Beisbol, Deportes

Ya bastante nos han quitado, ¡el béisbol no!

La Habana, Cuba, Agustín Figueroa, (PD) El llamado “Deporte Nacional”, el béisbol llegó a Cuba en 1864, para quedarse, aun cuando en 1869 las autoridades coloniales españolas prohibieron la práctica del deporte, lo cual impulsó al primer pelotero cubano Esteban Bellán a emigrar para jugar en las Grandes Ligas de los Estados Unidos.

Cuba logró tener una liga de béisbol profesional de gran calidad. El equipo nacional era casi invencible en la Serie del Caribe. Era un team tan fuerte que las Grandes Ligas aceptaron su inclusión.

Una vez instalado en el poder el actual régimen dictatorial, en el Estadio Latinoamericano ante más de 55 mil aficionados, Fidel Castro declaró: “La pelota ha vuelto al pueblo” …Este es el triunfo de la pelota libre sobre la pelota esclava”.

En los años 90 del siglo pasado, el béisbol amateur permitió en sus eventos Internacionales jugadores profesionales y la historia empezó a cambiar para el equipo de béisbol cubano. Sus integrantes se dieron cuenta que eran víctimas de un gran engaño, y que el futuro se encuentra jugando en las grandes ligas profesionales.

Comenzaron las deserciones del equipo nacional cada vez que había un evento fuera del país. Llegaron a ser tantas que el régimen, muy entendido en la manipulación y la mentira, decidió enmascarar la realidad del bajo nivel deportivo en que se competía y decidió que se comenzara a practicar un deporte universal, pero que hasta entonces no había tenido mucho arraigo en el pueblo cubano: el fútbol.

El canal de la televisión dedicado al deporte mostró a los jóvenes los juegos de las diferentes ligas europeas y todo tipo de información sobre fútbol, reportajes y entrevistas sobre la vida de sus más destacados jugadores; incluso en los intervalos de la serie nacional de pelota, se introducía el futbol cada vez que tenían una oportunidad.

Esta campaña a favor del fútbol, trajo incluso consigo la transmisión en vivo de los finales del Campeonato Mundial de en pantallas gigantes en cines como Payret y Yara.

Pero al parecer todo este movimiento ha traído sus frutos, porque en la mayoría de los estadios de béisbol, ya deteriorados, se pueden ver bastantes jóvenes entrenando. Después de tantos años en que a los cubanos le ha corrido por las venas el juego del bate y la pelota, será difícil logar un equipo de fútbol con calidad.

Pero aún hay lugares donde pequeños atletas derrochan deseos de ser peloteros y juegan con coraje en el terreno. Sin embargo, aunque hay aficionados que disfrutan de este espectáculo, ni siquiera los niños logran tener un uniforme del equipo que representan y tienen que hacer estas prácticas en algunos casos con trajes rotos, al igual que los zapatos, los guantes y las mascotas.

Los padres tienen que comprar los uniformes y los artículos deportivos que utilizan en esta disciplina para que los muchachos puedan realizar encuentros e incluso campeonatos provinciales. No hay que decir lo caro que cuestan estos equipos que son comprados en tiendas del Estado.

Como sucede con casi todo en el país, las autoridades del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), que se supone sean las encargadas del avituallamiento de estos pequeños, plantean que no tienen recursos para ello y que no pueden dar mantenimiento a las instalaciones.

Es muy difícil para los que quieren mantener viva la pelota realizar las prácticas y los choques de entrenamiento, porque las instalaciones deportivas se encuentran en muy mal estado, sin servicios sanitarios, ni agua.

Producto de los fracasos que ha tenido el béisbol, las autoridades no le prestan interés a su desarrollo, prefieren virar la cara hacia el fútbol.

Cuba ha sido siempre una fuente inagotable de buenos peloteros. Pero el régimen, que todo lo politiza, los ha querido dividir en “patriotas” y “traidores”.

Será muy difícil opacar al béisbol, que es tan cubano como las palmas.
comuni.red.comunitaria@gmail.com; Agustín Figueroa;
*Red Cubana de Comunicadores Comunitarios

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*