Destacados Primera Plana, Sociedad

Un mal en aumento: la indigencia callejera

Güira de Melena, Artemisa, Jorge Bello, (PD) El nivel de mendigos en las calles va en ascenso, no solo en la capital, sino también en algunas provincias del país.

Se suponía que la indigencia era un mal que había sido erradicado hace tiempo por la “Revolución Socialista”. Pero hoy es una realidad con la que tropezamos a cada paso que se da.

Los principales factores que inciden en el aumento del número de pordioseros son el rechazo familiar y la falta de viviendas, que parece un problema insoluble.

La mayoría de las personas que se encuentran en la indigencia son de la tercera edad.

Dentro de una década, más del 35% de la población cubana será mayor de 60 años.

Las mujeres no quieren parir y son muchos los jóvenes que solo conciben su futuro fuera de Cuba.

Un anciano que pernocta en un portal o una parada de ómnibus, que pide limosnas en una cafetería para alimentarse y poder sobrevivir, quizás tenga una pensión, pero no le alcanza ni para malcomer una semana.

Resulta triste ver como los niveles de indigencia van en aumento. Las instituciones estatales de Seguridad Social dejan mucho que desear en su gestión y desempeño. El paternalismo estatal que enseñaron al mundo durante muchos años, terminó.

Es frecuente ver a ancianos desnutridos pidiendo limosnas para poder llevar un poco de alimento a su estómago, ver cómo duerme alguien desamparado en un contenedor, en las aceras públicas, personas que deambulan por las calles como autómatas, en espera que el Creador Divino haga su voluntad.

Cuando el ya difunto Fidel Castro, con su camarilla de guerrilleros barbudos, tomó el poder en 1959, hizo muchas promesas a este pueblo. Dijo que “la revolución se había hecho por los humildes y para los humildes”, y aseguró que la miseria y los mendigos serían erradicados, y que ningún anciano, mujer o niño quedaría desamparado por la revolución.

Pasados 58 años de lo que puede calificarse como involución, Cuba se encuentra ante un panorama muy diferente del que prometió Fidel Castro.

Las instituciones de Seguridad Social encargadas de proteger a los ancianos dejaron de hacerlo por orientaciones de la cúpula gubernamental.

Muchos ancianos, que de jóvenes dieron su apoyo incondicional al régimen, incluso exponiendo sus vidas en la lucha clandestina, la guerrilla y las guerras que la dictadura patrocinó por el mundo, ahora están sumidos en una deprimente miseria, divagando en un limbo de incertidumbres y penas, sin apoyo, abandonados y traicionados por aquellos que les prometieron una vida digna.

A medida que transcurra el tiempo y siga agravándose el problema de la vivienda por la falta de reparación de las existentes y la insuficiencia de las que se construyen, serán más los indigentes que deambulen por las calles, algo que pronosticaron no se volvería a ver jamás en Cuba.
comuni.red.comunitaria@gmail.com; Jorge Bello; móvil +53 53353648
*Red Cubana de Comunicadores Comunitarios

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*