Cultura

Una polémica interminable

Plaza, La Habana, Jorge Luis González, (PD) Una de las revistas cubanas actuales que más me satisface es Espacio Laical. El enfoque de ciertos trabajos editados en ese medio superan la parcialización de las publicaciones estatales. El criterio de polemizar sobre temas que son un tabú político, aparecen con frecuencia en sus números.

Uno de los asuntos que ha traído “ronchas”, es la controversia desatada a partir de un artículo titulado “Jesús Menéndez; una historia mal contada” (Año 12, Nº 2 / 2016), el cual trata sobre la muerte en 1948 de este líder azucarero y miembro de la Cámara de Representantes.

El trabajo, escrito por Newton Briones Montoto, Licenciado en Historia en la Universidad de La Habana, presenta una perspectiva diferente a lo repetido en múltiples ocasiones por otros especialistas y figuras políticas del país. En su exposición, Briones desmiente ciertas afirmaciones hechas durante muchos años sobre este suceso.

El punto central de este debate está basado en la forma en que murió Jesús Menéndez. La versión oficial ha repetido que fue asesinado por la espalda por el capitán del ejército Joaquín Casillas Lumpuy. Briones Montoto contradice lo dicho hasta hoy, por medio de documentos que encontró en los archivos de la Academia de Historia.

La respuesta no se hizo esperar. En el siguiente número, (Año 12, Nº 3-4 / 2016) el disidente Vladimiro Roca, hijo de Blas Roca, una importante figura de la Revolución, quien fuera además miembro del Partido Socialista Popular (PSP, comunista) refuta esta interpretación con argumentos basados en los testimonios de su padre y otras personas, aunque sin aportar ningún documento que apoye sus palabras.

La historia no paró aquí. Ahora en la última entrega (Año 13, Nº 1 / 2017), la controversia siguió. Un historiador inglés, Peter Cushion, envió a la redacción de la revista un artículo titulado “Carta Abierta a Newton Briones Montoto”, en el cual da a entender que los documentos elaborados en aquella época pueden ser falsos.

El señor Cushion, justifica estas palabras al decir: “…Necesitaríamos pruebas adicionales antes de creer en este informe…”, refiriéndose a la autopsia. Agrega a continuación: “…No obstante antes de considerarlo es necesario ampliar más en el contexto histórico y explicar la situación política en ese momento”.

A fin de contestar a este y otros comentaristas, cuyos trabajos aparecieron en la prensa plana y medios digitales, se publica para dar fin al litigio el trabajo: “Respuesta a una historia mal contada” de Newton Briones Montoto, donde amplía los datos antes aportados.

Esta última crónica comienza por una aclaración muy sabia para sus detractores: “…Yo no discuto para ganar sino para aprender.”

La máxima en cuestión es fundamental, porque todos aquí conocemos que a los comunistas no les gusta perder ni a los “salivazos”. Esta idea es parecida a la frase que decía un personaje humorístico en la radio: “Yo lo sé todo, y lo que no, me lo imagino”.

Añade Briones más adelante esta otra aclaración: “…Me parecen bien los puntos de vista diferentes, pero sobran las frases desafortunadas que no ayudan a esclarecer dudas”. Y culmina la idea con las siguientes palabras: “…Los adjetivos y las ofensas son el aviso de no tener razón”.

El amplio artículo expone con bastante precisión la nueva documentación consultada por Briones y no expuesta en su anterior trabajo. Priman aquí no solamente sus puntos de vista, sino los elementos disponibles para realizar un análisis objetivo de aquella situación. Esto es lo que propone la historiografía revolucionaria.

Los dos aspectos más importantes, señalados por Briones Montoto, son los resultados de la autopsia y el informe del departamento de criminalística, dirigido por el sub-inspector del grupo de homicidios Pedro Touzet, lo cual resulta fundamental para explicar la forma en que se produjo la muerte de Jesús Menéndez.

Otras informaciones ayudan a comprender mejor los hechos ocurridos, pues producto del tiempo y la forma en que se produjo el incidente, es imposible en los actuales momentos establecer una verdad absoluta, como quieren los censuradores de la explicación.

Finaliza esta interesante exposición al explicarnos como una persona a quien el entrevistó, ajustició por criterio y sin juicio previo a Casillas Lumpuy. Movido por el rencor hacia el autor de un hecho que conocía por los comentarios de aquellos tiempos no dudó en matarlo.

Por tanto, el asesinado fue el capitán del ejército.

Al respecto, concluye el autor: “…La cultura de la justicia debe imponerse por encima de los sentimientos individuales de cada cual”.

Ojalá siempre tuviéramos al alcance de la mano explicaciones tan sinceras. Creo que así nuestra historia estaría bien contada, con veracidad.
jorgelibrero2012@gmail.com; Jorge Luis González.

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