Periodismo, Sociedad

Valiente postura de comunicador oficialista

Cidra, Matanzas, Oscar Sánchez, (PD) El periodista Gabriel Torres Rodríguez, quien escribe para el semanario matancero Girón, mostró gran valentía al revelar la autocensura que se imponen a sí mismos los comunicadores estatales y que les impide denunciar con rigor profesional a los corruptos que utilizan los recursos bajo su responsabilidad para su beneficio personal.

En un artículo publicado el pasado 13 de abril, en el antes mencionado semanario Girón, titulado, “¿La culpa será nuestra?”, este informador reconoce y señala tres causas para esta autocensura: 1- La necesidad de la prensa estatal de no divulgar ‘información que pueda ser utilizada por los enemigos para dañar la revolución; 2- Las erradas políticas editoriales; 3- El desinterés de determinados equipos periodísticos por denunciar a los quebrantadores de las leyes.

Una prensa de mano suave con los criminales, como los califica este joven periodista, está enferma y debe ser atendida con urgencia. Mientras esto no ocurra, estarán de fiesta no pocos funcionarios de organismos y empresas estatales, policías y agentes de seguridad y protección que actúan como dueños de los bienes del estado, ante una irritada e indefensa población que sufre las prohibiciones oficiales y la escasez de productos básicos.

En Matanzas, la población aún espera que las autoridades informen detalles sobre los escándalos de corrupción en que estuvieron presuntamente implicados la entonces presidenta del gobierno en el municipio cabecera y el coronel Sanabria, funcionario de la Delegación Provincial del Ministerio del Interior (Minint) el pasado año. La ciudadanía se pregunta si hubo otros funcionarios relacionados con estos violadores de la ley.

En Cuba existe una corrupción tolerada por el oficialismo. Esta incluye como agentes generadores de delitos a delincuentes al servicio de la policía, que para que se les permita delinquir, cumplen tareas de soplones o se encargan de abastecer las viviendas de muchos funcionarios con diversas mercancías.

Quien visite el poblado Cidra, en el municipio Unión de Reyes, podrá comprar los quintales de pienso que desee en casa de Yosvani, alias ‘el Guajiro’. Este es un colaborador de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y de la Seguridad del Estado (DSE). Este producto (pienso) solo lo comercializa legalmente el estado. Este conocido delincuente, trafica el citado alimento animal y obtiene a partir de esto, jugosas ganancias, gracias a que goza de absoluta impunidad.

Si el gobierno desea de veras acabar con la corrupción y la prensa oficial quiere prestar una verdadera colaboración, que investiguen a los miles de delincuentes que en todo el país, comercializan de forma ilegal, combustible, alimentos, útiles del hogar, boletos de transporte, medicamentos, pienso, entre otras mercancías, con la anuencia de las autoridades locales.

Debido al respaldo que tienen los capos de la corrupción en todos los niveles del gobierno, en las fiscalías, en la policía y en los tribunales, a muchos de ellos no se les puede tocar. Son un tipo de Lucky Luciano criollo.

Estas mafias de cuello blanco son las que quieren maniatar a la prensa oficial y las que garantizan la represión contra los comunicadores independientes.

Son estos bandidos quienes determinan lo que pueden o no difundir los medios.

Ojala que el joven periodista Gabriel Torres Rodríguez no sea crucificado por haber dicho que en los años que ha trabajado como comunicador nunca ha tenido acceso al tipo de datos que pudieran reflejar cuanto ha perdido Cuba a causa de la corrupción y el mal manejo de los recursos.

Gabriel Torres Rodríguez se merece el aplauso y el cariño de su pueblo por su valor y honestidad, por reconocer que en temas como la corrupción, la prensa oficial se mantiene a la espera, es decir, en silencio, a la espera de las órdenes de los corruptos, quienes solo condenan a quienes ponen en peligro su área de influencia, al robar en el lugar equivocado a la hora y momento equivocados.
primaveradigital2011@gmail.com; Oscar Sánchez

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