Beisbol, Deportes

Un solo caballo

Marianao, La Habana, Rogelio Fabio Hurtado, (PD) No puede ganar batallas. Eso le ha ocurrido a la selección cubana que se desempeña en el actual Clásico Mundial de Béisbol en Japón.

El único hombre que batea es Alfredo Despaigne. Esto no es casual, porque el pelotero del equipo Granma es el único con experiencia dentro de la pelota profesional japonesa.

La novena que representa a Israel, integrada por peloteros norteamericanos de origen hebreo, todos con desempeño dentro de las Ligas Menores de los Estados Unidos, vencieron con relativa facilidad a los cubanos, que siguen privándose del aporte que podrían brindarle los compatriotas que juegan en las Grandes Ligas.

En realidad, el béisbol cubano está saliendo, lenta y dolorosamente, del aislamiento al que lo sometió el mal llamado socialismo, en nuestro caso convertido en instrumento de la voluntad omnímoda de un señor criollo al que Cuba no le alcanzó para satisfacer sus caprichos totalitarios.

Si anteriores gobernantes habían blasonado de sus caballos y sus gallos finos, este lo hizo con sus atletas, convertidos en propagandistas vivientes de las virtudes de la Isla que le pertenecía desde 1959 por derecho de ocupación.

Entonces, los deportistas que se iban el país eran catalogados de traidores a la Patria. Ese pesadísimo estigma es el que se interpone para impedir que las estrellas formadas en Cuba no puedan alinear con el equipo.

Ahora el béisbol profesional del Japón es la tierra de promisión para algunos jugadores isleños. Sin embargo, los ya veteranos que juegan como profesionales en los circuitos del Caribe no parecen estar incluidos en esa zona de tolerancia.

Se comenta que para el próximo Clásico estarán incluidos por fin todos los peloteros cubanos que lo deseen. Esperemos que esos cuatro años permitan abrir nuestra pelota, ahora que el dueño desapareció, en una comunidad orientada para el bienestar de la sociedad y de sus peloteros, no más en una herramienta para la propagación de un sistema social y político fracasado y estéril. Esto demanda, para empezar, la abolición de las estructuras burocráticas que la oprimen.
rhur46@yahoo.com; Rogelio Fabio Hurtado

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