Internacional

Una visión cubana de Trump

Arroyo Naranjo, La Habana, Carlos Millares, (PD) El pasado 20 de enero, a las 12m hora de Washington, Donald Trump asumió la presidencia de los EE.UU. Es el presidente # 45, y sustituye al Sr. Obama.

Así terminó un período de mandato de los demócratas que duró 8 años.

Trump viene precedido de una turbulenta campaña presidencial, en la que contra todos los pronósticos fue elegido al más alto cargo del Gobierno, si bien no con el voto popular, sí por el sistema de votos electorales.

Si creó expectativas, dudas y temores durante la campaña, su discurso de toma de posesión fue una muestra de discurso populista y nacionalista en grado superlativo, en que enseñó claramente las tendencias que su gobierno seguirá.

El señalamiento específico acerca de devolver a Estados Unidos su papel preponderante en el mundo y su expresión ¨Estados Unidos primero¨ indica su decisión de poner los intereses de su país por encima de todo y de todos, cuestión esta que ha comenzado a preocupar a los analistas con relación a la política internacional que U.S.A. seguirá en un futuro cercano.

Una de sus primeras medidas ejecutivas, la salida del Acuerdo Transpacífico, y la insistencia en la construcción del muro en la frontera con México -lo que ha conllevado una rápida y fuerte respuesta del gobierno mexicano- confirman lo dicho.

El discurso de Trump, dirigido específicamente a los sectores que lo llevaron al poder, ignora la diversidad étnica que conforma la población estadounidense y el papel que eso ha jugado y juega en el desarrollo de ese país, y presagian la continuación de una serie de protestas populares que crean un ambiente de inestabilidad social e inseguridad ciudadana, que incidirá de forma negativa en el desarrollo de los negocios, amén de las demandas ante las cortes (la primera que se produjo fue con relación a sus negocios).

A la hora de formar su gobierno, Trump marcó una gran diferencia: tiene una mayoría de hombres blancos y todos millonarios. Lo ha magnificado diciendo que es el gobierno de más alto coeficiente de inteligencia que se haya formado. ¿Discriminación por sexo y raza a nivel del gobierno?, se preguntan algunos.

Para nada es malo poner los intereses nacionales en primer plano, pero, de ahí a adoptar una política internacional de un proteccionismo extremo y que cree conflictos con otros países, que se implemente como política de gobierno la discriminación de sectores sociales, que se afecten los planes sociales y educativos etc., va un gran trecho.

Trump habló sobre el incremento del poderío militar de los EE.UU. y ya se confirma con el pedido de un aumento del presupuesto militar. Ha declarado que eliminará la situación de inseguridad y violencia en el país y que aniquilará al Estado Islámico. De ser así, un aumento de las acciones bélicas fuera de su territorio implicaría la muerte de soldados norteamericanos y un aumento de las acciones policiacas al interior del país, lo que puede desatar, si no es bien controlado, acciones como las que se han visto en los últimos tiempos en que inocentes han perecido a manos de las fuerzas del orden.

De todas maneras, una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace. Un gobierno no es una empresa particular. Démosle a Trump el beneficio de la duda, esperemos que avance su gestión de gobierno y veamos los resultados.
camifa59@yahoo.es; Carlos Millares
*Analista Político, Presidente de la FUNDACION SUCESORES

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