Cultura

Un juego peligroso

El Vedado, La Habana, Aleaga Pesant, (PD) Se presentó recientemente en la Sala Adolfo Llauradó, la pieza Un juego peligroso (Confesión de dos actores desesperados), una versión de Dos viejos pánicos del gran Virgilio Piñera, hecha por el joven Jorge Alba, quien además se encargó de la puesta en escena y la dirección artística.

En la obra, dos ancianos agónicos, sujetos a una relación de amor y odio, juegan a controlar el miedo que les provoca la cercana muerte. Como no les alcanza el tiempo, sus sueños quedan truncos y retornan a su eterno idilio, acechados por la guadaña.

Según la crítica Margarita Milián: “La soledad, los sueños no cumplidos, la incomunicación y el tener que aceptar muchas veces las cosas como son y no como las hubiesen deseado, están presentes en la formación de estos dos personajes que usando como punto de partida Dos viejos pánicos, de Virgilio Piñera, se alzan como una voz que da verdadero pánico cuando intentan matar el miedo, con el estómago apenas lleno con un vaso de lactosoy”.

No obstante, decir, “ellos optan por comerse como caníbales el uno al otro, aun cuando esta acción sea terriblemente autodestructiva por la necesidad que tiene cada uno de ellos de compañía y protección”, parece totalmente exagerado y no permite la compresión total de la obra.

La puesta en escena se mueve entre el bufo y la farsa, declinando en el desenlace, donde los actores desnudos (innecesariamente), marchan hacia la luz al final, como símbolo de la muerte.

Lo de la tendencia grotoswkiana de la puesta en escena estaría por definir, toda vez que la pobreza de recursos escénicos no es simplemente discursiva, ya que el desnudo final implica un serio elemento en el escenario.

Como parte de esta tendencia exagerada a la temática homosexual, que se adueñó del cine cubano, y que parece que también invade el teatro, la pareja está compuesta por un homosexual y un transexual (Roberto Gacio y Juan Miguel Más, respectivamente y muy bien en sus interpretaciones de Tabo y Tota).

La obra tiende a ser una más de las tantas que choquean al público, que se pierde una de las mejores piezas de Virgilio Piñera.

Piñera (1912-79) incursionó en la poesía, el cuento, la novela y el teatro. Sus obras más conocidas incluyen el poema La isla en peso (1943), la novela La carne de René (1952) y la obra Electra Garrigó (1959). Tras el triunfo de la Revolución Cubana, Piñera colaboró en el periódico Revolución y en su suplemento Lunes de Revolución. En 1960 reestrenó Electra Garrigó y publicó su Teatro completo. En 1968 recibió el Premio Casa de las Américas de teatro por Dos viejos pánicos, obra que no fue estrenada en Cuba hasta principios de los años noventa. A partir de 1971 Piñera sufrió del ostracismo homofóbico castrista por parte de las instituciones culturales dirigidas por Armando Hart, recientemente fallecido, a causa de sus diferencias ideológicas y su homosexualidad.
aleagapesant@nauta.cu; Aleaga Pesant
Fotos Aleaga Pesant

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