Sociedad

Un régimen de justicia social

La Habana, Cuba, María Nélida López, (PD) Janisleidy Crespo Acosta, es una adolescente de 14 años de edad, que, debido al atraso de 36 horas en el parto de su mamá, por una negligencia médica, nació (en un hospital de Pinar del Río) afectada con una parálisis cerebral infantil (PCI), que no le permite hablar ni realizar movimientos.

Junto con sus padres, vive, rectifico, malvive, en la calle Lealtad # 158 entre Ánimas Y Virtudes, en el primer piso de un solar, en el municipio Centro Habana. El próximo 2 de noviembre cumplirá 15 años, pero ya ni siquiera la pueden bajar a la calle, porque su mamá tiene una operación en el abdomen y su papá de tanto cargarla, sufre una hernia.

Hace poco decidieron someterla a una cirugía, porque tenía los pies montados en forma de tijera. Aunque el cirujano le dijo que no quedarían problemas, la niña se queja de dolores y la tienen que mantener sobre almohadas.

La calidad de vida de esta muchachita y su familia es denigrante. A pesar de que su existencia es una desgracia para ellos, todo lo que le pueden ofrecer es amor. En cualquier país que hubiera nacido, le tendrían que financiar por vida su existencia, aunque el dinero no lograría resarcir el daño que le han hecho a este núcleo familiar. No obstante, dado el “régimen de justicia social” que hay en Cuba, el estado le pasa una pensión mensual de 175 pesos moneda nacional (equivalente a 7 dólares) y una vez al año le entrega 5 paquetes de culeros desechables, que en pocas ocasiones tienen la talla requerida o en su lugar, servilletas sanitarias, ya que ella no está en condiciones de avisar cuando tiene que orinar o defecar.

Su vivienda está en deterioro total. Se filtra dentro del dormitorio, las aguas albañales del baño de los vecinos de los altos. Para paliarlo, ponen unos cubos en el piso, con el fin de recoger lo que caiga, pero no puede evitarse la fetidez que esto produce.

En una barbacoa, tienen el único cuarto de la casa con dos camas, donde duermen los tres. El acceso es a través de una escalera de madera, que apenas se sostiene y no tiene pasamanos. Su triste vida se compone de abundantes medicamentos y escasas condiciones materiales. Pero se puede apreciar, el amor que le brindan sus padres, que viven para ella.

Al igual que una gran cantidad de cubanos, tienen problemas con el suministro del agua. Carecen de cualquier equipo electrodoméstico que le pueda dar más confort a la vida de la niña. Esta pasa todo su tiempo acostada en una cama, en un cuarto húmedo y sin aire.

Si de alimentación se trata, a pesar de su situación, recibe como una niña cubana más. Desde que cumplió los 7 años, no tiene derecho a adquirir leche por la libreta de racionamiento.

Nadie se inmuta por casos como estos, aunque tienen un gran peso en la sociedad. El padre explicó que fue al Canal Habana y ellos estuvieron en la casa e hicieron filmaciones. Al ver que no las mostraban, indagó y le dijeron que la policía Seguridad del Estado, había prohibido que las publicaran.

Esta es la realidad del sufrido pueblo de Cuba, no solo en La Habana. A todo lo largo del país, se pueden encontrar problemas como este. Existen, sin recibir la menor atención por parte de las autoridades, que los ven como algo normal. Quizás la culpa sea del “bloqueo” y del “imperialismo”; de lo que sí todo el mundo puede estar convencido, es que el sistema caduco, nunca será responsable.
comuni.red.comunitaria@gmail.com; María Nélida López, Móvil, 52437850
*Red Cubana de Comunicadores Comunitarios
Janisleydi Crespo Acosta
Nailon colgando del techo para aguantar las goteras.
Los cubos recogen el agua albañal del apto de los altos.

 

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