Cultura

Una lectura para reír y pensar

Plaza, La Habana, Jorge Luis González, (PD) Isidoro Corzo fue un periodista español, que al término de la guerra de independencia decidió permanecer en Cuba. Dejó una abundante obra publicada en libros y la prensa periódica. Uno de sus libros fue “El bloqueo de La Habana. Cuadros del natural”.

La Editorial de Ciencias Sociales rescató en el año 2016 este libro que viera la luz en 1905. Impreso por Rambla Bouza y Compañía, hasta ahora no había tenido una reedición completa, que es de un valor bibliográfico inestimable.

Cuenta con una nota aclaratoria inicial. La importante introducción corre a cargo de la historiadora Ana Cairo, titulada “Trauma con humor” y brinda información sobre el autor y otros datos históricos esclarecedores, que permiten una mejor comprensión del texto. Además, añade el prólogo original escrito por Alfredo Martín Morales.

El libro está compuesto por 19 estampas cortas que reflejan las actitudes y situaciones padecidas por los habitantes de la capital, durante el bloqueo naval impuesto por los norteamericanos a la ciudad, antes de su entrada en la guerra en 1898 y concluye con una cronología de los sucesos acaecidos entre 1896 y 1901.

Comienzan estas pequeñas crónicas con una llamada “Los tres cañonazos”. Esta explica como ante el inminente estado de guerra entre España y los Estados Unidos, se alertaría a la población con el disparo de tres cañonazos desde la fortaleza de El Morro. Así se indicaría el comienzo de la contienda y el desembarco de las tropas invasoras.

El autor detalla cómo se produjo una movilización de militares, voluntarios, y armamentos por un corto tiempo, con la preparación física y psicológica de los defensores, previa al ataque.

La inquietud ante las acciones esperadas, donde se daba por sentado una victoria, se desvanece, con las palabras del gobernador español en Cuba, el general Ramón Blanco. Dicho gobernador pronunció unas palabras nada halagüeñas a los habitantes, por lo cual uno de los presentes murmuró: “¡Valiente manera de levantar la moral del público!”

El relato “Panes y panecitos” se refiere a la falta de pan, producto del bloqueo impuesto por la flota norteamericana, que no dejaba entrar a la bahía barcos con mercancías. Este hecho provocó una escasez de la harina en las panaderías y los establecimientos se vieron limitados en su producción.

Nos cuenta el autor como un señor envía a su doméstica a comprar pan desde temprano en la mañana. Esta mujer a las dos de la tarde aún no regresaba. Decidió entonces consumir galletas las cuales poseía en abundancia pero, “…No había manera de entrar el diente en aquellos discos tostados, de consistencia muy semejante a la de la mampostería…”.

La anécdota continúa con una frase muy elocuente que dice así: “El hambre estimula el ingenio. Bajo el despótico imperio del apetito puede asegurarse que el hombre se hace mucho más sagaz que de costumbre”.

El final de la historia termina con las tribulaciones de la criada en las colas, la sustitución del pan por bollitos comprados a los chinos. Comenta que hasta el fin del bloqueo adquirió “…pan blanco de la mejor calidad en uno de los cafés del Parque…” a sobreprecio.

Otro de los artículos llamado “Camisones para hombres”, narra como un patriota peninsular en el teatro Albisu, hace alarde del poderío español frente al estadounidense.

Este personaje hace comentarios sobre algunos compatriotas quienes emigraron en los escasos buques que salían del puerto habanero para huir del bloqueo. La forma de calificar a estas personas la resume en una frase: “A esos cobardes que se van hay que ponerles un camisón”.

Al poco tiempo de pronunciar estas palabras, sus amigos traen la noticia de que el supuesto héroe hizo lo mismo que aquellos a quien criticó: se puso el camisón.

Llama mucho la atención la similitud de varios hechos narrados en el texto con situaciones acaecidas en los últimos 57 años de nuestra historia. El bloqueo, la escasez de alimentos y otros bienes, la bolsa negra y sobre todo las frases patrioteras de los más revolucionarios, que desertan y se van del país, son ejemplos fehacientes.

Si desea pasar un buen rato, haga una lectura de este libro. Su lenguaje sencillo y ameno hace de las situaciones no exentas de humor, semejanzas con los tiempos que corren. En fin resulta una lectura agradable y reflexiva. ¡No se la pierda!
jorgelibrero2012@gmail.com; Jorge Luis González

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