Política

¿Votar para qué?

El Cerro, La Habana, Rogelio Travieso, (PD) El pasado domingo 26 de noviembre una alegada mayoría del pueblo cubano, víctima de la presión totalitaria ejercida por un régimen como el existente en Cuba, que controla y decide sobre la vida desde hace más de 58 años, participó en las elecciones del Poder Popular.

Muchos se vieron obligados a acudir a las urnas a depositar su voto. Los factores –las personas de confianza del régimen en los barrios- controlan quienes votan o no. Entonces, la gente, si no vota, teme verse afectada en su trabajo o perjudicar a los hijos que estudian.

En los últimos años, para los que tienen negocios particulares, el verse señalado acarrea confrontar dificultades y hasta pueden perder licencias en la Organización Nacional de Administración Tributaria (ONAT).

Lamentable y bochornoso a la vez resulta la disyuntiva entre la subsistencia y la práctica de las dos caras: una en la casa y con amigos de confianza y otra pública.

Ese modo hipócrita de doble cara, desde niños los cubanos lo aprendieron y lo practican de manera cotidiana. Es el modo de subsistencia en Cuba.

El domingo 26 de noviembre, hube de pasar por tres colegios distintos de votación. Con toda sinceridad puedo atestiguar que en quienes esperaban su turno para ejercer el voto, no se les reflejaba en el rostro satisfacción por el acto que ejecutarían.

Desde la llamada Ofensiva Revolucionaria de 1968 han convertido al cubano en semi-esclavo de un estado totalitario.

Existe un apartheid político desde la implantación de la constitución de 1976. Con solo revisar su preámbulo y los artículos 3, 5 y 53 queda muy clara la situación para quienes piensen distinto al poder totalitario.

El pasado mes de febrero, el primer vicepresidente Miguel Díaz Canel dejó bien claro que para los no revolucionarios no habría espacio en las llamadas elecciones. Y el régimen lo cumplió.

A todo lo señalado, adicionemos que en Cuba el único poder verdadero es la máxima dirección del Partido Comunista (PCC).

Al no existir la división de poderes, los poderes existentes se subordinan al Consejo de Estado y a la Asamblea Nacional, y ambos al PCC.

Entonces, como constitucionalmente y por la Ley Electoral, no hay posibilidades de que el pueblo tenga derecho a cambiar algo. Como resultado, se genera la apatía. A pocos interesan los resultados de las llamadas elecciones.

¿Podrán ser creíbles los resultados emitidos la Comisión Electoral Nacional?

Aparece como algo bochornoso de la historia republicana la prórroga de poderes que intentó imponer el dictador Gerardo Machado. Me pregunto: ¿Y qué hay con los 58 años que ha permanecido en el poder la llamada “dirección histórica de la revolución”?

Se comenta que en 2018 el general-presidente Raúl Castro Ruz dejará el cargo de Jefe de Estado. Como posible sustituto se maneja a Miguel Díaz Canel. Se dice que será el nuevo Jefe de Estado. No habrá otro candidato que compita con él. Será elegido a dedo, sin el voto directo del pueblo.

De ser así, el General Raúl Castro continuará como Primer Secretario del PCC. Si como se dice, el partido es la fuerza superior de la sociedad, ¿se retirará verdaderamente del poder el general Raúl Castro?

¿A alguien en su sano juicio le podría interesar votar a favor de que se mantenga el statu quo?

En Cuba no hay derecho al pluripartidismo, no hay sociedad civil independiente legalizada, no existe división de poderes, la constitución es ideológica y excluyente y existe un apartheid político. No hay derecho a huelgas y manifestaciones. La mayoría de los cubanos devengan como promedio salarial un dólar diario. Al cubano de a pie no le permiten acumular riquezas ni propiedades. Los cubanos llevan más de 55 años con una libreta de racionamientos para los alimentos. La universidad es solamente para los revolucionarios. Los factores en la comunidad no permiten que quienes disienten, puedan ser propuestos para cargos públicos. Los opositores son expulsados de sus trabajos. El régimen comete violaciones que atentan contra la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Entonces, con esa realidad tan cruel, ¿para qué votar?
rtraviesopnhp2@gmail.com; rogeliotraviesonauta.cu;
Móvil 538 59142; Rogelio Travieso
*Partido Liberales de Cuba

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