La consulta, Sociedad

Una breve reflexión libertaria

Los Pinos, Arroyo Naranjo, Nelson Rodríguez Chartrand, (PD) Si hay algo de lo que estoy convencido en esta vida es, que los dictadores cubanos dominan a la perfección la filosofía de la libertad, pero eso sí, la utilizan en su propio provecho y en detrimento de la libertad del pueblo.

Todo lo concibieron muy bien. En primer lugar, su estrategia consistió desde el principio de hacerse del poder, en monopolizar, es decir, diseñar, controlar y dirigir, el sistema de enseñanza, único y excluyente. Desterrar de éste, las ideas de los grandes pensadores y exponentes de la libertad, como Adam Smith, Bernard de Mandeville, Ludwig von Mises y Murray Rothbard, entre muchos otros. Para de esta manera, mantener al pueblo en una absoluta ignorancia. Hacerles creer, lo que bien lograron, que la libertad es la esclavitud necesaria para el logro del bienestar común, para el bienestar de una sociedad inexistente.

Los dictadores cubanos saben bien, que un principio básico, ético en una sociedad libre, lo es, el principio de la no agresión. Esto significa que ningún ser humano tiene derecho de agredir la persona y la propiedad de ninguna otra. Sin embargo, éste derecho en Cuba es exclusivo para el disfrute de los dictadores y sus secuaces. Por ejemplo, si un agente de la policía revolucionaria, al servicio de los intereses de los gobernantes, agrede, como sucede a diario a un ciudadano, esto no constituye delito alguno. Si un ciudadano cualquiera, se defiende de la agresión injustificada de uno de éstos agentes, es acusado y condenado por el delito de atentado.

Otro de los principios que sustentan el pensamiento libertario, es decir, la filosofía de la libertad, es, el derecho de cada persona de ser dueño de su propia persona, principio que emana de la propia ley natural, principio incuestionable emanado también del sentido común más elemental.

Pues bien, esto significa que si somos dueños de nuestro cuerpo, de nuestra persona pues también lo somos de nuestros pensamientos y la expresión de los mismos. Sin embargo, los gobernantes cubanos niegan al pueblo el ejercicio efectivo de tales derechos, al limitar la libertad de expresión dentro del marco de los fines del socialismo. Quien cruce ésta antinatural frontera impuesta, puede ser condenado a largas penas de privación de libertad, por cometer, por ejemplo, propaganda enemiga, y un gran número de figuras delictivas previstas en el código penal.

Esto quiere decir, que los cubanos no son dueños ni de su propia persona, principal derecho de propiedad a ser respetado para que pueda hablarse de respeto a todos los demás derechos humanos. ¡Hasta la próxima!
nelsonchartrand@gmail.com; Nelson Rodríguez Chartrand

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