escandalizando mientras no seamos lo suficiente ágiles de mente y aceptemos que a fin de cuentas, es verdad, todos somos seres humanos.
eduardom57@nauta.cu; Eduardo Maro

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